El día del padre Elías Jaua nos sorprendió declarando que “nadie quiere ser el sucesor en el chavismo”. Como la afirmación suena a burla alguien escribió: “¡El chiste del día del padre!”.
Sin embargo, no todo es como parece. Pese a la risa que pueda despertar de entrada semejante afirmación, dados los sabidos conflictos internos desde un comienzo despertó la noticia de la gravedad de la enfermedad de Chávez, no hay que verla como una gracia.
La cúpula roja tiene sus ojos principalmente en la candidatura de Chávez, a ella apuestan todo. Ahí está el juego de intereses principal.
De existir verdadera racionalidad política en los altos mandos chavistas, o incluso la más elemental sensibilidad personal, Chávez no sería candidato. Una persona en sus condiciones de salud debería estar guardando reposo y dando lugar a algún sustituto, así deben ser las cosas en cualquier sistema democrático normal. Pero como este no es el caso, sin duda, el primero en desear ser candidato a toda costa es el mismo, alentado por supuesto por su corrupto entorno.
La cúpula roja privilegia seguir asaltando el tesoro público, robando con absoluta impunidad, medrando sin escrúpulo alguno y Chávez haciéndole fácil la corruptela.
La anterior consideración pudiera hacer pensar que con ella reforzamos la idea de un Chávez “bueno y rodeado de puros “malos”. Para nada, lo que quiero destacar es que si hay un desenlace fatal los únicos culpables serán los integrantes de la pandilla delictiva a su alrededor y el empeño de él en su deseo de inmolarse siendo de nuevo Presidente. Aspiración bastante difícil de lograr visto los enormes avances de la candidatura de @HCapriles.
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