10 razones por las que un menor no debería trabajar en el mundo del espectáculo

De10.mx, con información de listverse.com y cajadecambios.blogspot.com, enlista 10 razones por las que un menor no debería trabajar en el mundo del espectáculo.

1. Cuestiones legales. Por ley un niño no puede trabajar antes de los 18 años de edad. Los infantes necesitan el permiso de los padres o tutores y tramitar un permiso para laborar, el cual debe garantizar la integridad física y mental del menor; en el que incluye cuantas horas deben realizar y en que horarios. En muchos casos estas normas no se toman en cuenta y los niños son explotados con el conocimiento de los padres. En el caso de Jodie Foster, quien con apenas 13 años, interpretó a una prostituta en la cinta “Taxi Driver”; cuando a esa edad aún no se tiene la suficiente madurez, lo que se considera como arrebatarle su inocencia, situación  que atenta  contra sus derechos.

2. Privilegio. El hecho de ser hijo de un actor ya consolidado, también influye en la vida de los niños. Ya que en muchas ocasiones, ellos quieren ser como su papá o mamá, quienes al aprobar el deseo del menor comienzan a mover sus influencias dentro de la industria del espectáculo; y como en este mundo, lo único que es importante es el dinero, pues obviamente los productores le dan preferencia al hijo de un famoso, ya que será mucho más redituable. El infante comienza a vivir como un adulto.

Tal es el caso de Jaden Smith, hijo de Will Smith, quien realizó el remake de “Karate kid” y quien a sus casi 13 año, ya es idéntico a su padre.

3. No son actores. Los niños no han vivido lo suficiente como para interpretar cualquier tipo de personaje. Cómo decirle a un pequeño que debe hacer el papel de un niño de la calle, o el hijo de una madre alcohólica, si ni siquiera ha oído hablar de dichos temas, y mucho menos experimentarlos.

4. El cambio físico y psicológico. La forma de vida de un niño famoso no es nada fácil, ya que al experimentar los cambios, inevitables, de la niñez a la adolescencia, tanto físicos como mentales, puede llegar a confundirse; y aún más si no tiene una orientación adecuada por parte de sus padres. Un ejemplo muy claro es el de Drew Barrymore, quien participó en “E.T.: el extraterrestre”, en 1982, y en el film “Ojos de Fuego” en 1984. Cuando llegó a los 13 años de edad, ya tenía problemas de alcoholismo y drogadicción, los cuales la llevaron a una clí­nica de desintoxicación. Así lo informa claqueta.es.

5. Decepciones. Los menores que comienzan teniendo mucho éxito, no los preparan para lo que puede suceder en un futuro, un posible fracaso u olvido. Pues al crecer en muchos de los casos pierden el encanto que los hizo celebridades, y esto les puede provocar mucho daño. Por ejemplo, Gary Coleman, quien después de ser amado por su papel en la serie estadounidense “Blanco y negro”, al paso de los años su carrera se perdió igual que él. Únicamente salio a la luz pública cuando enfrentó cargos legales por asalto y por haber golpeado a una mujer.

6. Corrupción. Los problemas que enfrentan los niños famosos son culpa de los padres, ya que ellos son los encargados de ofrecerles una vida sana a sus hijos. Sin embargo, muchas veces los papás se dejan llevar por la popularidad y el dinero, a tal grado de robarles a sus propios hijos. Esta situación se presentó con el ya mencionado Gary Coleman y Macaulay Culkins. Este último a los 16 años demandó a sus progenitores por apropiación indebida de dinero. ¿Qué niño normal se enfrenta a ese tipo de problemas?

7. Destiempo. Las niñas y los niños famosos usualmente antes de que cumplan la mayoría de edad, ya son consideradas y tratados como adultos. Su ritmo de vida influye en su crecimiento, el cual es más apresurado que el de un niño “normal”. La mayor convivencia que tienen es con personas mayores y no pueden salir solos a algún lugar por temor a ser acosados, entre otras muchas situaciones.

8. Ego. En el mundo del espectáculo, se vive una vida irreal, que poco se apega a la realidad y que un niño no sabe diferenciar, porque no ha experimentado muchas cosas aún; por lo tanto es muy susceptible a los halagos, felicitaciones y éxito que se manejan en este medio de autosatisfacción. Una clara muestra es el caso de  Michael Jackson quien siempre vivió en una burbuja que lo apartaba de la realidad.

9. Autoestima. Los medios de comunicación dedicados a la farándula, suelen ser muy insensibles a la hora de emitir alguna crítica respecto al trabajo o de cuestiones personales de las celebridades; y cuando se trata de un infante, cómo explicarle que no debe darle importancia a ese tipo de comentarios, que en la mayoría de las ocasiones, son emitidos para atraer audiencia. Este tipo de acciones pueden dañar su autoestima, y aunque aparenten ante las cámaras ser felices, no quiere decir que en verdad lo sean.

10. Sueños frustrados. Los padres deben dejar que los niños a través de los años vayan eligiendo su camino. No por que el papá o la mamá nunca pudieron ser actores o cantantes, tengan que obligar a sus hijos a elegir una carrera que ellos no quieren, pero que tienen que realizar porque sus tutores dicen que es lo mejor para ellos. Este tipo de situaciones no dejan nada bueno para el niño, ni para la familia; de hecho la relación entre ambos puede llegar a terminar.