Runrun.es: Montaje cuidadoso para esconder la realidad del paciente

Texto: runrun.es

Todavía mucha gente me pregunta si el paciente presidencial está o no enfermo. Su aparición hoy en Miraflores tiene que haber despejado toda duda a quienes bien sea por ignorancia, ceguera política, deseos existenciales o simple amor al caudillo insisten en que todo es un montaje.

He venido informando con absoluta certeza y seriedad el tránsito que por el cáncer ha venido recorriendo el mandatario desde junio del año pasado.

Sus operaciones, tratamientos, dolencias, metástasis y depresiones las he comentado  en www.runrun.es y en mis columnas en El Universal. Sabiendo lo que eso significa para cualquier paciente he cuidado al máximo mis notas sobre el presidente de los venezolanos. La enfermedad no se ha detenido. Más bien avanza. Por eso hago esta crónica sobre el evento de hoy:

Tras varios días sin aparecer -solo enviando tweets y haciendo llamadas telefónicas- el caudillo enfermo salió ayer por unos minutos en medio de una escenografía muy diferente a la que desde Miraflores nos tiene acostumbrados. El antiguo  Salón de los Espejos fue reacondicionado para permitirle llegar en silla de ruedas y apenas caminar unos pasos para que los asistentes no se dieran cuenta de su disminución física. Quitaron de la pared el cuadro de Joaquín Crespo y colgaron el de Bolívar que estaba en el Salón Sol del Perú. Un alto podio escondía su ancha humanidad, para no sentarse pues la acción para ello le incomoda y debe ser asistido, y un escritorio colocado al lado le permitió apenas inclinarse cuando el vicepresidente Elías Jaua le acercó el memorando de la Ley Orgánica del Trabajo.

Dolores muy fuertes al moverse lo recluyeron en cama desde el día que llegó de Cuba.  Dos veces se le quebró la voz en su alocución tan esperada. Al terminar, los sollozos no se hicieron esperar. La formalidad de los miembros de los poderes públicos, encorbatados como pocas veces, era para presenciar la juramentación del Consejo Federal de Gobierno, del nuevo vicepresidente, unos ministros y dos superintendentes. Será en otra oportunidad o desde Cuba. La casa de El Laguito y el Cimeq son los sitios adecuados para poder esconder el sufrimiento y la depresión de quien gobierna, con mano militar, el país desde el año 1999. Aquí su condición se regaría como pólvora y en  los pretendientes a sucederlo dispararía aún más las peleas como alacranes. Momento muy difícil para la República toda…