El primer ministro sirio, Riad Hijab, se sumó este lunes a la rebelión y acusó al presidente Bashar al Asad de “genocidio”, en uno de los mayores golpes que sufre el régimen tras casi 17 meses de insurrección.
El ejército sirio bombardeó el lunes el principal bastión rebelde de Alepo (norte) y en Damasco tuvo lugar un atentado con bomba contra la televisión oficial.
El primer ministro tomó su decisión debido a los “crímenes de guerra y el genocidio” cometidos por el régimen de Asad, afirmó su portavoz Mohamed Otri.
Hijab, que desertó en la madrugada del lunes en Jordania, partirá pronto de este país rumbo a Catar, indicó Otri a la AFP.
“Hijab irá a Doha, en donde están basados los medios internacionales. Viajará mañana, pasado mañana o en pocos días”, declaró Otri, sin dar más detalles.
El jefe del Consejo Nacional Sirio, la principal coalición de la oposición, fundada en Estambul, calificó la deserción de signo de “descomposición” del régimen.
La deserción del primer ministro muestra que Asad ha perdido el control de su país, y que su pueblo cree que sus días en el gobierno están contados, declaró por su parte a la AFP un portavoz del gobierno estadounidense.
Se trata de la deserción de mayor rango de un dirigente sirio tras casi 17 meses de movilización contra el régimen de Asad, que han dejado más de 21.000 muertos, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña.
El ministro de Información sirio reconoció implícitamente que Hijab había abandonado el país, al indicar que “las defecciones de personalidades, sea cual sea su jerarquía, no modifican en lo más mínimo la política del Estado”.
La televisión del Estado había indicado que Hijab había sido “destituido de su cargo” y que Omar Ghalawanji, viceprimer ministro y ministro de la Administración Local, había sido designado para “despachar temporalmente los asuntos corrientes”.
El anuncio de la deserción de Hijab ocurrió apenas unas horas después de que un atentado sacudiera la sede de la radiotelevisión oficial. Este atentado dejó heridos leves pero no perturbó la emisión de los programas.
Alcance simbólico
Ese ataque tiene un fuerte alcance simbólico, dado que tomó como blanco la principal arma de información del régimen, en un zona ultraprotegida de la capital. Dos días antes del atentado el ejército afirmó que controlaba la totalidad de la capital.
El canal de información en continuo al Ikhbaria mostró al ministro de Información, Omran al Zohbi, inspeccionando la tercera planta entre paredes destrozadas, sillas por los suelos, cables eléctricos que caen del techo y canalizaciones de agua rotas, mientras que los equipos de rescate evacuaban a un herido.
El sábado, los rebeldes habían atacado ya sin éxito el edificio de la televisión estatal en Alepo, y el mismo día, el OSDH confirmaba que un presentador del mismo canal, Mohamad al Said, secuestrado a mediados de julio en su domicilio de Damasco, había sido ejecutado.
Mientras cada vez más desertores y civiles toman las armas frente a la sangrienta represión del régimen, Basma Kodmani, una de las portavoces del CNS, afirmó que Catar, Arabia Saudita y Libia entregan armas a los rebeldes.
En Alepo, pulmón económico del país, nuevos bombardeos y disparos de armas automáticas se registraban el lunes en una serie de barrios rebeldes, según el OSDH.
Desde que amaneció, han muerto 37 personas en todo el país en episodios violentos, incluidos 27 civiles y ocho rebeldes, indicó el OSDH, que basa sus balances en las informaciones de una red de colaboradores en el país.
Video AFP
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