Por este Documental expulsaron a la Cónsul de Venezuela en Miami (Videos)

‘La Amenaza Iraní’, es el documental transmitido el jueves 8 de diciembre de 2011 y que lapatilla.com presentó en Venezuela de forma exclusiva. Este domingo 8 de enero de 2011, lo presentamos nuevamente luego de que se informara la expulsión de la Cónsul de Venezuela en Miami, Livia Antonieta Acosta.

Según informa Univisión, Irán ha penetrado América Latina con ayuda del presidente venezolano Hugo Chávez. Habla de los acuerdos firmados entre Irán y Venezuela que van desde la materia militar, nuclear, económica, hasta de construcción de viviendas, pero agrega que estos “acuerdos” van más allá.

Indica que diplomáticos de Irán y Venezuela, estarían presuntamente preparando un ataque cibernético a la Casa Blanca, el FBI, el Pentágono y plantas nucleares. Durante meses, periodistas de Univisión se dieron a la tarea de explorar los secretos que se esconden detrás de la ofensiva diplomática, militar y de negocios de Irán en América Latina e indagaron con expertos si la región podría convertirse en un nuevo campo de batalla entre el gobierno iraní y Estados Unidos. Los reporteros visitaron México, Venezuela, España, Argentina, Colombia, Bolivia y varias ciudades de Estados Unidos.

Además de la trama cibernética, entre otras revelaciones, el documental ofrece imágenes inéditas de una operación encubierta del FBI que permitió desmantelar una red que pretendía volar el aeropuerto JFK de Nueva York. La red tenía conexiones en Venezuela y Guyana. Además lo que vio y documentó un periodista español que se infiltró en las Círculos Bolivarianos de Venezuela y recibió entrenamiento militar.

Acá están los videos del documental presentado por Univisión, y el reportaje sobre La conexión venezolana, publicado en su portal.

Videos Univisión Lapatilla.com

La conexión venezolana

Por Vitneis Didziulis, Jorge Mota, Gerardo Reyes y Casto Ocando

La estrategia de Irán para penetrar en América Latina ha tenido en el presidente Hugo Chávez un aliado clave. De acuerdo a numerosas evidencias y testimonios inéditos a los que tuvo acceso Univisión.

Chávez ha firmado hasta ahora 86 acuerdos con Irán que abarcan temas militares, nucleares, económicos y de construcción de fábricas y viviendas populares, y ha ayudado a promover el acercamiento de Irán con otros países como Bolivia y Nicaragua.

“Sembraron a nuestro país con fábricas lácteas, nos trajeron fábricas de tractores que nos cuesta la mitad del precio que compramos en otros países. Tienen una fábrica de carros casi a la mitad o menos de la mitad de los precios. Abonan a la vida, no a la muerte”, dijo Raymundo Kabchi, asesor en temas del Medio Oriente.

Pero de acuerdo con expertos y autoridades internacionales, las conexiones de Irán y Venezuela van más allá de los convencionales acuerdos de cooperación binacional.

Luego de firmar un acuerdo de cooperación nuclear con Irán en 2008, Chávez expresó su intención de desarrollar “nuestro primer reactorcito nuclear”, un anuncio visto con suspicacia a nivel internacional, debido a las ambiciones de Irán de construir armas nucleares.

Las alarmas volvieron a sonar cuando un alto funcionario del gobierno chavista afirmó a fines de septiembre de 2009 que Venezuela estaba recibiendo ayuda de Irán para establecer el tamaño de las reservas de uranio en el sur del país.

“Se están haciendo unas aerofotografías, con la colaboración de Irán. Esas aerofotografías no son para uranio, son aerofotografías para saber qué productos minerales hay en Venezuela. Y en esas aerofotografías repito, no sólamente aparece uranio, aparece uranio, aparece coltán, aparece oro, aparece diamantes”, dijo el entonces ministro de Ciencia y Tecnología Jesse Chacón.

Expertos han cuestionado el “secretismo” que protege los acuerdos de cooperación entre Venezuela e Irán, como las fábricas de bicicletas y la de tractores, ubicadas en zonas que, según ellos, han sido designadas de exclusión aérea por el gobierno venezolano.

“Yo no he visto la primera bicicleta iraní rodando por las calles de Venezuela, y si a eso le suma que la zona donde está establecida la fábrica de bicicletas hay prohibición de vuelos tú dices “bueno, si es una fábrica real de bicicletas o de tractores, o de cualquier otro elemento, ¿por qué tanto secretismo?”, se preguntó la experta en derecho internacional María Teresa Belandria.

