¡Mamút, llévate tus avioncitos de la muerte! (fotomontaje Calavera)

 

(Fotomontaje Calavera)

En una aparición televisada el miércoles 13 pasado, el presidente Hugo Chávez admitió la existencia de un programa conjunto con militares iraníes y mostró un avión no tripulado identificado como Arpía 001. “Es para la defensa de nuestro país”, expresó Chávez. Extraña manera de defender al país, cuando el programa está a cargo del ingeniero de la Guardia Revolucionaria iraní, Ramin Keshavarz, quien previamente trabajó en una de las compañías de defensa del país islámico que fueron sancionadas internacionalmente por su presunta relación con el programas de misiles iraníes. De ahí la inmediata reacción del gobierno de EE.UU “Todos los países, incluido Venezuela, tienen la obligación de cumplir con las sanciones internacionales contra Irán”, dijo en rueda de prensa la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland. ”Continuaremos observando de cerca esta situación entre Irán y los países del continente”, reiteró Nuland. Estamos “comprometidos con asegurar que si vemos violaciones de las sanciones contra Irán, las rechazaremos y buscaremos acciones apropiadas”, añadió.

El presidente Hugo Chávez, de manera personalísima decidió que ese programa, que mantuvo en secreto por cierto tiempo, lo manejara un militar iraní que a su vez es un subordinado de Mahmud Ahmadinejad. Un pésimo mensaje al interior de las FF.AA y a la comunidad internacional. ¿Qué necesidad tiene el presidente de interponer a los casi 30 millones de venezolanos en las tensiones que hay entre Irán y EE.UU e Israel? ¿Cómo con ese precedente, el presidente Chávez le garantiza a la comunidad internacional que esa cooperación militar con Irán no incluye otros desarrollos, por ejemplo misiles de largo alcance o la facilitación de uranio o el envío a Irán de aviones F16 para la calibración de radares iraníes?

El tema Irán bajo la guía de Ahmadinejad es extremadamente delicado. Un país que, imitando a la Alemania nazi, ha prometido acabar con el pueblo de Israel y que para ello se atreve a desafiar a la comunidad internacional mediante la supuesta producción de armas nucleares, debe ser visto con mucho cuidado y preocupación. Como lo indica el fotomontaje de nuestra caricaturista Calavera, esa relación militar es totalmente inconveniente para el pueblo venezolano. Por favor recapaciten y aprovechen que llegó.

¡Mamút, llévate tus avioncitos de la muerte! (LP)

 

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