Al picado de culebra hasta las lagartijas lo asustan. Anda nervioso. Sobredosis de esteroides y ¡ZAS! a demostrarle a los verdes que si puede caminar, que las tres horas y media de discurso en el CNE no lo dejaron exhausto, fuera de circulación, que tiene fuelle pa’ rato y que puede ser muy generoso, ¡si se portan bien!
Vivienda para todos, los refugiados para el final de la cola. Reflotación del IPSFA con primas especiales, no hay nada para los profesores universitarios. Vacaciones gratis en La Orchila, Los Roques y Canaima con familia, novias y amantes, los viajes a los grandes Mall de Miami quedan sobrentendidos. Además, de los negocios de Cavim con los aviones no tripulados “Arpía” y los fusiles “Catatumbo”. Clientelismo militar. Todo por la lealtad absoluta.
Pero no estaban los mandos medios, la oficialidad subalterna, los que más se quejan de los Narcogenerales. Solo había generales, almirantes, coroneles y capitanes de navío.
Al parecer el chisme de un informante de su “Otorrino”, el que le habla en la patica de la oreja, lo hizo improvisar el show de ayer en el Ministerio de la Defensa. Le metieron miedo con lo del “malestar” y el decidió iniciar su campaña desde su zona de “confort”: el mundo militar.
Le prohibieron mojarse con agua de lluvia y pasó revista a las tropas bajo techo, sin levantar la pierna, con el paso de ruptura de marcha dio inicio a su “vueltica” y llegó cansado al vehículo que lo llevaba al auditorio para sus “ofertas”.
El verdadero objetivo no fue “intimidar” a la población civil, aunque le sirvió para eso. La razón era pasarle la mano a los verdes. Le preocupa la materia militar. Sabe que no anda bien y su “Otorrino” se la pinta más grave. Conoce cuánto le asusta y opta por meterle más miedo. Es su forma de acumular mayor poder.
Por José Luis Farías
@fariasjoseluis
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