Pdvsa registró dos derrames en menos de tres meses

(Foto archivo Ap)

La laguna de petróleo bordea la carretera que atraviesa la comunidad de Pararí, en Maturín, reseña El Nacional.

El crudo destrozó los morichales a ambos lados de la vía y sus emanaciones se respiran en el ambiente. Carmen Merchán, de 54 años de edad, vive justo al lado de donde ocurrió el derrame. Decidió sacar a sus nietas de la casa, porque los episodios de asma que sufrían se agravaron: “El olor pega muy fuerte y enferma”. Aún hay personal de Petróleos de Venezuela que intenta recoger el hidrocarburo mientras la gente de la zona ­una escuela está apenas a pocos metros­ sigue en riesgo por la contaminación y la presencia de un líquido muy inflamable.

Las primeras noticias de ese derrame se conocieron a mediados de diciembre, cuando representantes de la comunidad se lo notificaron a Pdvsa, según los testimonios recabados en el área. Las labores de contención, sin embargo, se iniciaron los primeros días de enero, cuando ya la presencia del petróleo y sus daños eran evidentes. El accidente, para muchos en el lugar, constituye un hecho al que se debe prestar atención: revela la falta de mantenimiento de las tuberías y el retardo en la atención de contingencias en la zona operativa de la empresa estatal en Monagas, donde el subsuelo es rico en crudo ligero, el de mayor valor comercial para la industria.

“Vinieron tarde y no arreglan el desastre. No sé qué pasa”, dice Merchán.

Las carencias de previsión y el retardo en la respuesta forman parte central de la investigación sobre las responsabilidades de un segundo derrame, el peor que recuerdan los habitantes de Monagas: el del 4 de febrero en la planta de extracción de Jusepín. El oleoducto que colapsó no sólo está a pocos metros de la carretera, sino también del río Guarapiche, que terminó contaminado por el hidrocarburo.

Juan Pablo García, diputado de Acción Democrática por la entidad oriental, forma parte de la Comisión Mixta de la Asamblea Nacional ­incluye integrantes de los comités de Ambiente y de Energía­ que debe presentar un informe sobre el caso: “Accidentes como ese pueden ocurrir, pero quedó claro que no ha habido preparación para afrontarlos. El caso de Pararí evidencia lo mismo”.

García participó junto con los diputados Orángel López, Jesús Domínguez y Richard Rojas en las entrevistas con Freddy Marchán, gerente de la División El Furrial de Pdvsa, y Edgar Sifontes, subgerente de producción de la dependencia. Según el parlamentario, los ejecutivos de la corporación estatal no explicaron las causas del derrame, pero admitieron que el oleoducto dañado había estado enterrado por más de tres décadas. “Debió hacerse mantenimiento, hay equipos especiales que permiten detectar daños en esas tuberías”, refiere García.

El chorro de petróleo que manó del oleoducto sobrepasó los 12 metros de altura, según los testigos. Los sistemas automáticos para cortar el flujo no funcionaron, indicaron los primeros hallazgos de la averiguación: fuentes de Jusepín afirman que por aproximadamente 24 horas el crudo se vertió en el río.

El accidente coincidió con la celebración del 20º aniversario del intento de golpe del 4 de febrero en Los Próceres, Caracas, a la cual asistió una delegación de Pdvsa. García no le da crédito a las versiones que indican que el derrame se hizo incontrolable por la falta de personal: “Lo que creo es que se quedó una guardia mínima, sin todos los implementos necesarios para ese evento. Lo confirma que hayan tenido que venir comisiones de otros estados del país, como fue señalado oficialmente”.

Fuentes vinculadas con la industria en Jusepín aseguran que el personal de la petrolera advirtió una falla de presión en el oleoducto momentos antes de que se rompiera. Otros van más allá: campesinos monaguenses afirman que fueron contratados a pocos días del accidente para desmalezar áreas de difícil acceso por donde pasaba la tubería: “Estuvimos en eso y ellos estaban apurados”. Hasta la fecha, figuras clave de Pdvsa como el propio presidente y ministro de Energía, Rafael Ramírez, no han ofrecido su versión del accidente, y Eulogio del Pino, vicepresidente de Exploración y Producción, apenas fue citado en un comunicado oficial en el cual dijo que el derrame no representaba riesgo para la comunidad.