El encargado antidrogas del Departamento de Estado norteamericano, William Brownfield, anunció el miércoles que viajará a Honduras, Guatemala y El Salvador para delinear planes “concretos”, ante la frustración de líderes locales por la rampante violencia del crimen organizado.
Brownfield dijo durante una discusión en el departamento de Estado transmitida por internet, que el viaje que realizará en dos semanas servirá para “hablar directamente con representantes de los tres gobiernos (…) de programas concretos y específicos”.
El subsecretario de Estado adjunto norteamericano para la lucha contra el narcotráfico dijo entender las preocupaciones por la violencia de los líderes de la región, que se ha convertido en la más violenta del mundo por el crimen organizado y el narcotráfico, según cifras de la ONU.
“Los tres gobiernos tienen todo el derecho del mundo de decir a la comunidad internacional que el momento para hablar ya ha pasado, el momento de actuar ya está con nosotros”, señaló.
Por eso, Brownfield dijo que hablará sobre programas concretos de capacitación de policías y guardias de fronteras y cárceles y de instalar estaciones de policías en comunidades vulnerables.
Específicamente en Honduras, Brownfield visitará la cárcel de Comyagua, donde un voraz incendio dejó 361 reos muertos el 14 de febrero pasado, para anunciar una colaboración para mejorar el sistema carcelario.
Además, en ese país ofrecerá helicópteros para contribuir en la lucha contra el narcotráfico, señaló.
Brownfield, al igual que lo hicieron otros funcionarios estadounidenses, como el vicepresidente Joseph Biden, que visitaron recientemente la región, mostró el rechazo de Washington a una despenalización de las drogas, tal y como propuso el presidente guatemalteco, Otto Pérez.
Hemos “hecho nuestro propio análisis y hemos concluido que esa política no sirve en Estados Unidos”, dijo, aunque señaló que su gobierno está abierto a un debate.
Pero “si vamos a tener un debate inteligente, el lado que sugiere que la solución es la legalización, tiene que presentar un plan y no solamente una expresión de cinco palabras: la legalización es la solución”, subrayó.
Asimismo, Brownfield opinó que la utilización de los militares en la lucha contra el crimen organizado en América Central, planteada por varios países, debe ser “muy limitada, muy corta y solamente para responder a una situacion increíblemente clara y concreta”.
Hay que evitar “la militarización de la misión policial”, aseveró.
Brownfield pidió paciencia a la región: “requerimos 15 años para llegar a esta crisis y vamos a necesitar al menos cinco años para salir” de ella, dijo.
Estados Unidos mantiene la Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (CARSI), para la cual ha comprometido 260 millones de dólares.
AFP
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