Voy con una información que retrata en pequeño la corrupción en la GNB y la indignación que esta produce.
El cuento es que un capitán de la Guardia Nacional llega a un puesto de su componente militar ubicado en un parque de la ciudad, conduce un modesto fiat ritmo, un cacharrito que viene corcoveando y echando humo por todos lados como una vieja locomotora.
El oficial viene esperanzado con encontrar a alguien en el lugar que lo ayude a mejorar el estado de su vehículo. Pero lejos de esto, se encuentra con que en el estacionamiento está estacionada una camioneta For runner 4X4, último modelo.
Al reparar en la existencia de aquella “camionetota”, como las llama Chacumbele, pregunta:
-¿Quién es el propietario?.
Los guardias presentes le informan que la misma.
-Es de Fulanito, (un capitán de su misma promoción).
La noticia le cae como un balde de agua fría y grita
-¿COOOOOMO?
-Sí, capitán, (le responden los presentes), él es el dueño.
-¿Cómo es posible? Si ese compañero no gana lo suficiente para poseer un vehículo tan costoso
Acto seguido, aquel capitán, poseído de una ira nunca vista en él, se dirige al depósito de herramientas del puesto, saca una mandarria y la emprende con todas sus fuerzas contra la “camioneta” sin dejarle un lado sano a la misma. Y con dos pares de bolas dice a los guardias:
-Ahora llamen al Comando para que vengan a detenerme.
Así andan las cosas en la “Guardia del Pueblo”
Por José Luis Farías
@fariasjoseluis
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