Los animales también se enamoran

(foto cortesía periodistadigital.com)

Los caballitos de mar refuerzan su amor realizando danzas de bienvenida poco después de amanecer cada día. La hembra nada alrededor del macho y ambos cambian de color paseando y haciendo piruetas juntos. periodistadigital.com

Los pingüinos durante la parada nupcial, cada uno memoriza tan bien la voz del otro que, tras meses de separación, consiguen localizarse.

Los titíes duermen juntos como los humanos y comparten vínculos familiares.

Muchos expertos dicen que los animales muestran todas las características del amor aunque científicamente lo han llamado de otra manera: “preferencia individual”, “favoritismo”, “elección sexual”, “preferencia de pareja” etc., pero en el fondo es amor, es una preferencia de emparejamiento por un individuo y no por otros y tienen con él o ella todas las conductas que vemos en humanos: seguirle/la, besarle/la, cantarle/la y bailar con él/ ella, por ejemplo.

Cuando cortejan, las diversas criaturas sienten una gran energía y a veces no duermen; y se crecen ante las dificultades. Y muchos caen enamorados a primera vista, sólo les falta hablar, gritar a los cuatro vientos que están enamorados. Igual que las personas, muestran esta atracción y las áreas activadas son las mismas: el circuito de recompensa del cerebro.

Claro, que el amor dura lo que dura: segundos, horas, días o semanas, según la especie.

El Parque Temático de la Naturaleza, Faunia, te propone celebrar una velada de San Valentín original y diferente en un ambiente totalmente exclusivo en el Ecosistema Polar, rodeado de pingüinos

Para ello se ha preparado una cena romántica que incluye cena, parking, copa y música en vivo con los mejores boleros.

Te contamos cómo se comportan ante el amor algunas especies.

Los Pingüinos, buenos esposos y mejores padres

Los pingüinos son aves muy sociables por lo que se suelen juntar muchos ejemplares en una colonia. Las colonias serán más grandes aún en épocas de nidificación.

Todas las especies de pingüinos forman parejas para anidar.
Normalmente ponen entre dos o tres huevos, que son blancos y redondeados, excepto los pingüinos emperador y rey que solo ponen uno. Tanto la hembra como el macho se turnan para incubar los huevos y alimentar a los recién nacidos.
Por ejemplo, los pingüinos emperadores realizan el ritual del cortejo, durante el cual el macho y la hembra se lanzan gritos el uno al otro. Y no es un juego, pues la vida del futuro polluelo depende de ello. ¿Por qué?

Una vez puesto el huevo, la hembra se lo deja al padre para que lo empolle en su bolsa incubadora mientras ella sale al mar a alimentarse. Al cabo de unos sesenta y cinco días regresa tras haber recorrido hasta 150 kilómetros caminando con paso bamboleante o deslizándose sobre el vientre por el hielo.

Ya es sorprendente que encuentre su colonia, pero ¿cómo se las arregla para reconocer a su pareja y al polluelo entre la algarabía de decenas de miles de pingüinos? Durante la parada nupcial, cada uno memoriza tan bien la voz del otro que, tras meses de separación, consiguen localizarse.

La comunicación entre los pingüinos se realiza mediante un ritual de comportamiento complejo, con movimientos de cabeza, de plumas, etc. Las disputas por territorios se aclaran con miradas entre oponentes, indicaciones y golpes con las aletas.

El ritual para el cortejo de la hembra consiste en que el macho infla su pecho con la cabeza estirada hacia atrás, de una manera altiva, a la vez que mueve las alas y el cuello para atraer a la hembra. Esto se produce en medio de sonidos parecidos a los rebuznos.

Los Caballitos de Mar, los más fieles con sus parejas y los que se embarazan

Los caballitos de mar o hipocampos son un grupo de peces marinos. Su nombre se debe al peculiar parecido que presenta su cabeza con la de los caballos. De hecho, la característica de tener la cabeza en ángulo recto con el resto del cuerpo no se da en ningún otro género de peces.

Es la única especie animal donde el que queda fecundado es el macho. La hembra usa su ovopositor para insertar los huevos maduros dentro de la bolsa incubadora del macho, en donde son fertilizados. Es decir, el caballito de mar macho es el que se embaraza.

Aunque parezca extraño, el embarazo entre los hipocampos lo lleva el padre. ¿Pero qué hace la madre? Ella solo se limita a depositar sus huevos en un minúsculo orificio de la bolsa incubadora que el macho tiene en la parte delantera de la cola y luego se alejará para siempre. Tanto la entrada de los huevos en el saco como su incubación ocurren en un proceso extraordinariamente rápido (apenas 6 segundos). Esta estrategia es una manera más de asegurar que los huevos proceden exclusivamente de una sola hembra, con lo que se asegura la monogamia genética para ese lote de huevos.

El macho fecundará los huevos y los incubará por un período de dos meses. A medida que los embriones se desarrollan la bolsa incubadora se agranda dándole al macho un tierno aspecto de embarazado

Cuando llega el momento del parto el cuerpo del padre es presa de movimientos convulsivos y se contrae de manera intermitente. Mediante flexiones y enderezamientos sucesivos el caballito de mar comienza a expulsar las crías en forma aislada o grupal.

La mayoría de las especies de caballitos de mar forman parejas monógamas. La hembra y el macho se ayudan repetidamente y exclusivamente uno al otro en, y entre, las temporadas reproductivas. El vínculo de enlace se refuerza realizando danzas de bienvenida poco después de amanecer cada día. La hembra nada alrededor del macho y ambos cambian de color paseando y haciendo piruetas juntos. Esta danza tarda sobre diez minutos, después de la cual la pareja se separa para el resto del día.

La bienvenida continua durante el embarazo del macho hasta que pare; la siguiente bienvenida es muy elaborada, en un cortejo total que dura casi nueve horas y rematando con la introducción de los óvulos en la bolsa del macho. La pareja enlazada ignora a todos los demás caballitos de mar durante el cortejo.

Aunque todavía no se conoce mucho sobre la formación de parejas y su duración, en caso de pérdida o desaparición de la pareja tardan mucho tiempo en volver a tomar otra pareja, en algunas especies no vuelven a tener otra.

LOS Titíes se enamoran igual que los humanos

Los titíes conforman núcleos familiares dirigidos por una pareja monógama. Duermen juntos como los humanos, se reproducen dos veces al año dependiendo de las condiciones y dan luz gemelos después de una gestación de 183 días. Además poseen un sistema único entre los primates que consiste en que las hembras jóvenes del grupo ayudan a criar a la líder y suprimen la ovulación, así de esta manera adquieren experiencia antes de criar ellas mismas

Suelen vivir de una manera muy familiar, en grupos de 2 a 6, incluyendo la pareja de adultos y su camada, incluyendo también las crías de parejas anteriores, que adoptan como propias. Machos y hembras normalmente se emparejan de por vida.

Se cortejan mediante gritos, cantos y sobre todo con contacto físico, que se inicia normalmente con la desparasitación entre ellos.