Críticas sacuden a la natación venezolana

FOTO AFP

La final alcanzada por Andreína Pinto en los 800 metros libres fue el punto más alto de la natación venezolana en los Juegos de Londres, marcados también por críticas de algunos nadadores contra su dirigencia y la nueva lesión de Albert Subirats.

Había que remontarse hasta Atlanta-1996 y las finales de Francisco Sánchez en los 50 y 100 metros libres para ver a un venezolano entre los ocho mejores del mundo en la natación olímpica.

AFP/ Mariano Andrade

La joven Pinto, que es la primera mujer en la historia de la natación venezolana en haber llegado a una final en los Juegos Olímpicos, admitió haber estado “muy asustada” a la hora de salir a competir y terminó octava, no lejos de la séptima plaza.

Su gran desempeño es una confirmación de lo mostrado ya en Pekín-2008, cuando se había situado novena en la maratón de 10km de natación.

La alegría por Pinto contrastó con la tristeza generada por la nueva lesión de Albert Subirats, que se fue “destrozado” de Londres luego de que su hombro “maldito” operado el año pasado volviera a traicionarlo en el peor momento.

Subirats, nadando en un “30%” de sus posibilidades como él mismo dijo, terminó las elminatorias de los 50m libres en un lejano 29º puesto.

Operado a fines del año pasado tras los Panamericanos de Guadalajara-2011, donde había sido medalla de oro en los 100m mariposa, el nadador de 25 años confesó que se apuró en volver para participar en sus terceros Juegos Olímpicos y ahora su futuro es una incógnita.

“Ahorita diría ‘cuelgo todo’. Pero vamos a ver en un par de semanas, en un mes”, dijo.

Fuera de lo estríctamente deportiva, la natación venezolana se vio sacudida por críticas de algunos atletas contra la organización y la dirigencia.

“Tenemos apoyo del gobierno pero bastante desorden. Ha sido bastante lamentable el desorden que hay. Se vio en todas las Olimpiadas”, señaló Arlene Seneco, quien registró el 28º tiempo en las eliminatorias de los 50m libres con un tiempo de 25 segundos 56 centésimas.

Presente ya Atenas-2004 y Pekín, Semeco criticó por ejemplo la falta de apoyo para entregar entradas a los padres de los atletas y explicó que los suyos “pusieron bastante dinero” para poder viajar a Londres y verla.

“Se hace bastante difícil tener una carrera victoriosa cuando hay tanto desorden”, afirmó.

En la misma sintonía, Alejandro Pérez, 23º en los 1.500 libres, manifestó su decepción por ciertos problemas como el de las entradas o las demoras para confirmar quiénes participarían de los Juegos.

“Los padres hicieron el esfuerzo de venir hasta acá y no han podido ver a sus hijos en algunas ocasiones. El Comité Olímpico (Venezolano) dio una sola entrada, a mi madre. Hay que estar detrás de ellos, persiguiéndolos”, contó Pérez.

El nadador se enteró de que iba a los Juegos Olímpicos el 28 de junio, apenas un mes antes del inicio de las competencias, algo que complicó su preparación y que adjudicó a la Federación Internacional de Natación (FINA).

“Estaba ‘será que voy, será que no voy’. Pasé muchas noches sin poder dormir bien. Fue mucha incertidumbre”, señaló, explicando que su caso no era único y había afectado a “mucho atletas”.