Alcaldes de Guajira y Mara confirmaron la triste realidad en la que viven estos pequeños. Insólito. Desde el 14 de mayo los 203 Hogares de Atención a la Infancia, ahora Simoncitos —adscritos al Servicio Nacional Integrado de Atención a la Infancia y la Familia (Senifa)—, de los municipios Mara, Padilla y Guajira, están cerrados por falta de comida, denunciaron las madres integrales de la localidad, informa Panorama.
La situación ha dejado sin alimento a unos siete mil 520 infantes de la subregión Guajira, según dijeron las madres a Panorama, quienes se mantuvieron en el anonimato por temor a ser despedidas. “Las lluvias de diciembre pasado arrasaron con los pupitres, sillas, mesas, utensilios, colchonetas y electrodomésticos y todo lo que teníamos en los hogares. Algunas casas quedaron inservibles.
Desde esa fecha hemos venido trabajando con las uñas, pero en mayo lo cerraron porque no había alimentos para los niños. Son infantes que pasan hambre porque en sus casas no tienen dinero para comprar comida”, expresó una madre integral. En julio pasado un equipo reporteril de este diario recorrió la zona para constatar la denuncia y, efectivamente, se evidenció el franco deterioro en las que se encuentran estas viviendas que en la actualidad esdtán cerradas por el período de vacaciones. Éstas pasaron de ser Hogares de Atención a la Infancia (Hogain) a Simoncitos.
En los sectores San Bartolomé, en Sinamaica, en Los Frailes y El Arroyo las casas se encuentran cerradas, deterioradas y enmontadas, mientras a su alrededor están los niños resignados a pasar horas de hambre y sed. “Tengo la esperanza de que en septiembre las abran y estén en buenas condiciones. Soy viuda y no tengo cómo alimentar a mis ocho hijos. Es mi única esperanza”, expresó Gloria Palmar, del sector El Arroyo.
Los alcaldes de Guajira y Mara, Hébert Chacón y Luis Caldera, respectivamente, confirmaron la triste realidad en la que viven los niños de la subregión Guajira: “Confirmo que desde mayo los multighogares no reciben alimentos. En Mara hay cinco mil 70 infantes que dependen de estas casas y están severamente afectados”, indicó Caldera. Mientras que Chacón ratificó: “Hay una nueva coordinación que debe avocarse, con urgencia, a resolver el problema. Se necesita dotación de alimentos y de electrodomésticos. También hay que reparar la infraestructura. En Guajira son 2.320 niños”.
Mientras que en el municipio Almirante Padilla son 130 infantes que no reciben alimentos desde mayo, según dijeron las denunciantes, quienes reciben puntual el pago mensual por su trabajo, pero decidieron hablar al convivir con la desdicha y el hambre de estos niños. “Los primeros meses de este año enviaban ocho paquetes de harina, un litro de aceite, dos kilos de leche, una bolsa de caraotas, un cartón de huevo y 5 pollos; todo eso para alimentar a más de 30 niños a diario. ¿Cómo no se van a morir de hambre si un pollo lo distribuyen para 50 personas? Podemos estar cobrando, pero el hambre de los niños nos ha dado muy duro”, dijo otra madre de Los Frailes.
El escenario fue denunciado también por María Luisa Lundvik, presidenta de la organización Benposta, que atiende a niños necesitados de la frontera venezolana. “Los niños de la Guajira se están muriendo de hambre y de sed. Los Senifas están cerrados y les pagan a las madres para que se queden calladas”, señaló Lundvik en visita a este rotativo.
Texto: Yanivis Florián Cadena/Panorama

