José Luis Cordeiro: Adam Smith, petróleo y Venezuela

De acuerdo a la visión del “padre” de la Economía, Adam Smith, hay Estados “propios” y Estados “impropios”, según quien sea el dueño de los recursos de un país. Trágicamente, Venezuela tiene un Estado “impropio” donde pocos recursos fluyen a la población después de los múltiples peajes gubernamentales. En los países que tienen un Estado “propio” la riqueza (petrolera, o de cualquier otra forma) va directamente a la población que luego paga impuestos al Estado. Un Estado “propio” permite alcanzar una óptima relación entre los ciudadanos que pagan impuestos y, por ende, exigen resultados del Estado que mantienen. Los Estados “propios” sólo pueden ser ricos si sus ciudadanos también son ricos.

El primer gobierno de Simón Bolívar sólo tenía tres ministros. Durante muchas décadas, Venezuela tuvo gobiernos modestos. El general López Contreras inició su gobierno con tan sólo seis ministros. Ahora, con los fabulosos recursos petroleros que le llegan al Petro-Estado “impropio”, hemos llegado a tener casi 30 ministros, muchos de ellos sin cartera pero con grandes bolsillos.

Es necesario reestructurar el Petro-Estado y sincerar su relación con los ciudadanos. El problema es como el de un cáncer que hay que extirpar antes de que crezca más. Claro que es doloroso hacerlo, pero será aún más doloroso mientras pase más tiempo. El cáncer crece y con él la pobreza de la población gobernada por un Estado “impropio”. ¡Hay que extirparlo y cuanto antes mejor! Hay que devolverle la prioridad a los ciudadanos en el Estado, a los estudiantes en las escuelas, a los pacientes en los hospitales. Un Estado “propio” debe ocuparse del verdadero bienestar de sus ciudadanos, pues ellos serán los futuros contribuyentes.

La desestatización y democratización del petróleo en Venezuela, mediante la entrega directa de acciones y dividendos del petróleo a todos los ciudadanos, es un proceso técnicamente viable pero que necesita del apoyo de los líderes y, aún más importante, del convencimiento popular. Por eso palabras como desestatización y democratización son mucho mejores que privatización. De hecho, se podría decir que lo que Venezuela necesita es una verdadera nacionalización del petróleo, es decir, que el petróleo expropiado por el Estado pase a los nacionales. Una verdadera nacionalización que revierta la terrible experiencia de un cuarto de siglo de estatización: la nacionalización “chucuta” de la que habló Juan Pablo Pérez Alfonzo. Ha llegado el momento de una nueva Venezuela en la que podamos decir con conocimiento y sentir con orgullo que “el petróleo es nuestro” y no del Estado. 

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