Carlos Julio Peñaloza: El poderoso Grupo La Colina

El grupo de técnicos organizado por Teodoro Petkoff, cuyo control sobre la campaña de Capriles es absoluto, muestra una peligrosa e inexplicada confianza en el CNE y en el talante democrático de Chávez.

El sábado pasado se realizó un foro en la Universidad Metropolitana promovido por el Grupo La Colina para tratar en público temas técnicos de la campaña de Henrique Capriles. Asistieron dos bandos bien definidos. Uno de ellos, obviamente, el Grupo La Colina. Al otro lo bautizaré, para diferenciarlo, el Grupo del Valle.

Una semana antes del foro me reuní con Juan Mijares, gerente general del Comando Venezuela, quien manifestó interés en discutir la posibilidad de fraude durante la totalización de los votos que sean depositados el 7 de Octubre. Mijares es el jefe del “Grupo La Colina”, el cual está compuesto en buena medida por ingenieros provenientes del MAS. Desde su fundación en el 2002, este equipo, que encarna a una pequeña minoría del voto opositor, en la MUD y el Comando Venezuela, ha tomado el control de los asuntos técnicos electorales y las relaciones del candidato con el CNE. Es evidente que está dirigido tras bastidores por Teodoro Petkoff.

Petkoff creó además para distraer la atención a un grupo paralelo denominado “Ojo Electoral”, integrado por miembros del Grupo Gumilla, cofradía de jesuitas seguidores de la teoría de la liberación. Este grupo promovió al masista Vicente Díaz como rector ante el CNE. Chávez aceptó a Díaz y permitió magnánimamente que “Ojo Electoral” fuese uno de los escasos veedores en el CNE. La voz de Díaz es un eco de La Colina. El dominio excluyente de este grupo en un área tan sensible es preocupante, por decir lo menos. El MAS es un partido importante pero minoritario y pero la actitud excluyente de algunos de sus miembros que forman parte de La Colina no es la mas indicada en una coalición democrática. Se impone un reajuste en esta área del Comando Venezuela que practique la inclusión y refleje la composición política del electorado que apoya a Capriles.

Por su parte, el grupo que he llamado “El Valle” es un archipiélago acéfalo conformado por ONG’s e individualidades independientes que desarrollan y proponen con denuedo, pero sin recursos, estrategias para asegurar la transparencia del CNE y reducir la posibilidad de fraude. Ambos grupos cuentan con personal técnico calificado, pero “La Colina” controla las relaciones del Comando Venezuela con el CNE. Su mantra es “El CNE es transparente, el voto es absolutamente secreto y el fraude es imposible”. Este es el dogma de la iglesia de “La Colina”. Esta posición ante un adversario como Chavez no es la mas conveniente.

La ingenua creencia en la pureza angelical del CNE luce extraña para más del 60% de los votantes que desconfían a ultranza de ese organismo evidentemente sesgado. La cándida fe de La Colina en el CNE se materializa en varios comportamientos. Uno es ignorar los señalamientos de que el Registro Electoral está abultado, aduciendo que eso es algo marginal. Otro ha sido su recomendación de aceptar sumisamente la imposición del nuevo capta huellas con el SAI –sistema adicional que pone en peligro el secreto del voto. Lo más ominoso es que han empezado a acusar de golpistas a quienes con pruebas técnicas denuncian la alta posibilidad de fraude electrónico.

En lo que parece un maquillaje, La Colina ha creado con sus propios miembros dentro del Comando Venezuela una organización paralela llamada Grupo de seguimiento técnico (GST). A este organismo se le asignaron las mismas funciones que antes se atribuían a La Colina, pero es la misma gente. El GST controla en forma centralizada las decisiones en áreas tecnológicas y las relaciones con el CNE en materia de auditorias. Este organismo designado a dedo, actúa como un Estado Mayor haciendo los estudios, análisis e informes llevados a Capriles para la toma de decisiones. Es el cerebro que mueve el área técnica de la oposición.

El ingeniero Juan Mijares es a la vez el jefe oficial del Grupo La Colina y gerente general de la campaña de Capriles. Armando Briquet, su superior, es el jefe de campaña y se ocupa de las estrategias electorales y asuntos políticos. Mijares es un político fogueado, habiendo sido uno de los jefes de las campañas electorales de Petkoff. Todo esto genera suspicacias.

La Colina sostiene que sus miembros que trabajan en el Comando Venezuela lo hacen a título personal. Tratándose de política, esto es un irrespeto a la inteligencia del más lerdo. Es primitiva y poco seria su acusación de golpismo a quienes no creemos en su dogma sobre la pureza del CNE y la imposibilidad de fraude. El exceso de confianza como estrategia es inconcebible cuando nos enfrentamos a un régimen estructuralmente tramposo y antidemocrático. Para rematar, rechazan en forma arrogante la posibilidad de conversaciones con El Valle, negándose de plano a conformar una mesa técnica que incluya otros grupos. Su respuesta a Esdata y Voto Limpio puede calificarse de ofensiva cuando dice que “no debemos agotar energías en discusiones o debates sobre capta huellas, cables submarinos, controles inalámbricos y otras inconsistencias.” Ese acto de fe no parece elaborado por técnicos que –lo sabemos- están conscientes de la viabilidad de esas denuncias.

Es inexplicable que haya sido el propio Grupo La Colina el que se ha ocupado de crear una matriz de opinión haciendo ver que el CNE es transparente y que el fraude es imposible si se tienen testigos en todas las mesas electorales. Técnicos bien formados no pueden dar esa clase de declaraciones cuya soberbia brota en el remate de la carta: “… el Grupo La Colina… no admite que nos perdamos en los meandros de problemas insolubles a corto plazo”. Esta declaración es técnicamente sorprendente. Los problemas sí son solubles y sorprende que La Colina diga ignorarlo. Es lo que demostramos en una conversación con su jefe a lo cual el propio Mijares asintió. La destemplada carta de respuesta enviada a los grupos que osaron pedir una mesa técnica para analizar la posibilidad de fraude tiene visos estalinistas. Esos puntos los repetiré en posteriores notas abiertas para que el país se entere.

Hay varias medidas técnicas viables, sencillas y rápidas que el Comando Venezuela debe requerir ante el CNE para evitar el fraude y que por razones desconocidas el Grupo La Colina bloquea. Si el arbitro electoral rechaza o ignora esas solicitudes quedará en evidencia ante el mundo que un fraude esta en marcha. La decisión para plantearlas esta en mano de nuestro candidato. No promovemos la abstención ni somos radicales. El voto masivo es el mejor antídoto contra el fraude!