Oxitocina, la hormona del amor

Muchos científicos suelen referirse a la hormona del amor cuando hablan de la oxitocina. No está relacionada solamente con el amor entre una pareja, sino también entre una madre y un hijo debido a que se libera durante la lactancia y también durante el parto. Pero hablemos en este caso de la presencia de esta hormona durante una relación sexual. revistafemenina.com

La oxitocina hace posible que dos personas deseen establecer una relación seria basada en el amor y la fidelidad. Se libera durante una relación sexual y es la responsable de que después del sexo queramos permanecer abrazadas a nuestra pareja y decirle cuánto le queremos. Al mismo tiempo, esta hormona motiva al hombre a buscar la satisfacción de su compañera en vez de conformarse solamente con la suya. En síntesis, es la garantía de una relación basada en la monogamia y la fidelidad. Promueve la larga duración de una pareja y facilita el comienzo de un amor romántico.

La oxitocina se libera desde las primeras relaciones sexuales entre una pareja, y posibilita que ambos tengan la iniciativa de comenzar una relación seria. A medida que la pareja tenga más relaciones sexuales, más fuerte será el vínculo entre los dos, y a su vez esta hormona alivia el estrés y fomenta la ternura, el amor, la confianza entre dos personas y el deseo de que una persona sea sólo tuya.

La hormona del amor permite que queramos sólo a nuestra pareja, mientras que la liberación de la dopamina sólo implica el placer y el deseo sexual, sin reducirlo a una sola persona. Con esta hormona, alguien puede querer una relación sexual tanto con una persona como con otra, mientras que con la liberación de la oxitocina la fidelidad está muy asegurada. El problema consiste en que el hombre libera al mismo tiempo la testosterona, la cual elimina en parte el efecto de la oxitocina. Cuando un hombre libera la testosterona, combate el estrés huyendo o bien luchando, mientras que una mujer reacciona contra el estrés demostrando calma y tranquilidad, pues la liberación de la oxitocina hace posible que mantenga este comportamiento.

La oxitocina elimina el estrés, pero en el caso de mantener relaciones sexuales de forma esporádica todo lo contrario puede ocurrir, pues una mujer puede estar nerviosa al preguntarse cuándo volverá a tener sexo con su última pareja sexual. Con una pareja estable, en cambio, tendrá menos estrés.

La oxitocina incentiva a un hombre a ser más sensible y a demostrar más empatía con los sentimientos de los demás. Al ser liberada durante una relación sexual, crea un vínculo inseparable entre la pareja y rebaja las posibilidades de una infidelidad.

Todas estas suposiciones se han verificado mediante la experimentación con animales. Se ha comprobado que las ratas monógamas tienen muchos receptores de oxitocina, al igual que tras el parto una mujer tiene muchos receptores de esta hormona en el cerebro, lo cual le crea una adicción a su bebé y a su olor. Las ratas promiscuas tienen pocos receptores, por lo que no sienten esta conexión con su pareja. La hormona del amor nos motiva a besar a nuestra pareja durante la noche y a sentirnos queridas.

Lo sorprendente es que ni el amor a primera vista ni los flechazos podrían considerarse amor de verdad. Solamente después de tener relaciones sexuales satisfactorias con un compañero, podrá surgir el amor verdadero. Interesante, ¿no?