Una relación no menos problemática entre Irán y Venezuela tiene lugar en el campo de las finanzas internacionales. Para mitigar los efectos de las sanciones impuestas por Estados Unidos y las Naciones Unidas, el gobierno iraní utiliza bancos venezolanos. Las transacciones permitían adquirir tecnología avanzada.

“Los bancos iraníes están sancionados internacionalmente, no pueden mover dinero fácilmente. Pero los bancos venezolanos no están sancionados. Entonces han construidos bancos internos en Venezuela”, explicó el experto en temas iraníes Douglas Farah.

“Pa’ mandárselo al presidente”

En una nueva dimensión de la cooperación venezolano-iraní desconocida hasta ahora, fuentes de Univisión aseguran que diplomáticos de ambos países destacados en México trabajaron en forma conjunta para organizar ataques informáticos y físicos contra objetivos en Estados Unidos.

Según grabaciones de video y audio, la entonces agregada de asuntos culturales y segunda secretaria de la delegación, Livia Antonieta Acosta Noguera participó en las conversaciones.
Antes de llegar a México, la funcionaria había ejercido responsabilidades de promoción ideológica a través de los Círculos Bolivarianos en Venezuela, y había ocupado un cargo en la embajada de República Dominicana.

De acuerdo con testimonio de Muñoz Ledo, la diplomática venezolana no sólo estaba al tanto de los planes de la presunta guerra cibernética contra Estados Unidos, sino que tenía toda la información que el grupo de hackers estaba pasando al embajador iraní Ghadiri.

Las grabaciones indican que cuando Muñoz le informó a Acosta que le había dado a los iraníes “las ubicaciones de todas y cada una de las plantas nucleares en USA”, la venezolana expresó interés y exigió que le suministraran esa misma información, “pa’ mandárselo al presidente” venezolano Hugo Chávez.

Acosta aseguró que mantenía un canal privilegiado para enviar información directamente al presidente Chávez: su amigo el general Alexis López, entonces jefe de la custodia presidencial del jefe de Estado venezolano.

“Está allí con el presidente, y anda con el presidente para arriba y para abajo”, aseguró Acosta refiriéndose al general López en una de las conversaciones grabadas por Muñoz Ledo.
Acosta Noguera es en la actualidad la cónsul de Venezuela en Miami, donde reside la más grande comunidad de venezolanos fuera de territorio venezolano.

Univisión trató en repetidas ocasiones de obtener una versión de la cónsul Acosta a los señalamientos de Muñoz Ledo, pero no obtuvo respuestas. Cuestionarios y llamadas telefónicas realizadas a la embajada de Venezuela en Washington tampoco fueron respondidas.

La participación de una diplomática venezolana en los presuntos ciber-ataques en combinación con Irán sorprendió a especialistas norteamericanos.

“Esa conversación (entre Acosta y Muñoz) me preocupa porque nosotros no emprendemos ese tipo de planificación en contra del gobierno de Venezuela”, dijo a Univisión John Kiriakou, ex oficial de la CIA que lideró los esfuerzos antiterroristas después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Kiriakou agregó que le resulta “todavía más inquietante” la cooperación en este terreno entre diplomáticos venezolanos e iraníes.

“Es preocupante que el gobierno de Venezuela sí esté haciendo planes contra Estados Unidos. Ahora, si están trabajando o no con los iraníes, si lo están es todavía más inquietante, algo para lo cual tendremos que planificar”, puntualizó Kiriakou.
Miembros de la comunidad libanesa en Venezuela, señalados por Estados Unidos como financistas de grupos considerados terroristas como Hezbollah y Hamas, han criticado la política de Washington de calificar como terroristas a organizaciones respetadas en el mundo musulmán.

Tal es el caso de Faouzi Kannan. Propietario de una agencia de viajes en el centro de Caracas, Kannan es señalado por el Departamento de Estado de coordinar viajes a miembros de Hezbolá, y de haber recaudado dinero para esa organización. De acuerdo al Departamento del Tesoro, Kannan también participó en reuniones donde se habló de secuestros y ataques terroristas.
Pero en una entrevista con Univisión, Kannan rechazó las acusaciones y atribuye su inclusión en la lista negra del Departamento del Tesoro “porque yo soy musulmán”.

