Diario La Nacion de Argentina: La relación con Chávez, al desnudo

(Foto archivo)

El interés del Gobierno pasaba por los negocios.

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Business, not pleasure. A contramano del discurso oficial, las grandes recepciones y sonrientes abrazos, los funcionarios argentinos de mayor rango repitieron durante años en la embajada de Estados Unidos que la relación de la Casa Rosada con el presidente venezolano no se basaba en afinidades ideológicas, sino en los negocios que ataban a la Argentina con la República Bolivariana, según surge de nueve cables diplomáticos confidenciales que obtuvo WikiLeaks y cedió a LA NACION.

Como publicó este diario, ya la Presidenta había definido a Chávez como alguien que “usualmente habla sin pensar” (cable 209.324 de 2009). No era la única.

Una de las fuentes más preciadas por los diplomáticos norteamericanos era el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, al que calificaban no sólo como un “super minister” por su influencia en vastas áreas de la economía, sino como el “canciller de facto para Venezuela, Bolivia y Ecuador” (cable 151.983). De hecho, en el cable 61.393, de abril de 2006, la embajada expuso su preocupación por la “creciente grieta entre los consejeros de Kirchner”, que ubicaba de un lado a De Vido, “que quiere mantener la relación con Venezuela estrictamente en los negocios y evitar la ideología”, y del otro, a “una minoría bolivariana en el movimiento peronista liderada por Alicia Castro”. El documento confidencial enviado a Washington con la firma del por entonces embajador Lino Gutiérrez dejaba en claro que el momento de la designación de Castro como embajadora en Venezuela “no podría ser peor”.

De Vido calmaba esos temores. El cable confidencial 98.698, de marzo de 2007, revela el cónclave que el ministro mantuvo con el número tres del Departamento de Estado norteamericano, William Burns; el subsecretario de Asuntos Interamericanos (hoy embajador en Brasil), Thomas Shannon, y el entonces embajador en Buenos Aires, Earl Wayne, en el que De Vido explicaba que las “buenas relaciones con Chávez estaban basadas en asuntos comerciales y económicos”.

Para dejar en claro de qué lado estaba la Casa Rosada, De Vido agregó: “No vamos a decir que Venezuela no es una democracia, aunque no es una democracia como la de Estados Unidos, la Argentina o Brasil”.

Según el influyente ministro y casi canciller en las sombras de la “diplomacia paralela”, el Gobierno estaba tan “sorprendido” como la Casa Blanca ante “la retórica radical” chavista. Y si bien sostuvo que “no veía a Chávez como un peligro”, sino que lo suyo era “más que nada palabrerío”, coincidió en que “debía ser contenido”.

Para probar su posición, el ministro prometía a los diplomáticos que “con todo gusto” el ex presidente Néstor Kirchner se reuniría en Buenos Aires con los líderes de la oposición venezolana.

Con la misma distancia, se expresó el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien consideraba “peligrosa” la actitud del venezolano e interpretaba sus “sermones” mediáticos como un intento de convertirse en el sucesor de Fidel Castro.

Otro preciado vínculo con los Kirchner era el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, a quien los norteamericanos veían como el ” gate-keeper ” del matrimonio y alguien que, si bien no tenía ascendencia sobre el líder nacido en Santa Cruz, conocía mejor que nadie sus opiniones.

Según los cables confidenciales 52.817 y 72.034, que reproducen reuniones con el entonces embajador Lino Gutiérrez en 2006, Parrilli sostuvo que los lazos económicos con Venezuela no podían ser ignorados, pero recalcó que esos lazos “no significaban el apoyo” a los modos “torpes o de mano dura [heavy-handed]” de Chávez y que el Gobierno tampoco estaba de acuerdo “con el mensaje o el estilo de los ataques de Chávez al [ex] presidente Bush o los Estados Unidos”.

Parrilli, definido como un exponente del peronismo tradicional y no de la izquierda, sostuvo que el rol de la Argentina era “tranquilizar” la región. Algo que, puertas adentro, el kirchnerismo ya había conseguido: “Ha sido exitosa la estrategia del Gobierno de aislar y/o cooptar a los grupos piqueteros”, aunque destacó: “Queda un grupo de agitadores profesionales de la izquierda dura que se rehúsan a entablar cualquier tipo de diálogo”.

“Un mejor precio”
A diferencia de Parrilli, los diplomáticos norteamericanos veían en el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, a un hombre con “creciente” influencia ideológica sobre los Kirchner. Pero obtuvieron la misma respuesta sobre Chávez. “Nuestras relaciones con Venezuela no son antinorteamericanas, sino basadas en intereses económicos”, dijo Zannini.

El funcionario amante del más bajo perfil público enumeró luego cuáles eran esos “intereses económicos”. Entre otros, citó las compras de bonos, la importación de combustibles y la exportación de maquinaria agrícola (cable 72.224, de julio de 2006). De hecho, interpretó que los ataques de Chávez contra los Estados Unidos eran sólo un medio para construir poder.

Sin embargo, quien selló la definición pragmática de la relación con Chávez fue el diputado nacional Carlos Kunkel, un referente político cercano al matrimonio Kirchner desde los años 70, cuando comenzaron a militar en La Plata.

“Si alguien ofrece un mejor precio por nuestros bonos, nosotros iremos con él, al igual que imagino ustedes dejarían de comprar petróleo venezolano si consiguieran un mejor precio”, sostuvo el legislador, en un reunión de septiembre de 2006, recogida por el cable 78.859. “Kunkel minimizó la naturaleza ideológica de la relación con el gobierno venezolano, diciendo que el estilo venezolano de la política y la democracia es muy diferente que el argentino”, sostiene el documento, en el que el diputado enfatizó que “el uso de la violencia no sería aceptado nunca en la Argentina”, en referencia a los métodos del gobierno venezolano. “No basamos nuestras relaciones en la ideología”, sentenció.

CABLES DE WIKILEAKS
CABLE NUMERO 98.698
Embajador Earl Wayne, marzo de 2007: “[Según De Vido] las buenas relaciones con Venezuela estaban basadas en asuntos comerciales y económicos. [Lo de Chávez era] nada más que palabrerío”.

CABLE NUMERO 78.859
Segundo a cargo de la embajada, Mike Matera, septiembre de 2006: “[Kunkel dijo]: Si alguien ofrece un mejor precio por nuestros bonos, nosotros nos iremos con él”.

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