Animales enjuiciados y encarcelados

Estos son los casos de juicios más extraños contra animales. Los juicios contra animales fueron relativamente comunes hasta principios del siglo XX. No era raro condenar a un cerdo por comerse a un niño, a unas ratas por devorar las cosechas o incluso la petición de anatema para los insectos. No es algo tan descabellado teniendo en cuenta que los animales eran unos miembros más de la familia, más por necesidad que por cariño, como ahora ocurre. Esto llevaba a que incluso estuviera legalmente establecida la compensación por la muerte de un animal……Pero lo más sorprendente es que hoy en día en diferentes partes del mundo son arrestados animales….sí, ¡¡¡no es broma!!!

1. La cerda de Falaise
Era frecuente que en las aldeas y ciudades medievales los puercos anduvieran sueltos, lo que dio lugar a algunos casos de ejemplares que devoraban a bebés cuyas madres habían dejado solos, de forma imprudente, en las puertas de sus casas. El incidente más célebre fue el de la cerda de Falaise, en 1386, un suceso que ha trascendido a la posteridad gracias a que todos los detalles fueron recogidos minuciosamente para la posteridad por un escribiente local, Guiot de Montfort. Una marrana bien rolliza fue acusada de infanticidio por matar a un niño devorándole el rostro y los brazos. El noble local, el vizconde Pere Lavengin, ordenó celebrar un proceso en el que el animal fue condenado a muerte. La cerda fue conducida al patíbulo disfrazada con ropas de persona, y el verdugo le amputó los brazos y el morro, tal y como ella había hecho con su víctima. Luego fue colgada por los cuartos traseros hasta morir, cosa que sucedió pronto, ya que la sangre manaba de sus heridas como si se tratara de grifos abiertos.

2. El mono procesado y condenado a muerte por espionaje
En 1805, un buque de guerra francés naufragó frente a la localidad británica de Hartlepool. El único superviviente fue la mascota de la nave, un chimpancé vestido con uniforme napo­leónico. Los lugareños le juzgaron por espionaje y le ahorcaron.

3. “Juicio de Dios” entre un criminal y un perro mastín
Una sentencia popular (recogida por el escritor Guilbert de Pixérécourt) cuenta que en 1400, en la localidad francesa de Montargis, se dio el caso excepcional de un mastín al que se le concedió la categoría de demandante en un proceso por asesinato. El perro, llamado Fiel, pertenecía a Aubry de Mondidier, un miembro de la Guardia del rey Carlos V de Francia que murió a manos de un rival, quien enterró el cadáver en el campo. Se dice que el animal, que presenció la escena, condujo a los alguaciles hasta el lugar en el que estaba sepultado el cuerpo. Además, cada vez que veía al asesino, gruñía amenazadoramente. Aquello resultó sospechoso y el rey permitió que el perro se presentara como demandante en un proceso judicial. El criminal, logicamente, negó los hechos.

4. El perro que fué condenado a cadena perpetua
En 1924, el Gobernador de Pensilvania, Gifford Pinchot, condenó a cadena perpetua al perro Pep por asesinar al preciado gato de su esposa. Pep fué el preso número C2559 de la Penitenciaría Eastern State, donde también ocuparon celda, entre otros, Charles Dickens y Al Capone. Pero la razón del encarcelamiento de Pep sigue siendo objeto de debate.

5. Ratones juzgados por herejía
En agosto de 1487, una multitud de campesinos de la comarca francesa de Autun acudió al obispo Jean Rolin para pedirle que intercediera ante Dios para acabar con una plaga de ratones que estaba arrasando sus campos. Monseñor ordenó a los párrocos de la comarca que salieran a los campos para conminar a los roedores a que abandonaran el lugar; en caso contrario, se expondrían a la ira del Altísimo. Pero las exhortaciones de los religiosos no tuvieron efecto alguno, y los ratones siguieron a lo suyo, devorando las cosechas.

