Marianella Salazar: El salvador de la patria

Hay que quitarse el sombrero con Chávez; el hombre está a menos de media máquina, tendido en la lona, habla con voz disneica y, sin embargo, mantiene aplacada a la oposición cuando surgen situaciones que traspasan cualquier límite, como la crisis penitenciaria, ocurrida por más de una semana en el retén de La Planta, en El Paraíso.

Una vez más, el Gobierno intenta convertir en éxito el estrepitoso fracaso de la “humanización” de las cárceles ­anunciada al inaugurar su gobierno en 1999­, cuando ofreció erradicar el hacinamiento y la violación de los derechos humanos en los penales. Lo más bizarro es que políticos de oposición repitan y celebren lo que dice el Gobierno sobre el cierre de esa cárcel, al señalar que se trata de un triunfo de los vecinos que recuperaron su tranquilidad, después de vivir en estado de zozobra cada vez que los presos disparaban a mansalva hacia los alrededores del penal, con el lamentable saldo de un vecino muerto en El Paraíso, y suponemos también que hay algunos muertos y heridos en La Planta que no serán revelados por las actuales autoridades.

Si no fuera por algunas organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación, el país desconociera la magnitud de la crisis y el grado de incapacidad del Gobierno al incumplir su promesa de construir más de ocho cárceles que aliviarían el hacinamiento, la inseguridad e impedirían el bochornoso e inaceptable ingreso de armas que ocurrió y ocurre en otras cárceles del país con la complicidad de las autoridades carcelarias y miembros de la Fuerza Armada que custodian los penales. Sólo ellos tienen acceso a las armas y municiones, cuyo control y distribución lo monopolizan las industrias militares de Cavim.

Por desgracia, en pocos meses seremos testigos de nuevos estallidos de violencia en las cárceles adonde trasladaron la problemática y agravaron todas sus condiciones. Si no es en Yare, será en Rodeo.

A lo que iba : Chávez colocó a José Vicente Rangel en el Consejo de Estado, porque, aunque no goza de simpatías en el componente militar, mantiene vínculos con algunos dirigentes de oposición y sabe por dónde cojean. JVR tiene convencido al Presidente de que puede llegar a acuerdos con la oposición y ganar tiempo, si es necesario, para posponer las elecciones y fortalecer a un candidato (a) de su confianza. Chávez se puso en manos de Rangel porque no le quedó más remedio, es su único operador político y buen negociador.

Rangel se ha reunido con algunos jefes opositores para llegar a acuerdos electorales. En 2004, Rangel logró silenciarlos ante el fraude del referéndum revocatorio presidencial; ahora, estos se niegan a tratar el incremento sospechoso del padrón electoral, que ha crecido en 58%, en los últimos 10 años, a pesar de que aproximadamente 1 millón de jóvenes no ha podido inscribirse en el Registro Electoral Permanente.

La dirigencia opositora ­salvo excepciones­ evita hablar de fraude electoral aunque esa sea una angustia generalizada entre los ciudadanos que exigen depuración del REP o aspiran a la creación de otro.

JVR hace su trabajo con la oposición, aprovecha para engatusarlos con un reconocimiento del triunfo de Capriles Radonski, a cambio de no hacer algunas investigaciones (como la muerte del fiscal Danilo Anderson). En caso de que la inestabilidad política, agravada por la ausencia del Presidente, conduzca a una transición, JVR, con el apoyo de sectores de la oposición, será el hombre para dirigirla. Se convertirá en el salvador de la patria que pudo evitar una guerra civil. Rangel no sólo mantiene calmada a la oposición, la tiene callada.

¡Chapeau!

 

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