Roland Garros, el tenis que cabe en un teléfono

(Foto Reuters)

Hace meses que Roland Garros colgó el cartel de “no hay billetes”, así que los aficionados que soñaban con ver a Nadal, Federer o Djokovic pelear sobre la arcilla de París tienen que buscarse alternativas para seguir de cerca la lucha de sus ídolos por levantar la Copa de los Mosqueteros.
Además de los medios de comunicación al uso, como las radios, agencias de noticias, televisiones periódicos o páginas webs que han acreditado a 1.400 periodistas de cincuenta países, y descartando la opción de entregarse al estraperlo de la reventa, donde una entrada vendida ilegalmente puede costar varios cientos de euros y, para colmo, resultar falsa, los aficionados pueden optar por meter Roland Garros en su celular.

Los “smartphones” (teléfonos móviles inteligentes) permiten disfrutar de cientos de aplicaciones dedicadas al universo de la raqueta que complementan la experiencia y permiten que el aficionado se sienta más cerca de la tierra batida.

La descarga de referencia es la aplicación oficial de Roland Garros (gratuita para teléfonos con sistema operativo Android y iPhone), donde se pueden seguir en directo los resultados de los partidos, consultar las estadísticas, seguir a los jugadores, leer noticias sobre el torneo, acceder a la tienda oficial o pasear virtualmente por el complejo de la Porte d’Auteuil.

Las pocas críticas que se le pueden achacar al programa pasan por que el servicio de vídeo que oferta está sometido a las condiciones comerciales de cada cliente con su operador, es decir, no es ni automático ni gratuito, y por que no ofrece seguimiento en directo del torneo júnior, que se celebra en paralelo al profesional.

Se trata de un “software” que cada año incorpora más recovecos y que se sitúa en la línea de los que también ofrecen el resto de Grand Slam e incluso algunos Masters 1.000, aunque no son los únicos disponibles.

Al igual que con otros deportes, el usuario puede instalar en el teléfono una amplia variedad de programas que siguen los marcadores en directo y ofrecen información sobre los ránkings de los jugadores o los programas de los torneos, como Tennis Live o Tenis Resultados en Vivo o, más completo aunque solo disponible para iPhone, The Tennis Ap.

Pero la relación del deporte de la raqueta con las nuevas tecnologías ofrece además interesantes aplicaciones tipo “hubs” o puertos de comunicación que reúnen la actualidad del tenis en las redes sociales en un mismo lugar.

Así, a través de Tennis Social se puede acceder a una pantalla en la que se suceden comentarios en Twitter y Facebook de tenistas, entrenadores o leyendas ya retiradas, un colectivo particularmente aficionado a compartir comentarios en la Red.

Por supuesto, también los grandes tenistas tienen aplicaciones dirigidas a los seguidores más fervientes y basta con teclear Rafa Nadal, Djokovic o Federer en cualquiera de los centros de descargas para encontrar programas que ofrecen fondos de pantalla, fotos o noticias de los ídolos de la raqueta.

El mundo más lúdico tampoco se queda atrás y en pocos segundos se pueden instalar en el teléfono juegos gratuitos y relativamente realistas.

Además de adaptaciones de pago para móviles de celebrados videojuegos como el Virtua Tenis Challenge, con opción multijugador en línea, con un precio de 3,55 euros para Android (unos 4,4 dólares), existen también alternativas gratuitas.

Una de las más logradas es el Cross Court Tennis, en el que se tarda un rato en dominar los golpes liftados y las dejadas, aunque también los hay más rudimentarios, como el Gachinko TennisJ, o más guasones, como el Pods Tennis, donde el propio tenista muta en una antropomórfica pelota con ojos.

Una nueva y creciente forma, en definitiva, de acercar el tenis a los aficionados a través de las nuevas tecnologías, que refuerza la oferta de los medios de comunicación tradicionales, también presentes en los teléfonos móviles, aunque los avances informáticos no han logrado aún recrear la sensación de ver en directo al campeón en París tendido sobre la arena y llorando de alegría tras lograr el último punto de partido. EFE