A juicio de Graffe, “Capriles ha logrado diseñar una oferta electoral atractiva, con propuestas concretas a grandes problemas nacionales”, publicó La Región.
Para el politólogo Sergio Graffe, a sólo 162 días para las elecciones presidenciales del 7 de octubre, existen elementos objetivos que permiten comparar el desarrollo de la campaña electoral en base a cinco variables que son determinantes para lograr la victoria: el candidato, el mensaje, la oferta electoral, la estrategia comunicacional y la estructura política que acompaña a cada candidato o comando de campaña.
Para el experto, el candidato Capriles desarrolla una estrategia subliminal que permite contrastar su imagen y sus actividades con las del candidato Chávez. “La táctica de realizar sus principales actividades políticas casa por casa, con un despliegue de dinamismo y energía, se contrapone a la del otro que por razones de su grave enfermedadse ha visto obligado a comunicarse por Twitter, teléfono o en concentraciones cerradas de sus propios seguidores. Esta situación le otorga una ventaja comparativa al candidato de la alternativa democrática”.
- El mensaje de Capriles es incluyente y con una moderación que convoca a todos los sectores del país, sean chavistas, de oposición o independientes mientras que Chávez optó por la radicalización para mantener su piso natural de apoyo, pero con el riesgo de no captar a los independientes que representan el 40% del electorado y son los que deciden las elecciones. Mientras uno habla de unidad, reconciliación y de paz, el otro mantiene el mensaje de división social, de odio entre iguales y de confrontación en un escenario donde la mayoría rechaza el conflicto permanente.
Capriles -asegura Graffe- ha logrado diseñar una oferta electoral atractiva, con propuestas concretas a grandes problemas nacionales como la inseguridad, el desempleo y la educación; con iniciativas como la Ley del Primer Empleo, Ley de Misiones Para Todos o el Programa Empleo Para Todos, con el que se comprometen a crear 3 millones de empleos en seis años; mientras tanto Chávez sigue considerando las misiones como su principal argumento para captar votos creando nuevas o reformando las existentes, sobre la base de un mecanismo clientelar que sólo es posible por la alta renta petrolera.
“La estrategia comunicacional de Capriles es coherente, sencilla y directa; facilita la comprensión de sus mensajes y sus propuestas electorales; la de Chávez luce errática, incoherente y contradictoria, facilitando la incertidumbre hasta en sus propios seguidores; además, no existen elementos novedosos que puedan reanimar apoyos fuera del propio chavismo por el agotamiento de sus planteamientos y la incapacidad de resolver problemas sensibles para la población como la inseguridad y el desempleo”, asegura Graffe.
Recordó que todos los factores que integran la alternativa democrática a través de la Mesa de La Unidad se incorporaron al Comando Venezuela que es la instancia operativa que sustenta la campaña de Capriles; “pero el Gran Polo Patriótico no ha logrado la eficiencia de otros tiempos y se observa una desmoralización de sus bases ante la zozobra que les causa la posibilidad de que Chávez no se presente como candidato el 7 de octubre”.
- La variable fundamental que puede aclarar los resultados electorales está asociada a la evolución de la salud del presidente Chávez; es un hecho que cada vez se ausenta más de sus compromisos como gobernante y como candidato, y por eso uno de los escenarios que evalúa el Psuv es la presentación de otro candidato; el tiempo corre y si el Presidente no muestra síntomas de mejoría puede ser muy tarde para sustituirlo y entraría en juego un escenario que metería al país en una grave crisis de estabilidad política, como es la suspensión de las elecciones mediante la creación artificial de condiciones para decretar un estado de excepción con la planificación de desórdenes públicos inducidos que provoquen anarquía e ingobernabilidad.
Incluso -agrega- se podría presentar un cuarto escenario relacionado con un eventual triunfo de Chávez pero sin capacidad para seguir gobernando; si esto se materializa antes de la mitad del período de seis años, habría que repetir las elecciones presidenciales en corto tiempo como lo establece la Constitución Nacional. Bajo esta última hipótesis, aunque Chávez gane, no es garantía de estabilidad.
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