La oposición venezolana que respalda al candidato presidencial Henrique Capriles se pronunció en contra de que Venezuela se retire de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) después de que el Gobierno de Hugo Chávez reiterara que su país se saldrá del Sistema Interamericano de Justicia, reseña Efe.
“Hoy vemos una vez más como este Gobierno pretende quitarles a los venezolanos, sobre todo a los más necesitados e ignorados por el Sistema de Justicia, su derecho a ser protegidos ante las instancias internacionales como la CIDH”, dice un comunicado del llamado Comando Venezuela, equipo de campaña de Capriles.
El comunicado señala que desde el punto de vista político, “el retiro de la CIDH representaría un mayor aislamiento del país frente a la Comunidad Internacional del que ya venimos presentando, ante las reiteradas violaciones de los convenios, tratados, compromisos y obligaciones internacionales”.
El equipo de Capriles también advierte que “lo más grave” de la salida de Venezuela del Sistema Interamericano de Justicia es que a su juicio esta “puede ser la excusa para que en el país se produzcan acciones instigadas por el Estado que atenten en contra del ejercicio de los derechos de los ciudadanos”.
El canciller venezolano, Nicolás Maduro, dijo hoy que la decisión de la salida del Sistema Interamericano de Justicia es ya una “decisión de Estado” tras la “aberrante” sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) en el caso de Raúl Díaz, individuo acusado de terrorismo por poner bombas en sedes diplomáticas de España y Colombia en Caracas.
Agregó que la de Díaz fue una “decisión aberrante”, en la línea de lo que ha sido la conducta de la CIDH y la CorteIDH de “complicidad con todos los grupos golpistas que en Venezuela pretendieron imponer una dictadura en el año 2002″ en el país caribeño.
Maduro explicó hoy que los plazos para la salida corren a partir de la denuncia de la Convención Interamericana, consignando un escrito ante la secretaría general que marca el inicio del plazo de un año para desligarse “absolutamente de este Sistema Interamericano (…) que ha entrado en una etapa de degradación ética, jurídica”.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, ratificó ayer la decisión de su país de abandonar la CorteIDH después de que a finales de abril anunciara su intención de desligarse de la CIDH, partes ambas del sistema interamericano de protección de los derechos humanos.
“Venezuela se retira de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por dignidad y la acusamos ante el mundo de ser indigna de llevar ese nombre de derechos humanos apoyando al terrorismo”, dijo ayer Chávez tras referirse al fallo de ese tribunal sobre Díaz.
Según la CIDH, la detención preventiva de Díaz fue arbitraria, con una duración excesiva y sin un recurso eficaz de apelación.
La CorteIDH ordenó a Venezuela que “adopte las medidas necesarias para que las condiciones de detención en el Control de Aprehendidos, actualmente Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), se adecúen a los estándares internacionales relativos a esta materia”.
Díaz ha sostenido siempre que nunca participó en los atentados, aunque reconoció que a finales de 2002 comenzó a asistir a protestas contra el Gobierno de Hugo Chávez. EFE
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA
Mientras los venezolanos siguen sufriendo las consecuencias de una justicia sesgada, peligrosamente concebida como política de Estado por este Gobierno que utiliza las instituciones con fines políticos, al ciudadano común le queda sólo el recurso de acudir a los órganos internacionales de derechos humanos, como la CIDH, para conseguir justicia.
Hoy vemos una vez más como este Gobierno pretende quitarles a los venezolanos, sobre todo a los más necesitados e ignorados por el Sistema de Justicia, su derecho a ser protegidos ante las instancias internacionales como la CIDH.
Recordamos a las víctimas de El Amparo, el Caracazo, víctimas del Retén de Catia, de las Desapariciones Forzadas de Vargas 1999, cuyas familias asistieron precisamente a estos organismos como la última esperanza de justicia, frente a un Estado que no promociona ni cumple con ninguno de esos derechos.
Desde el punto de vista político, el retiro de la CIDH representaría un mayor aislamiento del país frente a la Comunidad Internacional del que ya venimos presentando, ante las reiteradas violaciones de los convenios, tratados, compromisos y obligaciones internacionales, basadas en un concepto anacrónico de la soberanía nacional.
Y lo más grave, esta salida puede ser la excusa para que en el país se produzcan acciones instigadas por el Estado que atenten en contra del ejercicio de los derechos de los ciudadanos en un país en democracia.
Nos preguntamos entonces, ¿a quién o quiénes beneficia realmente que Venezuela se retire de la CIDH?
Tweet


