Dudamel y Rubén Blades hicieron historia en La Carlota (Fotos)

El sol abrasador no fue impedimento. Tampoco las kilométricas colas que, desde temprano, salían de la base aérea La Carlota. Una cifra histórica, 217.000 personas, asistieron al espectáculo “Viva La Música”, donde se reunió la balada, la salsa y la música clásica.

Desde mediodía y hasta pasadas las cuatro de la tarde entraba gente al aeropuerto capitalino, mientras los animadores de la maratónica velada, Leonardo Villalobos y Mariángel Ruiz, ponían la tónica “Sábado Sensacional”, incluyendo a ambos tomando se fotos en tarima con el público atrás “para el Twitter”.

AFP PHOTO/Leo RAMIREZ

Franco de Vita abrió el show, como despedida de su gira “Mira más allá”. Ataviado de mono y lentes oscuros se paseó por una veintena de sus éxitos mientras pedía “agua, agua” para refrescar al acalorado público. Al tiempo, grandes trombas salían de los laterales – una a la vez- para beneplácito de los espectadores. “No basta”, “Louis” y “No hay cielo” fueron de las más coreadas, pero ninguna como “Un buen perdedor”,  interpretada al unísono por los dos centenares de miles de personas. Cerró con su mas reciente tema, el “Himno a la Vinotinto”, mientras vestía una remera de Tomás Rincón y enfatizaba: “Este es el único color del país, el Vinotinto”.

En la pausa, Villalobos sacó sus dotes maracuchos pues, tras anunciar que un niño había desaparecido, fue encontrado inmediatamente y el gentío pedía “Orquídea, Orquídea”. Fueron complacidos con una “sensacional” recreación del festival zuliano.

Con el ocaso, la Orquesta Latinoamericana Caribeña “Simón Bolívar” inundó el escenario con “Cinco Salsa”, un arreglo tropical de Beethoven. Dirigidos por Alberto Vergara, tocaron canciones de Juan Luis Guerra y salsa “cabilla” como “Quítate la mascara” y “Timbalero”, para dar paso a uno de los grandes de la noche, Rubén Blades, que interpretó “María Lionza” y “Decisiones”. Ataviado con una bufanda con los colores de la bandera venezolana, el panameño se paseó diez minutos antes de desaparecer para interpretar la obra de la noche: Maestra Vida.

A las 8:45 p.m., Blades regresó al escenario a agradecer “aunque no acostumbro hablar antes de entregar música” a los patrocinantes, al gobierno y principalmente “al Maestro Abreu y a El Sistema (…) el regalo de Venezuela al mundo, que demuestra que la cultura puede ser de todos y para todos”. Mención aparte tuvo el gran ausente de la noche, César Miguel Rondón, ovacionado a pesar de haber sido vetado del espectáculo.

La batuta de Gustavo Dudamel  condujo a la Sinfónica Simón Bolívar sin traspiés durante las 16 canciones de la obra con la voz de Blades quien se tomó licencia para, intempestivamente, interpretar “Patria”, que estaba fuera del programa “con el permiso de los asistentes”.  La historia de Manuela (la más aplaudida por el público), Carmelo y Ramiro llegó a su final con un espectáculo de fuegos artificiales en el filo de las 11 de la noche. El único fallo fue el audio, que en la parte trasera del espacio previsto apenas se podìa escuchar, lo que causó el retiro de muchos asistentes. De resto, desde De Vita hasta Blades nos hicieron gritar. “Viva la música”.

Arnaldo R. Espinoza | LaPatilla.com

Nota del redactor: Una de las notas tristes del día (además del pobre sonido de la parte trasera del recinto) se vivió a algunos kilómetros, en el punto de encuentro de la prensa. Allí, en un descuido, fueron sustraidos TODOS los chalecos que se utilizan para identificar a fotógrafos y camarógrafos.

Fotos Afp, Reuters y Efe