“Yo soy musulmán, que puede hacer, yo soy orgulloso que yo soy musulmán. ¿Cuál es el problema si uno es musulmán? ¿No debe vivir?”, argumentó Kannan en un español con fuerte acento.
Kannan negó que hubiese dado alguna contribución financiera a Hezbolá, pero defendió a la organización calificándola como un grupo que “defiende a su país”.

“No son terroristas. Si usted en su país viene alguien quiere te mata, usted defiende su mismo. Usted terrorista no puede ser”.
Dentro de las filas de las fuerzas armadas venezolanas hizo carrera una de las fórmulas de lucha de Hezbollá: la guerra asimétrica. Uno de los principales exponentes teóricos de esa estrategia es el escritor español Jorge Verstrynge, autor del libro La guerra periférica y el Islam revolucionario, una obra usada como manual de instrucción en la Academia Militar de Venezuela.

Verstrynge, un ex miembro del conservador Partido Popular español, ha dado conferencias en Venezuela en las que han participado el propio presiente Chávez y sus más altos oficiales, para exponer una polémica hipótesis: el ejército venezolano únicamente podría enfrentar una potencial invasión de Estados Unidos, utilizando tácticas de guerra de guerrilla, las que califica como “el arma atómica del pobre”, y ataques suicidas a través de “voluntarios de la muerte”, entre otras estrategias.

Vestrynge aseguró que a raíz de sus conferencias, el gobierno venezolano comenzó a promover la creación de “mini milicias” en el país, para hacer realidad un postulado del teórico español: la guerra periférica.

Para el periodista español Antonio Salas (seudónimo), quien se infiltro en las milicias bolivarianas, la guerra asimétrica tiene otra connotación.

“La guerra asimétrica es una forma elegante y diplomática, en realidad, de hablar de terrorismo”, aseguró Salas en una entrevista exclusiva con Univisión.

Salas es autor del libro El Palestino un recuento de sus experiencias como infiltrado en Venezuela que puso al descubierto no sólo cómo operan estas milicias, sino también sus conexiones con el terrorismo internacional.

Haciéndose pasar como un inmigrante palestino criado en Venezuela, que deseaba contribuir a la lucha armada, Salas se ganó la confianza de los revolucionarios y penetró la organización.

Salas grabó secretamente una serie de videos dentro de campamentos de entrenamiento en Venezuela, y mostró cómo los milicianos bolivarianos se consideran a sí mismos como combatientes no distintos a grupos como Hezbolá, ETA o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

“Yo me encontré con que miembros del gobierno de Chávez que vienen de una formación ideológica de extrema izquierda y de una trayectoria dentro de la guerrilla de los grupos armados, interpretan cualquier movimiento armado revolucionario como hermanos. Ni Hamás ni Hezbolá ni ETA ni las FARC son terroristas, sino que son compañeros a los que hay que ayudar”, dijo Salas.

Entre las figuras destacadas Salas se encontró con Alberto Carías, antiguo Subsecretario de Seguridad Ciudadana de Caracas, que actuaba como coordinador de los grupos milicianos; y un coronel del ejército regular bolivariano, que le dio instrucción sobre cómo usar armas de combate como ametralladoras y lanzagranadas.

Salas también aseguró que conoció en la Isla de Margarita a un activista que se identificó como ex jefe de inteligencia de Hezbolá, y que vive en esa isla del Caribe venezolano “como un empresario más”.

Los rostros de los principales actores de la historia de espionaje revelada por Univision

Por Casto Ocando y Jorge Mota

Mohammad Hassan Ghadiri

Diplomático y académico iraní. Mohammad Hassan Ghadiri nació en Teherán, Irán, en 1953. Inició sus estudios universitarios en 1971 en Florencia, Italia, donde fundó dos años más tarde la primera Asociación Islámica de Estudiantes Iraníes en Italia. Allí obtiene la licenciatura y posteriormente un doctorado en Arquitectura. Sus estudios se ampliaron posteriormente con un doctorado de Ciencias Estratégicas, que obtuvo en Teherán.

Opositor al régimen monárquico del Sha Mohammad Reza Pahlevi, Ghadiri fue designado para sus primeras funciones diplomáticas inmediatamente después del triunfo de la revolución dirigida por el Ayatollah Khomeini, que derrocó al Sha.

