El reino de los “pranes”

El diario Últimas Noticias nos presenta un trabajo especial sobre el fenómeno carcelario de los “pranes” jefes sanguinarios que ejercen el liderazgo negativo en los penales.

Historia de poder

Llegar a ocupar ese “estatus” dentro del penal no es algo que llega de la noche a la mañana, ni es igual en todos los centros penitenciarios. Aunque es a partir de 1995 cuando se conoce la denominación de pran, como tal, a raíz de una protesta liderada por un reo del ex Retén de Catia, la existencia de reclusos con poder que controlaban y sometían a otros por la fuerza y el terror, ha sido una constante desde que se inventaron las prisiones.

De Puerto Rico

Hay varias opiniones sobre el significado de la palabra ‘pran’, la que más se acerca a la realidad es aquella que sostiene que esa denominación proviene de Puerto Rico, donde significa “cochecito”. Trasladada a Venezuela, los reclusos la hicieron suya, toda vez que en las cárceles los pranes o sus seguidores, conforman el “carro” y su jefe es el que lleva el volante. No obstante, otras versiones señalan que, por sus siglas, pran significa Preso; Rematado; Asesino; Nato. (Vea: Así hablan en las cárceles: Palabras claves)

Llegar a ese estatus, cuesta

Quienes lo logran son los más sanguinarios, pueden comprar armas y hacerse del poder. Generalmente, quienes llegan a ese nivel son presos por homicidio, secuestro o narcotráfico, es decir, los más brutales.

Nacimiento de un pran

Lo primero que hace ese tipo de reclusos es conseguir un arma, o varias. Hace las compras con mucho sigilo, tratando que el pran de turno no se entere. Si tiene dinero, inicialmente busca cinco o seis reclusos a quienes nombra como su personal de seguridad o ‘luceros’. Luego los arma, y espera el momento ideal para matar al pran y hacerse del control total del penal. Los beneficios, producto del control del penal, son innumerables.

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