Hace 28 años Venezuela vivió su Viernes Negro

El 18 de febrero del año 1983 sigue siendo recordado como el día en el que el bolívar sufrió una de las mayores devaluaciones de la historia. Y es que el llamado Viernes Negro representó un hito que cambió el curso de la economía venezolana, reseña La Verdad en un reportaje de Daniela García.

La fecha marcó el final de un largo período de estabilidad económica en Venezuela; así como el inicio de una etapa de inestabilidad cambiaria, alta inflación y fuerte recesión.

Justo hace 28 años se produjo una grave crisis económica, debido a la caída de los precios del petróleo, que provocó una fuerte fuga de capitales, lo que llevó al entonces presidente Luis Herrera Campins a imponer un férreo control de cambio para frenar la salida de divisas.

Ese día la moneda venezolana sufrió una devaluación de 74 por ciento, cuando el tipo de cambio pasó de 4,30 a 7,40 bolívares -de los viejos- por dólar.

Para restringir el acceso a las divisas, el Gobierno creó la Oficina de Régimen de Cambio Diferencial (Recadi), y para entonces la asignación de dólares quedó en manos del Banco Central de Venezuela.

Por la entrada en vigencia del control de cambio, el BCV sólo autorizaba dólares a 4,30 para gastos corrientes, amortización de deuda pública, pago de estudios en el exterior y operaciones en el ámbito petrolero.

Contrario a las expectativas del Gobierno en torno a que la crisis sería transitoria, la situación derivó en la fuga de más de 60 mil millones de dólares.

Tal pérdida ocurrió porque Recadi sirvió para innumerables irregularidades en el uso indebido de las divisas, lo que se tradujo en tráfico de influencias y desangramiento de las reservas internacionales.

El camino a la devaluación

Manuel Rodríguez Mena, ex decano de la Facultad de Economía de la Universidad Central de Venezuela, aseguró que el llamado Viernes Negro fue el resultado del mal manejo de las políticas económicas y la reducción de los precios del petróleo.

Ante la caída de las cotizaciones del crudo, las exportaciones petroleras de Venezuela pasaron de 19,3 millardos de dólares en 1981 a 13,5 millardos de dólares en 1983, lo que representó una caída de 30 por ciento.

Ante la reducción de los ingresos petroleros, en el país se presentó una crisis que se reflejó en la caída del poder adquisitivo de la población, lo que estimuló una fuga de capitales de casi ocho mil millones de dólares, y por ende el descenso de las reservas internacionales.

“En ese momento la devaluación se planteaba como necesaria (…) pero hubo hechos de corrupción que empañaron lo que habría podido ser una medida de carácter cambiario”.

Rodríguez Mena explicó que hubo un grupo influyente de venezolanos que fueron avisados de la depreciación de la moneda antes de que se aplicara, de manera que hubo quienes tuvieron la oportunidad de comprar los dólares antes de su encarecimiento como una forma de negocio.

Adicionalmente, Recadi sirvió como un mecanismo para favorecer con la adjudicación de dólares a determinados sectores públicos y privados, los cuales terminaron agotando las reservas internacionales.

Entre ayer y hoy

El golpe que sufrió la moneda venezolana aquel 18 de febrero de 1983 no fue el único. El pasado 8 de enero de 2010 se conoció como el Viernes Rojo cuando el presidente Hugo Chávez anunció una fuerte depreciación del bolívar.

En ese momento el mandatario informó un aumento del tipo de cambio de entre 20 y 100 por ciento, al mover la tasa de 2,15 bolívares fuertes por dólar a 2,60 para sectores prioritarios como salud y alimentación y 4,30 para rubros no esenciales.

La devaluación de Chávez entró en vigencia en momentos cuando el país estaba sumido en una fuerte recesión, acompañada de la inflación más alta del continente.

El mandatario nacional señaló en ese momento que el “paquetazo” cambiario era necesario ante las exprimidas y derrochadas finanzas de la nación que no daban para más.

Luego del llamado Viernes Rojo de Chávez, el mandatario anunció una nueva devaluación de 60 por ciento el pasado 30 de diciembre, cuando anunció la eliminación del tipo de cambio de 2,60, de manera que quedó vigente una sola tasa de 4,30 para todos los sectores.

Rodríguez Mena consideró que contrario a la devaluación de 1983, que se presentó como necesaria ante la caída de los ingresos petroleros; los ajustes cambiarios de Chávez fueron injustificadas, considerando los altos recursos que entraron al país gracias a las exportaciones de crudo.

Sobre políticas monetarias

- ¿Que es una devaluación?

- La devaluación en una medida monetaria que se aplica cuando la moneda de un país reduce su valor frente a una extranjera.

- ¿Por qué se devalúa?

- Generalmente se aplica una devaluación cuando en un país hay mayor demanda que oferta de la moneda extranjera, situación que ocurre por falta de confianza en la economía local.

- ¿Qué efecto tiene la devaluación?

- Cuando la moneda extranjera se encarece, también sube el costo de la importación de bienes e insumos, aumento que se traslada al precio de los productos al consumidor.

- ¿Qué es un control de cambio?

- Es una política de la autoridad monetaria orientada a controlar la compra y venta de moneda extranjera. La misma puede involucrar la determinación del tipo de cambio o el volumen de divisas transadas. Tiende a impedir la libre convertibilidad entre la moneda nacional y extranjera.

Desapareció Recadi, pero nació Cadivi

La Oficina de Régimen de Cambio Diferencial (Recadi) se creó en el año 1983 por el presidente Luis Herrera Campins, para controlar la compra y venta de divisas.

El ente fue cerrado en 1990, dejando innumerables denuncias de corrupción en las asignaciones de dólares tanto a sectores públicos como privados, las cuales nunca fueron investigadas.

Posteriormente en el año 2003, el gobierno de Hugo Chávez retomó el modelo de control de cambio para evitar la fuga de capitales, la cual surgió como consecuencia de la falta de confianza en la economía venezolana.

En ese momento se creó la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), también orientada a regular la venta de dólares en el mercado nacional.

La Verdad – Daniela García