A lo largo de su carrera diplomática trabajó como embajador de Irán en Australia y México. Ghadiri desarrolló un interés por las lenguas: habla inglés, español, italiano y persa, su lengua materna.

Durante su estancia en México, Ghadiri llevó a cabo una gestión activa. Según un cable del Departamento de Estado de Estados Unidos con fecha marzo de 2009, publicado por WikiLeaks, Ghadiri se embarcó en una campaña para aumentar la presencia iraní en México inmediatamente después de su llegada, en Julio de 2007, incluyendo su proyecto de abrir un consulado en Tijuana.

Otro cable de wikiLeaks publicado en marzo de 2009, calificó la retórica antisemita de Ghadiri como “problemática” para México, y reveló que los servicios secretos mexicanos mantenían una estrecha vigilancia en torno a las actividades del diplomático.

Ese mismo cable registra también los esfuerzos sin precedentes de Ghadiri para lograr el ingreso a México de Edgardo Rubén Assad, alias Shaykh Soheil Assad, un activista islámico acusado por Argentina de participar en los atentados con explosivos contra organizaciones judías en Buenos Aires en 1992 y 1994.

Ghadiri es autor, entre otras obras, de Esto es el Islam, un libro editado en 2008 y traducido en varios idiomas, donde defiende conceptos polémicos como la poligamia, una costumbre que en su criterio ayuda a evitar “los engaños tal y como sucede en el mundo occidental”. Actualmente es académico de Relaciones Internacionales y Estrategia en la capital iraní.

Mohsen Rabbani

Nacido en la localidad de Tobat Haidariah, en Irán, en 1952, Mohsen Rabbani es considerado como uno de los más importantes promotores de la agenda iraní en América Latina, con operaciones y conexiones que van desde Venezuela hasta Argentina, pasando por Brasil y Bolivia.

Su primera experiencia en América Latina se produjo a principios de la década de los 80, cuando llegó a Argentina como un próspero empresario iraní con estrechos lazos con la comunidad shiíta local. Poco tiempo después logró liderar la mezquita al-Tawhid, de Buenos Aires, desde donde amplió sus lazos con la comunidad musulmana argentina. Entre 1994 y 1998 ejerció como consejero cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires. En esa misma época, según una investigación de la justicia argentina, participó activamente en los atentados de 1992 y 1994 contra la mutual judía AMIA que produjo numeras víctimas.

En la actualidad es un fugitivo solicitado por la Interpol por los ataques antijudíos en Argentina, a los que se le atribuye.

Varias investigaciones en Argentina y Brasil vinculan a Rabbani con actividades en Suramérica de los grupos terroristas Hezbollah y Jihad Islámica, que promueven redes islámicas en países como Venezuela, Bolivia y Colombia.

Actualmente se cree que Rabbani dirige desde Irán una amplia red de agentes islámicos diseminados en varios países latinoamericanos.

Livia Acosta

Activista y diplomática venezolana, Livia Antonieta Acosta Noguera es en la actualidad la Cónsul de Venezuela en Miami, cargo que ocupa desde marzo de 2011. Antes de esa posición, Acosta desarrolló diversas ocupaciones como funcionaria del gobierno de Hugo Chávez, desde agregada cultural en República Dominicana, México y Perú, hasta organizadora de los círculos bolivarianos en Venezuela. Acosta tiene títulos universitarios en Relaciones Internacionales y en Teología. Antes de ser funcionaria, se desempeñó como vicerrectora del Seminario Bautista de Venezuela, perteneciente a la Iglesia Bautista.

Al inicio del gobierno chavista en el año 2000, Acosta trabajó como responsable de Proyectos Especiales del Fondo de Desarrollo Microfinanciero, particularmente en la promoción de microcréditos para los sectores menos favorecidos.

Entre 2001 y 2002 ayudó a organizar los círculos bolivarianos para promover la ideología chavista dentro y fuera de Venezuela. En 2003 pasa al servicio exterior como agregada de asuntos internacionales de la embajada en República Dominicana, donde permaneció hasta fines de 2006.

En 2007 pasó como segunda secretaria de la embajada en México, encargada de los asuntos culturales. Allí trabajó en la promoción cultural y política y cultivó relaciones con grupos de la izquierda mexicana como el Partido de la Revolución Democrática (PRD), aliada del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

En 2008 se relacionó con activistas y dirigentes de las embajadas de Cuba e Irán en México, y con un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad Autónoma de México (UNAM), que trabajaban en un presunto plan de ataque cibernético contra Estados Unidos. De acuerdo a videos y cintas de audio de sus encuentros con los hackers, Acosta participó activamente e informó de las operaciones a sus jefes en Venezuela, incluyendo al propio presidente venezolano Hugo Chávez.

