Les traemos un análisis de The Economist sobr el libro El Engaño de la Red: El lado oscuro de la libertad de internet. (The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom) por Evgeny Morozov. Por su pertinencia, creemos que vale la pena darle una lectura.
Cuando miles de jóvenes iraníes salieron a las calles en junio de 2009 para protestar contra la manipulación evidente de la elección presidencial, gran parte de la cobertura en los medios de comunicación occidentales se centró en el uso de Twitter (un servicio de microblogging) por parte de los manifestantes. ”Esto no ocurriría sin Twitter”, declaró al Wall Street Journal. Andrew Sullivan, un destacado bloggero estadounidense manifiesto que el Twitter es ”el instrumento fundamental para la organización de la resistencia en Irán”.
El New York Times dijo que en las manifestaciones se enfrentaron ”matones disparando balas” contra ”manifestantes disparando tweets”. La idea de que Internet pudo fomentar una revolución y promover la democracia en Irán, ha sido el último ejemplo de que la tecnología de las comunicaciones e Internet, en particular, son en sí pro-democráticas como cree todo el mundo. En este libro Evgeny Morozov toma una posición en contra de este punto de vista ”ciber-utopico”, argumentando que Internet también puede ser muy eficaz en el mantenimiento de los regímenes autoritarios. En el supuesto de que Internet es siempre pro-democrático, dice, los políticos occidentales están operando con un “handicap intelectual voluntario” que hace más difícil, en lugar de más fácil promover la democracia.
El autor comienza con los acontecimientos en Irán. Según una investigación realizada por Al-Jazeera, una cadena de noticias con sede en Catar, confirmo sólo 60 cuentas de Twitter activas en Teherán. Los bloggers iraníes que participaron en las protestas, le echaron un balde de agua fría a la teoría de la ”revolución Twitter”. El respaldo del gobierno estadounidense a esta teoría, junto con la solicitud del Departamento de Estado para que el servicio Twitter retrasara alguno de sus mantenimientos programados en la plataforma y evitar que se interrumpiera el servicio en horas cruciales a la hora de los disturbios, llevó a las autoridades iraníes a tratar de bloquear y acabar con las redes sociales. En esos días, las autoridades en Irán revisaban en Facebook a los ciudadanos iraníes que entraban al país, para ver si tenían vínculos con alguno de los disidentes conocidos, logrando el efecto contrario a lo que los políticos estadounidenses querían.
La raíz del problema, sostiene Morozov, es que los políticos occidentales ven similitudes con el papel que jugo la fotocopiadoras y la propaganda en radio en el debilitamiento de la Unión Soviética. Nacido en Bielorrusia, Morozov (que en ocasiones ha escrito para la revista The Economist) dice que esta simplificación de la historia ha llevado a la conclusión errónea de que la promoción del acceso a Internet y ”la libertad en Internet” tendrá un efecto similar en los regímenes autoritarios en la actualidad. De hecho, los regímenes autoritarios pueden utilizar Internet, así como otros tipos de medios de comunicación de mayor acceso, como la televisión, para su beneficio. Cuando se permitía que los alemanes del este vieran programas de televisión norteamericana de Alemania Occidental, esto actuaba como una forma de pacificación que reducía el interés de la gente en la política. Las encuestas encontraron que los alemanes del este con acceso a la televisión occidental eran menos propensos a expresar su descontento con el régimen.
Como un disidente de Alemania Orientalse lamentó, ”todo el pueblo podía salir del país y estar en el Occidente a las 8 pm, a través de la televisión. Morozov ha identificado actualmente muchos ejemplos similares utilizando Internet con consecuencias de pacificación, de esta forma, los regímenes autoritarios desarrollan un acuerdo implícito con sus poblaciones: distráiganse con películas piratas o la pornografía en línea, pero mantenganse alejados de la política. ”Internet”, argumenta el Sr. Morozov, ”ha proporcionado entretenimiento barato y de fácil acceso para los que viven bajo el autoritarismo y hace que los ciudadanos no se preocupen por la política” Las redes sociales ofrecen la forma más fácil y barata fácil de identificar a los disidentes con respecto a otras formas tradicionales de vigilancia.
A pesar de hablar del “dilema del dictador”, la tecnología de la censura es lo suficientemente sofisticada para bloquear material político sin obstaculizar la actividad económica, como muestra el ejemplo de China. El internet puede ser utilizado para difundir propaganda muy efectiva, razón por la cual Hugo Chávez está en Twitter. La web también puede ser eficaz en el apoyo a la línea del gobierno, o por lo menos para sembrar dudas sobre la posición de los críticos ”(China tiene un ejército de bloggeros pro-gobierno). En efecto, en regímenes en los cuales nadie cree en los medios de comunicación oficiales, la difusión de propaganda a favor del gobierno a través de Internet es percibida por muchos como la más creíble.
Muchos suponen que los gobiernos autoritarios no tienen idea de Internet, pero a menudo lo entienden mucho mejor que sus contrapartes occidentales. El perfil de los consejeros del gobierno ruso esclarecen muy bien este tema. En el pasado, también se creyó que otras tecnologías incluyendo el telégrafo, los aviones, la radio y la televisión iban a contribuir a promover la democracia pero no cumplieron con las expectativas. La proliferación de canales de cable en Estados Unidos ha significado que los ciudadanos ven menos canales de noticias que lo hicieron en la era pre-cable. Con el respaldando a Twitter, Facebook y Google como instrumentos pro-democráticos, el gobierno estadounidense ha comprometido su neutralidad y ha hecho que los regímenes autoritarios los vean como estas herramientas de su política exterior. Entonces, ¿en lugar del enfoque actual, qué proponer Morozov? Hace un llamado al ”cyber-realismo” para reemplazar ”ciber-utopía”, dejando claro que él cree que la tecnología de hecho puede ser utilizada para promover la democracia, siempre que se haga de la manera correcta. Sin embargo, presenta pocas prescripciones específicas. Hace hincapié en la importancia de considerar el contexto social y político en el que la tecnología se ha implementado, en lugar de centrarse en las características de la tecnología en sí. Todos los regímenes autoritarios son diferentes, según él, por lo que es absurdo que se utilice el mismo enfoque en cada caso, el conocimiento local es vital.
A pesar de haber hecho un buen trabajo, es una lástima que no tiene propuestas concretas. Hay capítulos con títulos tales como ”¿Por qué la KGB quiere que usted este en Facebook?” y ”¿Por qué el Kierkegaard odia el Slacktivism“ está claro que el Sr. Morozov se diviertio escribiendo el libro (de hecho, hace más chistes malos de lo estrictamente necesario). Pero el libro no es sólo una lectura infalible: también es una lectura provocativa, que ofrece una visión del mundo ciber-utopico.
El Engaño de la Red: El lado oscuro de la libertad de internet. (The Net Delusion: The Dark Side of Internet Freedom) por Evgeny Morozov. PublicAffairs; 408 paginas; $27.95. Publicado en Inglaterra por Allen Lane como “The Net Delusion: How Not to Liberate the World” (El Engaño de la Red: Como No liberar al Mundo).; £14.99. Se puede conseguir en Amazon.com, Amazon.co.uk solo en sus versiones en Ingles

