Héctor Silva Michelena, reconocido intelectual y economista de la UCV, fue honrado en el Paraninfo de la UCV, espacio en el que dio un discurso de orden y fue enfático al señalar, que la UCV por ser un “recinto de sabiduría”, debe siempre hacer frente a los desafíos que surgen de los gobiernos, en insistió en que los estudiantes deben sumarse al debate político y a la defensa de la universidad.
Destacó que no es necesario dar una clase de macro o microeconomía para entender que “la economía del país está en ruinas”. En ese orden, aseveró que Venezuela ha retrocedido a una situación preindustrial en la que apenas está en vigencia un 50% del aparato productivo, mientras que la “frontera agrícola se ha reducido en un 40%”.
“De allí, la escasez de alimentos que se manifiesta en ciertos rubros, la cual es permanentemente agravada por una política de control de precios totalmente inadecuada”. Reiteró que las políticas públicas están “regresando a Venezuela a los años cuarenta y cincuenta”. De igual modo, destacó que se deben buscar soluciones, a partir de una rigurosa interpretación y puesta en marcha del “paradigma sistémico”.
A este respecto, advirtió que se debe contar con “una honestidad académica para no valerse de este paradigma para no implantar una economía con presente pero sin futuro”.
Amalio Belmonte, Secretario de la UCV, en representación de las autoridades universitarias, resaltó por su parte, que el CENDES, viene a ser un referente para la democracia y la libertad académica. Acentuó que esta organización cuenta con un conjunto de herramientas que permiten identificar y contrarrestar las distintas realidades por las que atraviesa el país. “De allí que sus aportes, desde hace cincuenta años, sean hoy día cada vez más pertinentes”.
Asimismo, Carlos Walter, Director del CENDES, rememoró los inicios de esta institución en 1960, y destacó que la misma se gestó en el marco de la “recuperación de la democracia” venezolana, y gracias al impulso de Francisco de Venanzi, quien para entonces fuera el Rector de la UCV.
Resaltó que la elite política de esa época, convencida de que el país necesitaba asentarse en la planificación para alcanzar el desarrollo, contribuyó con la “interfase gobierno-universidad. Relación que con el tiempo, se ha venido mermando considerablemente”.
