Entrevista a Gustavo Tovar-Arroyo: “Aquí no hay ninguna revolución, aquí en todo caso hay una revuelta”

Gustavo Tovar-Arroyo, de visita a La Patilla (foto AE)

El pasado domingo 15 de julio, las redes sociales no dejaron de retuitear la noticia de la detención en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar -apenas se bajaba del avión- del escritor Gustavo Tovar-Arroyo por parte de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). En ese momento muchos nos preguntamos: Quién será ese personaje, a que vino al país, porqué lo detuvieron. Lo invitamos a nuestra redacción y lea usted sus respuestas.

¿Quién es Gustavo Tovar-Arroyo?

Básicamente, un poeta, un amante de la libertad, un humanista. Lo cual hace más curioso e inusual mi detención. Al parecer, el humanismo y la libertad no son bienvenidos en esta Venezuela.

 

¿Por qué un poeta es detenido por el SEBIN?

G.T.: La verdad no lo sé ni me lo explicaron. Pero supongo que habrá poemas que no les han gustado o le parecieron conspirativos, digamos, algo así como una caricia insurreccional, un golpe suave, qué sé yo…

 

¿A qué vino a Venezuela?

G.T: A dictar conferencias de Derechos Humanos y a promocionar mi poemario Piel Negada, en ese sentido, el gobierno me hizo un enorme favor y espero que lo siga  haciendo. Han convertido un libro de poemas en un best seller. Al menos, el lector dispersará su atención un poco del tema político, recuperará la orilla en medio de la tormenta social y buscará a través de la sensualidad literaria un instante de placer.

 ¿De qué se trata Piel Negada?

G.T:  El poemario es una invitación a la sociedad venezolana para que deje los empujones y los gritos, para que combata, pero en el amor y el erotismo. Es un poema de amor enmarcado en el tumultuoso siglo XXI.

¿Un poemario de amor y erotismo produce semejante molestia en el Gobierno de Chávez?

G.T: Imagino que sí, a lo mejor al gobierno no le interesa que Venezuela se reconcilie, a lo mejor le interesa mantener esta insensata polarización. Ellos estiman que la poesía es una conspiración, lo llaman el “golpe suave”.

Mencionó que vino también a dictar unas conferencias sobre Derechos Humanos, ¿No será por esas conferencias que se le considera peligroso?

G.T: Podría ser. Trabajamos con la Fundación Humano y Libre que se dedica a promover la vida, los derechos humanos (es decir, el humanismo), la libertad, la participación en la política y la no violencia en las nuevas generaciones. De ello pueden dar fe miles de jóvenes que han recibido nuestras presentaciones. La intención es que la juventud despierte y sea más participativa en la vida pública del país, que construyan su propio destino. Obviamente, estas actividades son altamente peligrosas y conspirativas para un gobierno despelotado y oligárquico. Poesía, conciencia y libre pensamiento son los enemigos del militarismo que nos rige.

 

 ¿Existe un plan conspirativo en Venezuela?

G.T: Yo qué se. Insisto en regímenes militaristas y guerreristas como el que padecemos, quien se pronuncié por la paz, por la reconciliación, por el diálogo y el encuentro, es un conspirador. En ese sentido, un poemario que no sólo invita a la reconciliación a través del amor, sino al encuentro sensual y placentero, es una insurrección total.

 

En ese sentido, ¿la relación de Venezuela con los Estados Unidos que tipo de amor es?

G.T: El gobierno de Chávez es militarista; el de Estados Unidos también. Entre ellos se desenvuelve un amor que mata. Yo estoy en contra de la guerra, creo en la vida y en la libertad. ¿Cómo es posible que Venezuela gaste miles
de millones de dólares en armamento militar para defenderse supuestamente de los norteamericanos, sus principales socios y aliados? ¿No sería más fácil y barato dejarles de vender petróleo? Yo invertiría hospitales que salvan vidas, colegios y liceos que educan e ilustran, ¿por qué tanto dinero gastado en armamento de una guerra imaginaria y postiza? Desde 1830 las armas venezolanas sólo han sido usadas contra venezolanos, Chávez no ha sido la diferencia.  Es absolutamente absurdo e irresponsable, en fin…, ya sabemos cómo es este circo. Yo sólo aspiro y trabajo arduamente por la paz y la vida en
Venezuela. Ojalá no nos disparen, igual no responderemos…, esto tiene que cambiar. Cualquier iniciativa pacífica que nos libere de más muerte y de más guerra, de más golpes de estados y persecución es necesaria. Unos son soldados de la guerra, nosotros somos sembradores de la paz.

 

¿Y la denuncia que se hizo hace un tiempo en la Asamblea Nacional que lo acusaba de ser el organizador de la “Fiesta Mexicana”, del “golpe suave” y todo el activismo de las acciones de la no violencia?

G.T: Eso es una inmensa ridiculez, una humillación. En un país donde a la oposición la han acusado de terrorista, golpista, corrupta, violadora, asesina, saboteadora o magnicida, entre otras menudencias, a mí se me acusa de ser la “reina blanca” del golpe suave, el articulador de la “conspiración light”. ¿Puedes creerlo? Es una vergüenza, acabaron con mi reputación. La “reina blanca” de la “fiesta mexicana”, es decir, una suerte de Juan Gabriel conspirador. Inaudito. Y además el SEBIN me detiene, me amenaza con llevarme al Helicoide y luego me libera. La historia no me absolverá. Un ridículo mundial.

 

¿Cómo ve la Revolución Bolivariana en comparación con otros procesos semejantes en cuanto a la persecución política? 

G.T: Aquí no hay ninguna revolución, aquí en todo caso hay una revuelta, como decía Octavio Paz, una vuelta al pasado, o mejor, un circo, un despelote histórico. Esta es la única Revolución Gucci de la historia de la humanidad, una payasada nueva rica y burguesa, donde se gastan millones de dólares en un carro de Fórmula 1 o en una carroza de carnaval en Brasil, en joyas y lujos, en vez de invertirlos en autopistas, estadios, parques recreacionales, hospitales. Si no fuera tan dolorosamente trágico sería cómico. La historia no los perdonará, algún día serán recordados como la peor tragicomedia latinoamericana. Carlos Fuentes decía que el chavismo tenía un basurero en el cerebro, creo que algo peor, lo lleva en el alma y se refleja en el monumental verguero que se observa en el país.

¿Se considera un perseguido político?

G.T: No, no lo soy. Soy hostigado, pero no un perseguido. La categoría de perseguido en un país como el nuestro es muy honrosa y enaltecedora, yo no he hecho suficientes méritos para lograrlo. Soy, como dicen ellos, el conspirador “light”, el humanista versus el militarista. Si me pusieran preso sí que lo sería, pero en todo caso me enaltecerían. Sin embargo, en mi caso no me hago muchas ilusiones porque sería, como expreso antes, un ridículo internacional sin precedentes, todo debido a un bochornoso ataque de celos.

 ¿Ataque de celos? ¿De quién? 

G.T: Creo que hablé de más, prefiero no hablar de eso por ahora…

 

lapatilla.com / DMB