Ciertamente, este sábado fue un carnaval para la comunidad GLBTI venezolana. Un carnaval de fiesta, pero también de protestas por derechos civiles, uniones legales y contra la discriminación. La cámara, curiosamente, no alejaba a la gente. Más bien parecía dulce para las hormigas: “Es que de esto se trata, mi amor, de hacerle saber al mundo que estamos orgullosos de ser lo que somos y de que cada día estamos más organizados”, comentó uno de los marchistas. Para ellos, cada año que pasa la marcha es un logro, un paso más en la conquista de la tan ansiada igualdad ante la ley.
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