1:00 de la noche del jueves 5 de febrero de 2003. Quienes aún estaban despiertos a esa hora frente a su televisor, vieron cómo el presidente de la República, Hugo Chávez, apareció en cadena nacional y anunció la creación de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) y la fijación del dólar a Bs.F 1,60, así lo informó Eltiempo.com.ve.
Aileen Nieto / Doryel Salazar
Minutos después lanzó otra “bomba”: el control de precios de productos y servicios de primera necesidad. El 11 de febrero salió publicado el primer listado de rubros alimenticios, de limpieza y de aseo personal, además de medicinas, insumos médicos y materiales para la construcción, y el segundo enumerado fue dado a conocer el 3 de marzo.
También se incluyeron los alquileres de viviendas, matrículas escolares, agua, luz, telefonía residencial, transporte, atención médica, gastos funerarios y estacionamientos.
En cifras, se trataba de 106 alimentos, 1.140 productos farmacéuticos y 63 de cuidado personal y limpieza.
Según el mandatario, ambas medidas servirían para contener el impacto inflacionario que empeoró ese año por la subida de la moneda estadounidense y el paro petrolero de 2002, y durarían sólo hasta que la situación estuviera solucionada.
Hoy, exactamente nueve años después, el dólar continúa controlado pero a Bs.F 4,30, y aunque muchos productos han sido sacados de la regulación, se mantienen en la lista los más sensibles de la cesta básica. De los 106 alimentos, quedan 58.
Sus precios han sufrido sendas modificaciones que evidencian que el impacto inflacionario aún persiste.
El café molido, por ejemplo, es el ítem que más aumento ha presentado en este período. En 2003, el paquete de 500 gramos fue fijado en Bs.F 1,70. Ahora cuesta Bs.F 18,78, lo que significa un ajuste de 1004,7%. Le sigue el kilo de pollo entero, que pasó de Bs.F 1,80 a Bs.F 15,61 (767,2%).
En tercer lugar está el queso blanco duro, que costaba Bs.F 4 los mil gramos y subió a Bs.F 31,96 (699%) en el último ajuste oficializado por el Ejecutivo Nacional.
¿Dónde andarán?
Una de las críticas que más esbozan los analistas sobre la regulación es su presunta afectación a la producción. Las fallas actualmente se observan, sobre todo, con la leche en polvo, que en 2003 se reguló en Bs.F 5,70 el kilo y ahora está en Bs.F 30,37 (432,8%), pero no se consigue en los supermercados.
Mildred Rojas es un ama de casa que se sabe de memoria los anaqueles de los establecimientos de Puerto La Cruz. Se ha hecho amiga, por necesidad, de los acomodadores y las cajeras, que le avisan si llega el lácteo.
“Me llaman unas dos veces al mes cuando aparecen las latas, pero sólo dejan llevar dos por persona, o una si hay demasiada gente. Del resto me ha tocado adquirirlas en los buhoneros o vendedores del mercado municipal porteño, a Bs.F 70. No entiendo para qué sirve el control, más bien ha hecho que todo esté escaso”.
Similar fue la opinión de Augusta Velásquez, vendedora de empanadas en el casco central de Barcelona. “Tengo que recorrer muchos sitios para comprar aceite y a veces sólo encuentro marcas raras o de soya, que no es muy bueno para freír”.
El litro del producto graso vegetal pasó de costar Bs.F 2,30 hace nueve años, a Bs.F 6,54 (184,3%). Pero casi nunca hay en los supermercados, y los expendedores ambulantes lo ofrecen en Bs.F 15.
Un alimento que está desaparecido desde hace tiempo de las tiendas es la sardina enlatada al natural o en aceite. Sólo abundan las presentaciones en salsa de tomate, picante o ahumadas. Este rubro, en su presentación de 425gr., subió de Bs.F 1 a Bs.F 3,21 (221%).
El azúcar, cuya escasez es por temporadas, sufrió un ajuste de 259,4% (de Bs.F 1,70 a Bs.F 6,11), mientras que el aumento de la carne de primera se ubica en 354,8%, pues se elevó de Bs.F 5 el kilo a Bs.F 17,74. Pero le ganan los cortes de tercera, que estaban en 2003 a Bs.F 2,10 y ahora Bs.F 15,61 (767,2%).
Omar Rodríguez, constructor, manifestó que el precio del producto cárnico es “una fantasía, porque en las carnicerías siempre está por encima. A los únicos que obligan a vender así son a los supermercados, y ahora uno va y las neveras sólo tienen pollo”.

