Noventa por ciento de las extorsiones se planifican en la cárcel de Sabaneta

(Foto La Verdad)

Van de un estado a otro. Toman un carrito desde el Zulia para irse hasta el centro del país, buscan un pegadito y de allí llaman a sus víctimas. La operación es comandada por el líder de la banda, quien por lo general se encuentra detenido en algún penal de Venezuela. La Cárcel Nacional de Maracaibo es el recinto donde más se coordinan extorsiones telefónicas a nivel nacional. Los zulianos son acechados a diario, pero de unos 10 casos que puedan ocurrir apenas uno se atreve a denunciar, informa La Verdad.

El comisario Jairo Araujo, jefe de la Policía científica subdelegación Mérida y antiguo jefe de la delegación Maracaibo, al comparar el estado andino con Maracaibo aseguró que ese delito en la región es tan común como el robo de carros. Los casos se reportan a diario mientras que en los tres meses que lleva a cargo de esa delegación sólo dos casos se han registrado.

“En los últimos meses que estuve allí se utilizaba mucho lo de tirotear las residencias si las personas no pagaban una suma de dinero, ya sea por el pago de una recompensa por su carro o una llamada vacuna”. Cuando se rastreaban las llamadas “un 90 por ciento era hecha desde la Cárcel de Sabaneta y el otro 10 por ciento era de barrios cercanos al recinto o de penales de otros estados”.

En la mira

Odalis Caldera, secretaria de Seguridad y Orden Público, explicó que entre los más recientes modus están las llamadas a comerciantes y a clínicas. “Llaman a los locales y les dicen que los tienen rodeados, que entreguen todo el dinero que tienen en caja o si no los matan”. En muchos de los casos resulta ser mentira. Probablemente, tengan vigilando a dos personas el local por si acaso intentan huir.

Para Caldera, lo más recomendable es que denuncien apenas reciban la primera llamada telefónica. “No paguen, no se dejen extorsionar porque una vez que lo hagan se convierten en blancos fáciles y pueden volver a pedirles dinero y hasta secuestrarlos”.

En lo que va de año, la Policía ha registrado 65 casos de extorsión. Por lo que en cifras sería casi una diaria o por lo menos cada dos o tres días. Generalmente, se atribuye la autoría al grupo subversivo colombiano Águilas Negras o a los prames  de Sabaneta. El pago siempre se cancela en los alrededores de la cárcel o algún sitio retirado de la ciudad.

Descubrimiento

Hace poco más de un año, los detectives de la División contra Extorsión y Secuestro de la Policía científica descubrieron la modalidad que azota a más de un centenar de venezolanos de diferentes escalas sociales. En un par de meses la cantidad de denuncias era insólita. Todas las víctimas coincidían al decir que quienes los llamaban tenían acento colombiano o se identificaban como asesinos a sueldo.

Durante la conversación detallaban a sus víctimas su rutina diaria y les decían también la de sus familiares más cercanos para atemorizarlos. Apenas comenzaban a titubear su voz, les exigían una multimillonaria suma de dinero para no hacerles daño. Al decirles que no tenían para pagar iban bajando el monto hasta exigirles que les pasaran por texto tarjetas telefónicas. Códigos que les servían a ellos para sus propios negocios dentro y fuera de los recintos carcelarios.

El negocio que mantienen los presos en las cárceles ha proporcionado jugosas sumas de dinero. Luego de extorsionar, aparentemente, venden los saldos de los celulares a otros detenidos o hasta incluso a los visitantes de los reos.

Otra de las hipótesis que investiga la División contra Extorsión y Secuestros es la posibilidad de que los códigos telefónicos sirvan para realizar otras llamadas para planificar delitos que generan más ganancias como: los secuestros, robos de vehículos y hasta sicariatos.

“Son tantos los presos que es muy complicado dar con quien verdaderamente es el cabecilla. Por lo general son ellos mismos quienes se delatan”, indicó uno de los investigadores.

El incremento diario de denuncias ha provocado que las requisas en las cárceles sean más frecuentes. En cada una se decomisan docenas de celulares de diferentes modelos y funciones, varias  armas de fuego de fabricación casera, armas blancas y todo tipo de drogas. A pesar de los esfuerzos las bandas son más fuertes. La complicidad de funcionarios y el pago de los extorsionados los fortalecen.

Proceso penal

Liéxer Díaz, titular del Juzgado Quinto de Ejecución, explicó que el proceso para los detenidos sólo empezará si se demuestra que son partícipes en la extorsión. “Si se llega a comprobar que están involucrados en esa acción se les abre un nuevo procedimiento en donde pasan por el tribunal de control y luego a la fase de ejecución”.

El caso se lleva como cualquier proceso judicial. Sólo varía al final cuando a los implicados se les suma a su expediente el otro cargo por el cual se le investiga. Según Díaz, el Código Orgánico Procesal Penal establece dos límites: uno inferior y otro superior, en el cual le permite al juez evaluar la cantidad de años que estará recluido un acusado.

En el caso del delito de extorsión según la ley es de cinco a 10 años de cárcel, pero si el acusado admite los hechos se puede sacar una media no menor ni mayor a lo establecido por la ley.

¿Dónde denunciar?

Se recomienda acudir ante la Policía inmediatamente luego de recibir la llamada. También puede comunicarse a través del 0800-Secuestro (732837876) o al 0800-CICPC (24272)- 24. Pueden acudir a la sede de la Policía científica en Altos del Sol Amado, vía al aeropuerto, o a la Secretaría de Seguridad y Orden Público en la calle 73.