Las flacas famosas y la dieta de Penélope

Los kilos de menos siguen gozando de muy buena prensa entre las famosas, reseña ocio.nortecastilla.es.  Una foto de una Gisele Bündchen casi esquelética (con la espina dorsal asomando en cada vértebra a través de su piel) publicada esta semana por la revista ‘V Magazine‘ ha sembrado la polémica.

Justo al mismo tiempo que medio mundo especula sobre la estricta dieta que está siguiendo Penélope Cruz (como si después de dar a luz fuera obligatorio dejar de comer) para recuperar del todo la figura tras un esplendoroso embarazo en el que ganó más de 15 kilos. Si a ello sumamos la cada vez más escueta figura de Sara Carbonero, salvo en la estratégica zona que acaba de rellenarse con silicona, y que ya ni Scarlett Johansson ni Kate Winslet ni Salma Hayek parecen entusiasmadas con sus neumáticas curvas, solo cabe concluir que por más que ellas defiendan en público otras posturas políticamente correctas, las famosas viven en paz con los hombres y en guerra con su metabolismo. Paradójicamente, tras una rutilante estrella podría esconderse una ‘muerta de hambre’.

La imagen de una Penélope rebosante de alegría y felliniana belleza contrasta violentamente con la de la escuálida Gisele Bündchen. Sin embargo, en lugar de cosechar la admiración a su paso, la de Alcobendas ha sido desterrada del ‘ranking’ de las más elegantes, donde antes era reina soberana. Las curvas por lo visto siguen dando mucho vértigo en Hollywood desde que Marilyn Monroe dejó de moverlas con fingida despreocupación por la alfombra roja. Y mientras algunos se enzarzan en infructuosas batallas sobre si el opulento pecho de Pe se debe a la lactancia materna o no (un bando sostiene que está amamantando a su niño y otros juran que lo está criando a puro biberón), los elogios más sonados hacia la actriz han llegado por la parte del ayuno; del sacrificio que supuestamente está haciendo Cruz para volver a la santificada e idolatrada talla 38.

La dieta milagro

Dukan. Así se llama esa dieta supuestamente milagro que ha conseguido que Pe, tan solo un mes después del parto, se embuta (aunque a duras penas) en el entallado y escotadísimo traje de noche que lució en la gala de los Oscar. Se trata de un método de adelgazamiento que causa actualmente furor en Francia. Tanto que su creador, el nutricionista y experto en psicología del comportamiento alimentario Pierre Dukan, se ha visto forzado a aclarar que su invento no es una «simple moda pasajera». En realidad, tampoco es el descubrimiento del siglo, pues en el fondo se basa en lo de casi siempre: atiborrarse de proteínas y dejar de lado los apetecibles hidratos de carbono. Si soporta con disciplina las cuatro fases (ataque, crucero, consolidación y estabilización), Penélope, disciplinadísima ya de por sí, gracias a su formación como bailarina de clásico, podría llegar a recuperar en poco tiempo sus cincuenta y pocos kilos de antes del embarazo.

El problema es que le coja afición a la batalla anticalórica y convierta el gusto por perder peso en una adicción. Es lo que le achacan actualmente a Gisele Bündchen. La modelo dio a luz hace poco más de un año, en diciembre, y dos meses después ya posaba espléndida en ‘Vogue’. Y todo gracias a la práctica de yoga y kung-fu, según su versión. La extraoficial es que podría haberse aficionado demasiado a las dietas extremas. Gwyneth Paltrow encontró su peso ideal en la macrobiótica; Heidi Klum, madre de cuatro hijos, en un régimen hipocalórico a base de raciones pequeñas de proteínas, cero hidratos y nada de comida a partir de las siete de la tarde.

Sara Carbonero no ha sido todavía mamá, pero es una de las famosas que más peso han perdido en los últimos meses. Ella lo achaca a ‘la dieta del estrés’, provocado sobre todo por la presión mediática. Da la circunstancia de que Carbonero es periodista y como dice un viejo (y cínico) dicho sobre los periodistas: ‘Perro no come carne de perro’. De modo que los colegas de la prensa no estarían devorando exactamente a Carbonero, pero sí sus calorías. Aunque si de verdad la presión mediática adelgaza, Penélope va a estar muy pronto (y sin necesidad del doctor Dukan) en los huesos.