6. ¿Gato encerrado?……..experimento con gatos en la cárcel
Los últimos en ingresar en el Centro de Detención del Condado de Lincoln tienen muy poco en común con el resto de presos que cumplen condena en esta cárcel del estado norteamericano de Nebraska. Y es que Nemo, Sarge y Boots son tres gatos adoptados por el sheriff del condado, Jerome Kramer, con un único objetivo: ejercer una influencia positiva en los reclusos.

Y por el momento el experimento, que comenzó a principios de agosto, ha sido un éxito, aseguró el sheriff Kramer en conversación con la agencia dpa.

“Los dos primeros (gatos) funcionaron tan bien que acabamos de añadir un tercero”, dijo en referencia a Boots que, al contrario que sus otros dos compañeros, fue destinado a la sección de mujeres de la cárcel.

7. Oso procesado por asesinato
En 1685, un oso que destrozó a un hombre en Holanda fue procesado por asesinato. Su abogado trató de anular el juicio diciendo que el animal tenía derecho a ser juzgado solo por un tribunal compuesto por osos. Su alegato fue desestimado.

8. Loro acusado de contrarevolucionario
En 1793, durante la Revolución Francesa, un loro que pertenecía a dos nobles damas fue acusada de contrarrevolucionaria por gritar desde una ventana: “Viva el rey, vivan nuestros sacerdotes”. El pájaro fue condenado a ser reeducado por Madame Le Bon, la célebre mujer parisina que contemplaba las ejecuciones tricotando, y que enseñó al loro a blasfemar y a decir obscenidades.

9. Burro arrestado por patear con fuerza
En julio de 2009, la policía de Tuxtla Gutiérrez, capital del estado mexicano de Chiapas, encarceló a un burro que había pateado a dos viandantes. “Aquí, si alguien comete un delito, lo paga”, dijo el alcalde, y el animal fue a prisión hasta que su dueño pagó la multa.

10. Termitas que ganaron el juicio
Una colonia de termitas que en 1752 fue llevada a juicio en Brasil por haber semidestruido el monasterio de unos frailes franciscanos. El abogado de las hormigas argumentó que los insectos habían vivido en aquel lugar desde siglos antes de la llegada de los misioneros y colonizadores portugueses. Su alegato fue aceptado, y finalmente fueron los frailes quienes tuvieron que mudarse y dejar a las termitas como señoras de su antiguo asentamiento.

11. Perro disfrazado de soldado fue guillotinado junto a su amo
En esta espiral de delirios procesales tampoco han faltado los animales sentenciados por delitos políticos. Así, en 1792, en plena Revolución Francesa, el mastín de un anciano aristócrata, el marqués de Saint-Prix, se abalanzó sobre el alguacil que venía a prender a su amo. El animal estaba disfrazado con una librea similar a la que usaban los soldados realistas. Aquello resultó argumento suficiente para que el perro fuera acusado de reaccionario y juzgado por actividades antirrevolucionarias. Finalmente, el can fue guillotinado junto a su amo.

12. Perros condenados a muerte
en 1379, en el pueblo belga de Saint-Marcel-le-Jeussery, una jauría de perros hambrientos, entre los que se encontraban varias crías, atacó la casa de un lugareño y mató a su hijo de corta edad. Los animales fueron capturados, juzgados y condenados a muerte. Pero el sacerdote local, Hubert de Poitiers, intervino ante el tribunal para pedir clemencia para las crías, y lo hizo alegando a su favor que habían sido malcriadas por los canes adultos. Los jueces se mostraron comprensivos e indultaron a los perritos.

13. La excomunión de las cochinillas
Jan Bondeson relata en su libro La sirena de Fiji (un recopilatorio de las más alucinantes anécdotas de la interacción entre hombres y animales a lo largo de la historia), que en 1479 el obispo de Lausana dirigió un juicio contra una plaga de cochinillas, para las que pidió la excomunión. El principal argumento de la acusación era que las cochinillas no habían estado en el Arca de Noé, lo que demostraba el poco afecto que Dios sentía por ellas.

Fuente: 20minutos.es