Acto de indolencia, saqueo y desesperación (Fotos)

En el distribuidor Veragacha volcó una gandola de pastas que fue saqueada por los habitantes de la zona y los transeúntes, quienes no se retiraron hasta ver que el camión estaba completamente vacío. El conductor de la unidad resultó herido, pero ninguno de los presentes le prestó auxilio.
Rafael Alvarado, de 36 años de edad, tiene un año manejando una gandola blanca de placas 05V SAO. Fue hasta la Zona Industrial II, car-gó 28 mil kilos de pasta corta y larga en la empresa La Especial y su destino era San Félix, estado Bolívar, informa El Impulso.
Fotos: Elías Rodríguez
Alvarado, a las 11:40 de la mañana se desplazaba por la Circunvalación Norte, agarró para salir al distribuidor Veragacha y así tomar la Cimarrón Andresote, pero en una curva perdió el control y su pesado vehículo se inclinó hacia el lado izquierdo de la vía.
Personas de la comunidad se comenzaron a acercar y así mismo lo hicieron los transeúntes, pero en vez de sacar al chofer del camión, pues se encontraba atrapado dentro del vehículo, lo que hicieron fue aglomerarse hacia la parte de atrás y comenzaron a saquear la unidad.
El panorama era de anarquía total. Al lugar llegaron dos policías que no pudieron controlar la multitud, que era de al menos 200 personas. Un grupo de 30 a 40 se encargaba de lanzar hacia abajo los bultos de pasta y transeúntes que se detenían en vehículos lujosos sin ningún pudor seguían saqueando el contenido de la gandola.
El señor Luis Alfonzo Viscaya, dueño del camión, estaba molesto y sorprendido ante la indolencia de las personas que allí estaban, porque no fue sino hasta cuando llegaron los funcionarios del Cuerpo de Bomberos que auxiliaron al conductor y fue trasladado con politraumatismo hasta la emergencia del Hospital Central. Viscaya, sin poder hacer nada, observaba cómo saqueaban el camión y exclamó que así “el pueblo demostraba el hambre”.
Quienes cometieron la acción anárquica no se fueron hasta que no acabaron con la mercancía que era trasportada a San Félix y tampoco tuvieron pudor ante las autoridades presentes.
Karina Peraza Rodríguez