La Sayona y el Silbón meten miedo en Puerto La Cruz

La colocación, reparación y mantenimiento de las tuberías de aguas negras se ha convertido en una pesadilla para los habitantes de la comunidadFoto: Darwins Martínez

El llanto de la Sayona le pone la piel de gallina a más de uno en el sector Las Delicias de Puerto La Cruz, donde los espantos no se paran por el mal estado de la vía, reseña El Tiempo.

Quienes habitan en las calles Las Flores, 23 de Julio y Vista al Mar aseguran que ven pasar más a la Sayona y al Silbón que a los obreros de la alcaldía de Sotillo e Hidrocaribe.

“Las vías están inservibles. No hay carro que se meta por aquí” dice Antonio Zabala al recordar que hace dos semanas se lesionó un niño de seis años al caer en uno de los huecos que está entre las calles Vista al Mar y 23 de Julio.

La colocación, reparación y mantenimiento de las tuberías de aguas negras se ha convertido en una pesadilla para los habitantes de la comunidad, que ahora le temen más a los trabajos en las vías que a los espantos.

Solitarias se ven las arterias viales de la zona durante el día. Quienes allí residen salen sólo cuando es necesario y en las noches lo más que se escuchan las cerraduras de las puertas cuando las cierran. El silencio domina la noche y esto parece dar pie a las supuestas apariciones que ponen a rezar a más de uno.

De la Sayona, lo más que han visto es su cabellera negra y un vestido blanco. Lo que sí han escuchado claramente es el llanto.

“Yo me pongo la almohada en la cabeza y comienzo a rezar cuando escucho los llantos de esa mujer”, cuenta el ama de casa Benita Gómez, a quien se le eriza la piel de sólo recordar. Su hija escuchó hace una semana al Silbón en el patio de la casa y ahora muy poco juega allí.

Aunque el alumbrado es bueno, muchos son los que no se atreven a salir de sus casas de noche, como el ama de casa Yaritza Mata, quien tiene miedo de encontrarse con uno de los espantos y caerse en los huecos de las calles cuando empiece a correr.

Abandono total

Petra Velásquez no recuerda su edad, sin embargo, cuando va a visitar a su hija en Las Delicias lo primero que le viene a la mente es la imagen de las calles en mal estado, pues muchas veces ha tropezado por los innumerables huecos en el poco asfalto que queda.

Ella vive en el sector Boyacá III de Barcelona, tiene 86 años y pocas veces su hija la lleva a Las Delicias, por “el polvero” que levanta la brisa cuando roza la calle minada de huecos.

En la comunidad prefieren vivir en un sector minado de espantos que de huecos.

“Ojalá les saliera la Sayona y el Silbón a quienes olvidan que las calles Las Flores, 23 de Julio y Vista al Mar en Puerto La Cruz existen” dice Mirna Valencia, quien asegura que no hay un trabajo hecho en las calles que esté culminado. “Todo lo dejan a medias”.