Ayer se realizó en Sorte el Baile en Candela en honor a María Lionza

(foto cortesía El impulso.com)

Cientos de almas de distintos estados de Venezuela llegaron al cerro María Lionza para conectarse con los espíritus y bailar al ritmo “que le den, que le den, ¡fuerza!”, en medio del río que pasa por este monumento natural que cada año alberga a quienes se preparan para el tradicional Baile en Candela; acto religioso que trasciende culturas y fronteras con el cual se conmemoró el Día de la Resistencia Indígena. elimpulso.com

Los sectores Quibayo, Aracal y El Loro recibieron a más de quince mil visitantes para el ritual. Mil quinientos funcionarios, adscritos a los diferentes organismos de seguridad del Estado, se apostaron en el macizo montañoso desde el pasado 6 de octubre, y hoy continúan resguardando la zona, pues miles de turistas acampan en el cerro mágico.

Los seguidores de este fenómeno sincrético se instalan en Quibayo días antes del Baile en Candela. Durante su estadía, los turistas y creyentes se integran a las invocaciones previas al gran día dentro de una tierra mágica y milenaria. Mientras tanto, las cuarenta familias que habitan en el frondoso monumento de la naturaleza levantan altares en honor a María Lionza, protectora de los seres vivos y la Madre Tierra.

En esta oportunidad, la mirada del mundo se posó en el Baile en Candela. Los extranjeros, cautivados por las creencias religiosas del pueblo yaracuyano, viajaron miles de kilómetros para presenciar la celebración evoca las costumbres de nuestros ancestros.

Miembros de trenes ejecutivos regionales y el embajador de la República de Polonia, Jacek Hinz, junto a Tomasz Wodzynski, consejero del departamento diplomático, asistieron al encuentro que incorpora tradiciones milenarias de diversas culturas.

El foco de las cámaras y la atención de periodistas internacionales se observaron en el encuentro espiritual frente al altar y las brasas ardientes.
Los equipos reporteriles de National Geographic, la BBC de Londres, Do Brasil y la Agencia Internacional Xinhoa recolectaron en sus dispositivos y sus memorias cada paso del fenómeno sobrenatural en el que ánimas de otra dimensión poseen la figura corporal de los devotos para cruzar una línea de fuego, que es prueba de la entrega de los espiritistas marialionceros.

Entrega en llamas
La noche abrigó a miles de almas que cada 12 de octubre conmemoran el Día de la Resistencia Indígena. La leyenda permanece viva, aquella doncella Nivar, descendiente de un cacique de Nirgua, nacida para impactar, es venerada en el Baile en Candela.

La Corte India es protagonista, y sus representantes, son exaltados entre las llamas, el humo del tabaco, el son de los tambores, el cocuy y los cánticos que entona el pueblo con ritmos africanos.

Ayer, los seguidores de este culto, que se convierte en un estilo de vida, alistaron cuerpo y alma para ser parte de un ritual ardiente, inmerso en la magia, el fuego y el sincretismo religioso.
Con las emociones a flor de piel, los creyentes se adentran en un ritual ancestral en honor a la protectora de las aguas dulces y los animales silvestres.

Antes de encender las llamas del culto y de recibir a la sacerdotisa Juana de Dios, las ‘materias’ alzan sus brazos con una antorcha en mano, para emprender un viaje en el místico mundo espiritual donde la Reina de la Paz gobierna. Después de esa ofrenda, a la medianoche, comienza la danza ardiente, las almas dan rienda suelta a su devoción y conectados con el más allá, piden permiso a María Lionza.

A medida que su espíritu se acerca, los rezos y el clamor de los marialionceros aumenta. El altar y sus alrededores sirven de escenario para un encuentro con seres de otra dimensión, representando las tradiciones de aquella práctica aborigen, que permaneció viva aún después de la conquista de los españoles.

Llega el momento en que el sonido de los tambores se hace más intenso, la llama de los altares se aviva y ciento veinte ‘materias’, junto a sus ‘bancos’, invocan al espíritu de María Lionza, el ente en el que todos apuestan su fe y rinden tributo, a través de sacrificios corporales y carnales.
Las ‘materias’ son los que se transportan, los ‘bancos’ son los protectores de los primeros y los mantienen en trance.

(foto cortesía entornointeligente.com)

El Baile en Candela es la ofrenda que los hijos de María Lionza entregan cada año delante del Altar Mayor. El aroma del tabaco impregna los alrededores del escenario.

El tributo y el licor son esenciales para las ‘materias’ y ‘bancos’ que encienden seis brasas sobre las que ellos danzarán, movidos por el espíritu que los posee. Una vez que se convierten en veneradores de la Reina de la Naturaleza, su carne vibra, su mirada se transforma, un ánima los posee y con un lenguaje corporal espiritual, los médiums danzan sobre la candela, ardiente, que se aviva cuando el pueblo susurra el nombre de su Diosa.

Durante tres meses, seguidores de esta creencia esotérica purificaron su interior para ser parte de un rito inmerso en el misticismo y la fe dentro de una montaña envuelta en historias y milagros.

Los espiritistas renuncian a sus deseos: no ingieren carnes rojas y se abstienen de realizar el acto sexual. Con devoción entregan sus sacrificios, al agradar a la doncella a la que rinden culto, les otorgan un pase a una experiencia sobrenatural: ser ‘materias’ o ‘bancos’ en la celebración más importante del año para los espiritistas.

Este 2011, el Baile en Candela número sesenta comenzó como en las ediciones anteriores. La sacerdotisa Juana de Dios invocó el nombre de la Reina de la Naturaleza, y con el intenso sonido de los tambores, el espíritu de María Lionza descendió sobre las ‘materias’, quienes permanecieron transportadas durante horas.