¿La imagen de Chávez en un cuadro apocalíptico? (FOTOS)

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Uno de los cuatro personaje de la serie donde el famoso pintor comunista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, fallecido en 1999, dibujo los azotes de la humanidad, tiene un parecido escalofriante con el actual presidente de Venezuela, lo cual no puede menos que provocar disímiles interpretaciones.

La palabra macuto tiene varios significados. Macuto es un pueblo costero adjunto a La Guaira. También se lama así a un saco de tela fuerte al cual llamamos igualmente mochila, o a un cesto de caña amarga. En el País Vasco ese término se convirtió en peyorativo e insultante, significando pícaro, bellaco. En Chile se aplica a la gente soez, insolente, tosca y ruda. En Ecuador macuto significa bruto y/o brutal.

Macuto es el título de un famoso cuadro del famoso pintor comunista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Este artista muerto en 1999 era de procedencia indígena quechua. Pese a sus ideas de izquierda, Guayasamin se hizo célebre a nivel mundial luego de ser promovido en EEUU por la Fundación Nelson Rockefeller.

El “Macuto” de Guayasamín es una de cuatro pinturas conocida como “Los culpables”. Esta serie fue producida durante el período de su vida llamado “La edad de la ira”, cuya temática es la guerra y la violencia. Los cuadros fueron titulados “El macuto”, “El presidente”, “El cura” y “El gamonal”. Para algunos, estas obras representan su visión de los líderes de la época bajo la óptica marxista. Para otros encarnan las desviaciones del poder representadas por la indiferencia, ambición, crueldad y codicia. En el pasado otros observadores han asociado los cuadros con Francisco Franco Bahamonde, Francois Duvalier y Lindon B. Johnson.

Por razones que cada uno calificará a su modo, la imagen reflejada en “El Macuto” tiene un enorme parecido con Hugo Chávez. Esta pintura es exhibida en el Museo Guayasamín, situado en lo que fue la casa del pintor en Bellavista, una exclusiva zona residencial de Quito. El pintor murió cuando desarrollaba su obra más ambiciosa: “La capilla del hombre”, en Quito, cuyo diseño rememora el sufrimiento y la desesperanza de los pueblos de Iberoamérica.

Oswaldo Guayasamín, aparte pintor fue un visionario clarividente, una especie de Nostradamus indigena. En ese rol predijo hace más de 35 años que en la región aparecería un monstruo brutal llamado Macuto. Este engendro sería un caudillo fascista hitleriano que destruiría su país y crearía conflictos internacionales. En este proceso el futuro leviatán causaría un baño de sangre luego de una década en el poder. En una entrevista sobre esta serie, el pintor dijo: “Como no pude matarlos, los he pintado.”

A comienzos de su mandato, 2002, Chávez financió la culminación de la construcción de ese museo en Quito, en un acto al cual asistió junto con Fidel Castro. Hugo y Fidel admiraron en vivo en el Museo Guayasamín lo que parece un retrato del presidente venezolano pintado en la fórmula cubista.

La visita de Fidel no fue casual. En ese año asumió el poder en Ecuador el coronel Lucio Gutiérrez. Este militar de origen indígena hizo una carrera con un patrón similar a Hugo Chávez. Gutiérrez se alzó en enero del 2000 derrocando por algunas horas al presidente Jamil Mahuad. Ese mismo día fue obligado a dimitir y fue encarcelado por 6 meses. Eventualmente fue dejado en libertad, siendo elegido presidente en las elecciones del 2002 a la cabeza de un grupo llamado “Sociedad Patriótica”. La inauguración de “La capilla del hombre” sirvió de excusa para permitir la reunión a solas de tres presidentes: Fidel, Chávez y Gutiérrez.

Hay opiniones encontradas sobre el cuadro del “Macuto” y sobre la “profecía hitleriana” de su autor, pero lo innegable es que el parecido con Hugo Chávez es escalofriante. Quienes no creen en adivinadores –y en su tiempo se decía que Guayasamín lo era- dicen que la semejanza es pura coincidencia. Los comunistas que tratan de convertir a Chávez en un mito casi bíblico rechazan con vehemencia la teoría de que su ídolo es la reencarnación del monstruo vaticinado por el pintor, mientras para sus oponentes más severos es el propio anticristo y por lo tanto su aparición no es casualidad. Cada lector decidirá qué posición tomar.

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