Ciudad Bolívar tiene nuevo Arzobispo

Foto Armando Rivas

En medio de un ambiente festivo y prometiendo, incluso, “comer sapoara con todo y cabeza”, Ulises Gutiérrez asumió, formalmente, el cargo de Arzobispo de Ciudad Bolívar, en una ceremonia dirigida por el Nuncio Apostólico en Venezuela, Pietro Parolin, y a la que asistieron una veintena de obispos, entre ellos, Monseñor Medardo Luzardo quien hizo entrega del báculo a Gutiérrez, así lo publicó correodelcaroni.com.

Carolina Maffia

En una ceremonia que congregó a cientos de feligreses en la Catedral Metropolitana de la capital bolivarense, este sábado Monseñor Ulises Antonio Gutiérrez Reyes tomó posesión de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar, en sustitución de Monseñor Medardo Luis Luzardo Romero.

La nueva autoridad de la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar por decisión del papa Benedicto XVI, recibió el báculo pastoral que lo consagra en sus nuevas funciones de manos de Monseñor Luzardo, quien por 25 años sirvió de guía y consejero espiritual a este pueblo, luego de que se diera lectura al decreto emanado del Vaticano.

Monseñor Ulises Gutiérrez se convirtió ayer en el IV arzobispo de Ciudad Bolívar, en un acto donde asistió el Nuncio Apostólico para Venezuela, Pietro Parolin, además de 22 obispos y arzobispos de varias ciudades del país, entre ellas Mérida y Barcelona; así como grupos y movimientos apostólicos de la Arquidiócesis, quienes rindieron reverencias a la máxima autoridad eclesiástica de Bolívar.

Durante la homilía, Luzardo agradeció el apoyo que en todos esos años de su vida pastoral le brindaron los habitantes de Ciudad Bolívar, convencido de que “ese pueblo creyente y acogedor acompañará al nuevo Arzobispo”. Recordó cuando llegó a esta tierra y recibió de manos de su antecesor, Crisanto Mata Cova, la misión de guiar espiritualmente a ese rebaño que significan los bolivarenses.

Por su parte, Ulises Gutiérrez no dejó de manifestar su sorpresa por la acogida de la comunidad católica, seguro de que le permitirá sentirse como en su casa para ser un guayanés más, “dispuesto a dar lo mejor de mi vida y ministerio episcopal al servicio de este pueblo grande”.

“Vengo con mucha ilusión, sueños y esperanzas de que juntos, sacerdotes, creyentes de Dios, y obispos, vamos a encaminar a este pueblo por el camino de la fe, de justicia y paz que trajo Jesucristo”, dijo. Contagiado del regocijo de los feligreses por su llegada, prometió en forma jocosa: “Me comeré la sapoara con todo y cabeza (…)”.