En 2010 Acosta pasó a la embajada de Venezuela en Perú, donde permaneció hasta principios del 2011 como responsable del área consular. A fines de marzo de 2011 fue designada como cónsul de Venezuela en Miami.

Antonio Salas

Antonio Salas es el pseudónimo de un polémico periodista de investigación español que decidió mantener su nombre anónimo luego de publicar controversiales libros que pusieron al descubierto redes criminales y al margen de la ley en Europa y Latinoamérica.

Las revelaciones de su primera obra, Diario de un Skin, aportaron información clave en el juicio contra la organización neonazi Hammerskin España, en la que Salas penetró para poner al descubierto las intimidades de los grupos pronazis en Europa.

Una indagación suya en las redes de la prostitución española, que publicó bajo el título de El año que trafiqué con mujeres, llevó al gobierno de México a ordenar una investigación sobre la trata de niñas chiapatecas.

El siguiente proyecto, que le tomó seis años de trabajo arriesgado, produjo la obra El Palestino, el resultado de una audaz infiltración de las redes del terrorismo internacional. Bajo la identidad de Muhammad Abdallah, un supuesto musulmán nacido en Venezuela con raíces palestinas, y armado con una cámara oculta, Salas penetró las organizaciones terroristas que planificaron atentados suicidas en Jordania y Casablanca; fue testigo de las labores de proselitismo y reclutamiento islámico en las mezquitas europeas, documentó los vínculos de Hezbollah y la Jihad islámica en los barrios más peligrosos de Venezuela, y presenció el adiestramiento a terroristas en campos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). También logró una amistad íntima con Carlos El Chacal, uno de los más temidos terroristas internacionales, detenido en Francia.

Actualmente Salas se encuentra oculto dedicado a promocionar sus libros desde el anonimato.

Francisco Guerrero Lutteroth

Ingeniero y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Francisco Guerrero Lutteroth fue una figura popular en los salones de clases de la Universidad, y polémica fuera de ella, principalmente en la Unión de Profesores de la Facultad Ingeniería de la UNAM, de la que fue directivo.

De acuerdo con testimonios obtenidos por Univisión, Lutteroth fue el inspirador del grupo de estudiantes de la UNAM que trabajaron como hackers en operaciones coordinadas entre las embajadas de Cuba, de Venezuela, y de Irán en México.

El académico era también propietario de una gasolinera con ingresos que le permitían llevar un estilo de vida por encima del promedio. En el salón de clases tenía fama de apasionado, aunque sus estudiantes se quejaban del alcoholismo crónico del que sufría. En la UNAM conoció al joven Juan Carlos Muñoz Ledo y lo invitó a trabajar en la Unión de Profesores de Ingeniería de la UNAM, y a integrarse a un grupo que organizaba presuntos ataques cibernéticos contra Estados Unidos.

Posteriormente Muñoz Ledo describió a Lutteroth como un agente del G2 cubano y como el nexo de Cuba en los presuntos ataques cibernéticos.

Lutteroth es identificado como el agente de la inteligencia cubana Oscar Marino en un documental alemán que describía la supuesta participación de agentes cubanos en el atentado contra el presidente norteamericano John F. Kennedy.
Lutteroth falleció en 2008 en medio de la organización de las operaciones de hackeo contra objetivos norteamericanos.

Juan Carlos Muñoz Ledo

Nacido en Ciudad México el 23 de noviembre de 1978 en el seno de una familia de clase media mexicana. En 1998 se matriculó en la UNAM en la carrera de Psicología, en el campus de Ciudad Universitaria. Allí llegó a formar parte del programa de Alto Rendimiento Académico, mejor conocido como PAEA.

Realizó servicios sociales con el profesor emérito Rogelio Diaz Guerrero (conocido en México por ser el creador de la Etnosicología y de la Sicología del Mexicano).

Desde antes de ingresar a la UNAM, Juan Carlos aprendió con amigos y de forma autodidacta a operar sistemas de computación y cibernéticos. Incluso llegó a tomar clases de matemáticas con el doctor Luis Rendón, quien estaba a cargo del Microscopio Electrónico de la UNAM.

