Alberto Franceschi: ¿Por qué Se Mete Uribe?

Hay que ser o bien un ingenuo  irremediable,  un cínico,  o por lo menos un manipulable en política, para no darle razón al ex presidente colombiano  Álvaro Uribe Vélez y por el contrario hasta criticarle su intromisión en el debate político nacional,  cuando  se pronuncia públicamente sobre los graves peligros que  encierra para su país y para nosotros, la permanencia en el poder en Venezuela de Hugo Chávez,  quien oficia, aún en la fase terminal de su régimen y su salud,  como  el  incentivador externo más prominente y promiscuo de  las FARC colombiana,  dedicadas  al bandolerismo,  al terrorismo y  a la muy  activa,  profunda  y al propio tiempo gigantesca actividad del  narco tráfico,  su principalísima fuerte de  financiamiento  y capacidad de chantaje  armado y de corrupción  masiva,  contra el Estado de la hermana república,   con innumerables  conexiones de rutas,  de comercio ilícito, de  lavado de dinero  y  protección  oficial y dícese hasta militar eficiente,  de parte de las autoridades venezolanas.

Hace ya seis años  en conversación con el Presidente Uribe le hacía notar que muchos en Venezuela  estábamos  conscientes que su  política de destrucción de las FARC y otras guerrillas  tendría a la larga el obstáculo importante,  que se seguiría  presentando desde la frontera venezolana , mientras durara el régimen de Chávez,  generándole a  esas fuerzas narcoterroristas condiciones de sobrevivencia  por protección y apoyo .

Su respuesta obvia es que él compartía ese criterio, y  que  ya llegaría el momento de asumir  como contrarrestar,  en  las dimensiones requeridas,   esa fuente vital  de recursos  y apoyo  externo,  que hacen imposible  liquidar las FARC,  si esa política no es también asumida desde Venezuela.

Uribe terminó sus dos mandatos con éxitos notables,  cualitativos,  para reducir drásticamente la capacidad de estas fuerzas subversivas  para hacer daño  al interior de Colombia, aunque tuvo, cada vez con mayor  intensidad,  que  constatar amargamente,  al  igual  que nosotros,  que cuanto más se les segregaba  y arrinconaba en Colombia a  esas FARC,  mas  importante era  el papel  del régimen chavista,  para  convertirse no solo en  el  principal soporte político,  sino  como está siendo demostrado ahora,  pasar a ser, en  nuestras zonas de frontera y mucho más acá,  aliviaderos  y territorio  bajo  control  guerrillero y  de despeje,   para reordenar sus ejes de intervención y resguardar a sus dirigentes.

Así fue como, desde esta poderosa infiltración,  pudieron construir  una vastísima red  de exportación de droga al mundo entero, teniendo a Venezuela como el  puente del  grueso de  esa actividad,  porque para que ello cuentan  con la venia  de incluso un sector militar como lo está atestiguando el general Aponte Aponte,  ante autoridades  de USA.

Son tales  las evidencias masivas,  sobre como  las FARC  operan   teniendo a Venezuela y sus autoridades como un apoyo de primerísimo orden,  que luego de Uribe haber intentado congeniar con Chávez,  para buscar  por lo menos  la  neutralidad  venezolana,   terminó  su último tramo de gobierno a  las patadas contra el régimen chavista  y  haciendo toda clase de denuncias  sobre las complicidades manifiestas  con estos enemigos de Colombia,  cada vez mas  atrincherados y multiplicados aquí,  con su vasta red  de comercio de cocaína y sus secuelas de corrupción,  que nos deslizan hacia constituirnos como Narco-Estado: la única herencia real de Chávez.

El Presidente Santos volvió a la quimera de  otros 6  presidentes  colombianos  creyendo la viabilidad de un “proceso de paz” con una organización criminal como las FARC  y esta vez,  esa política no fue inducida por ninguna debilidad, sino  a partir del mas vergonzoso oportunismo, para restablecer  los negocios  de comercio binacional y el cobro de una deuda  de 900 millones de dólares  que les debían,  por el que se vendió  la “nueva “ y “gran Amistad” entre Santos y Chávez, que nos  costará mucha sangre en el futuro  según afirma el Presidente Uribe.

Cuando Uribe plantea indignado la corresponsalía de Chávez  con las atrocidades de las FARC a las cuales protege,  no está hablando solo de Colombia, esta diciéndonos  a los venezolanos que pagaremos  un alto precio por dejar instalarse aquí el narcotráfico y unas FARC que retomen aliento a partir  de apoyo oficial venezolano.

Cuando se censura a Uribe por  denunciar a Chávez,   diciéndole que no opine  sobre estos hechos,  se quiere sencillamente agradar a Chávez,  se quiere “ganar puntos”  con el mas repulsivo oportunismo político, se quiere  establecer puentes políticos con quienes han resultado ser sepultureros de la democracia en este país y se ofende a  un verdadero amigo de  nuestras libertades como es el Presidente Uribe.

Presidente Uribe,  sepa que usted cuenta en Venezuela no solo con sus coterráneos  emigrados que ya  le dieron su confianza en el pasado,  sino con una impresionante mayoría de  de  los demócratas de Venezuela  que valoramos,  en los mas encomiables términos,  su liderazgo su firmeza y sus principios. No haga caso a los oportunistas.  Métase Doctor Uribe, opine cada vez que quiera sobre nuestra nación, esa opinión suya  la  valoramos y la necesitamos.

Más de uno va a terminar entendiendo,  por las buenas o por las malas,  que sus banderitas chauvinistas,  pretendiendo  aislarse del proceso regional  que  desencadenará, sin duda alguna,  el fin del régimen chavista, hará indispensable no solo la opinión de demócratas como Uribe,  sino la acción  misma  del hermano pueblo colombiano,  para ayudarnos a salir de la barbarie  que amenaza con estallarle en la cara, sobre todo a quienes andan perdidos,  creyendo todavía  en que sus astucias de lenguaje puede tener un destino distinto al de merecer  una mueca de conmiseración… Que se hace  Dr. Uribe,  le respondemos,  eso es lo que tenemos, así  lo  decidió  nuestra elite, nuestra “clase dirigente”,  que nos hizo padecer a Chávez  y  ahora pretenden darle un derecho de sobregiro a su plasta de régimen y  por eso usted  les resulta incómodo, prefieren a los cómplices… y hasta  anteponen  referirse dulcemente  a  los  Castro, los macabros dueños chulos de este juego.