Nunca terminó su tesis de psicología, sin embargo continuó ligado a la UNAM a través de diferentes empleos, entre ellos en la Dirección General de Bibliotecas, donde dictó cursos de bases de datos y sistemas de información para investigación y docencia; y en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en la que ayudó a organizar el Seminario Interdisciplinario de Comunicación e Información, incluyendo actividades como catalogar y analizar artículos de investigación y crear el portal electrónico.

Por último pasó a trabajar con el ingeniero Francisco Guerrero Lutteroth en la Unión de Profesores de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Allí elaboró e impartió cursos de capacitación docente e investigativa.

Además tuvo que realizar labores de enlace entre un supuesto grupo de hackers dirigido por Lutteroth y por la embajada cubana en México. De acuerdo con Muñoz, el grupo realizaba labores de hackeo, inteligencia cibernética y posible ciberterrorismo a petición de las embajadas de Venezuela e Irán en México.

Muñoz Ledo le dijo a Univisión que decidió grabar parte de estos eventos para exponerlos a la opinión pública con la intención de detener dichas actividades y prevenir de esta manera cualquier posible ataque que terminara en pérdidas humanas.

José Carlos García Tolentino

Nacido en el estado de México, en un pueblo llamado Nezahualcoyotl, el 11 de abril de 1991. Junto a su familia se mudó a Ciudad México en el año 2004. Su mamá, Teodora Tolentino, fue contratada para cuidar al papá de Juan Carlos Muñoz Ledo, cuando se encontraba enfermo en 2006. Su madre le puso en contacto con Muñoz Ledo cuando José Carlos decidió estudiar la carrera de Derecho en la UNAM.

Posteriormente, en julio de 2010, Juan Carlos invitó a José Carlos a participar en las labores de transcripción de las grabaciones que un grupo de universitarios estaban obteniendo dentro de las embajadas de Irán y Venezuela.

Jose Carlos se vinculo al grupo primero de manera tímida pero luego asumiendo un mayor compromiso. A principios de 2011 logró volar a Irán para participar en un curso de Islam en español en la Universidad de Qom. Su intención era infiltrar a los iraníes en su propio terreno en coordinación con el grupo de Muñoz Ledo.

Durante varios meses que duró el curso, José Carlos logró realizar grabaciones. Allí conoció a Mohsen Rabbani, uno de los principales activistas iraníes en América Latina.

Tras ser descubierto con el equipo de grabación, José Carlos logró escapar ileso y refugiarse en la embajada de España en Teherán. De allí logró salir rumbo a México.
Meses después de su llegada, José Carlos y su familia deciden cruzar la frontera para pedir asilo político en Estados Unidos. Alegaron ante las autoridades que recibieron amenazas de agentes iraníes en México.
Actualmente, José Carlos permanece en un centro de detención a la espera de su proceso migratorio.

Noemí Cabral

Nacida en Ciudad México el 5 de septiembre de 1975, en el seno de una familia humilde. En 1996, Noemí decidió estudiar la carrera de Psicología en la UNAM a través del sistema de universidad abierta. Aunque logró terminar los créditos exigidos en la carrea en 2004, Cabral no terminó la tesis de grado tras atravesar por un embarazo de alto riesgo.

Durante sus años de estudiante conoce a Juan Carlos Muñoz Ledo, pero es en 2009 cuando lo reencuentra y comienza a conocer de cerca los detalles de la operación dentro de las embajadas. Noemí dijo en una ocasión que “se asustó mucho” y se ofreció para ayudar a Juan Carlos a salir bien librado de la coyuntura. Comenzó a transcribir el material grabado en las embajadas y también participó como contacto con funcionarios de las embajadas de Venezuela e Irán, incluyendo la agregada cultural venezolana Livia Acosta.

Noemí jugó un papel crucial en el reclutamiento de nuevos miembros del grupo de Muñoz Ledo, incluyendo a familiares y amigos propios, a quienes invitó a trabajar voluntariamente dentro del grupo.

Cuando reunieron el voluminoso material de grabaciones y transcripciones, Noemí se encargó de contactar a medios de comunicación y partidos políticos en México para buscar ayuda y detener las operaciones de hackeo realizadas entre la UNAM y las embajadas de Venezuela e Irán.

En la actualidad Noemí trabaja como asesora de Educación Básica en la Delegación Miguel Hidalgo, en Ciudad México, y es madre de una niña de seis años.