Sonaron las alarmas. Toda Paraguaná las escuchó a las 12.15 del mediodía. Uniformados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) sacaron a los residentes de los caseríos aledaños a la refinería de Amuay. Los transeúntes corrían. Quienes se dirigían a Judibana movieron la palanca de los carros a R (retroceso) y, a unos 40 kilómetros por hora, retornaron a Punto Fijo. El fuego de los dos tanques que no han apagado cobró fuerza. Bolas de fuego alcanzaban al menos 20 metros, informa La Verdad.
Elías Jaua, vicepresidente de la República, salió en una camioneta doble cabina gris. Detrás y delante, sus escoltas en dos blindadas negras. Se protegió ante la contingencia…la verdadera contingencia.
En menos de 10 minutos ya no había tránsito en Alí Primera, avenida principal de Punto Fijo. No quedó ni un militar. Los toldos blancos y las unidades móviles de Venezolana de Televisión y Vive TV, del Sistema Nacional de Medios Públicos, que estacionaron en la isla se esfumaron.
Sólo quedaron tres trabajadores de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y tres periodistas junto con su conductor, parados en la acera del sentido norte. En la vía contraria, dos operadores de máquina del complejo petrolero.
A una semana de la alarma
Uno de los trabajadores se montó en la gandola de PDVSA y el otro habló de más. “Nos mandaron a evacuar a todo el mundo después de la explosión. La gente no aprende, desde el sábado pasado oyen las alarmas y no salen de sus casas”.
Explicó pausadamente la causa de “la alarma”. El fuego que emanaba de los dos taques de petróleo que estallaron el sábado a la 1.11 de la madrugada calentó un puñado de tanques medianos que están ubicados a su alrededor. Estos contienen nafta, la sustancia que se expandió en Amuay, ayer a las 9.00 de la mañana.
El derivado del crudo se amalgamó con los gases de propano y butano. Esto acrecentó el fuego. Los dos hombres de braga de azul y casco blanco salieron de la refinería para tomarse un refresco y desde lejos observaban las llamaradas y la humazón. Ellos se contaban entre los 50 que achicaban los pozos de nafta en los pisos de Amuay.
Su compañero le hizo señas desde el transporte de combustible. Su superior los llamó. “Por órdenes de arriba tenemos que devolvernos a la refinería. La cosa está fea. En cualquier momento desaparece Paraguaná”.
“Aquí no le hablan claro a la gente. Eso crea zozobra y la especulación hace que crezca el miedo. Nosotros, allá adentro, corremos más riesgo que cualquiera; pero ¡ajá! tenemos que trabajar; si no, pa’ afuera”.
Empleado de la refinería
Por seguridad
La contingencia se mantuvo hasta el cierre de esta edición. Una que otra unidad de la Policía Nacional en el estadi Falcón patrullaba por la avenida Alí Primera por si algún ratero saqueaba los comercios y las casas de la zona, tal como denunciaron los afectados un día antes.
Afectados
De las 800 viviendas circundan la refinería de Amuay en los sectores La Pastora, Creolelandia, El Campito, Guanadito Sur, Las Piedras, Los Medanos, 209 están en ruinas, 21 comercios quedaron destruidos, entre ellos una emisora, una venta de pollos rostizados, una cauchera, farmacias y un depósito de licores.
Paralizada
La mayor refinería de Venezuela continuaba paralizada el domingo por el incendio que se originó en la víspera tras una devastadora explosión que dejó 41 muertos, decenas de heridos y derribó más de 200 casas en la peor tragedia registrada en la historia petrolera del país sudamericano, reseña Reuters.
Las autoridades tratan de aplacar el fuego que todavía arde en dos tanques de almacenamiento de la planta Amuay, con capacidad para procesar unos 645.000 barriles por día (bpd), y evitar que afecte a otros depósitos llenos de productos inflamables ubicados a escasos metros de las llamas.
“La principal preocupación, el área más crítica, es las esferas (de líquidos de gas)”, explicó al presidente Hugo Chávez el gerente del Centro Refinador Paraguaná (CRP), formado por las refinerías Amuay y Cardón, en el occidental estado Falcón.
El incidente que mantiene detenida una de las cuatro mayores refinerías del mundo podría dar soporte a los precios de la gasolina, que el mercado ya esperaba que repuntaran junto con el crudo debido a que la amenaza de la tormenta tropical Isaac amenaza sobre las operaciones del sector en el Golfo de México.
La estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) informó que en la madrugada del sábado un escape de gas produjo una burbuja cuya ignición destruyó toda un área de almacenamiento en la parte sur del complejo -lejos de las áreas de operaciones- afectando a nueve de los 20 tanques, estaciones de válvulas y varias tuberías.
La empresa dijo que dejará arder el tanque con menos carga mientras se concentra en apagar con espuma el otro depósito. De no lograr extinguir ese foco el domingo, probablemente deberán esperar “dos o tres días” a que se agote todo el combustible.
Esto demoraría el reinicio de operaciones de la refinería, que el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, estimó en dos días una vez extintas las llamas. Según el funcionario, el fuego está “confinado” y es poco probable que se riegue a otras áreas.
El gerente del CRP dijo que las unidades de destilación y fraccionamiento de nafta, así como los muelles de carga y descarga, están operativos, pero afirmó que no reactivarán el resto de la planta hasta que cese el incendio.
“No se puede obviar ninguna hipótesis”, dijo Chávez, quien pidió a los medios no especular hasta que los investigadores tengan más pistas sobre lo ocurrido.
PDVSA descartó declarar fuerza mayor sobre sus despachos asegurando que cuenta con inventarios para atender tanto la demanda local como sus compromisos en el exterior y que podría establecer almacenamientos flotantes cerca de la planta, utilizando tanqueros en la costa hasta que reparen los daños.
“Tenemos 10 días de inventario de productos. Cuatro millones de barriles de combustible almacenados”, dijo Ramírez, quien también es presidente de PDVSA, recordando que el país tiene una capacidad de refinación activa de 735.000 bpd para enfrentar la contingencia.
DUELO NACIONAL
Chávez decretó tres días de luto nacional por el incidente, en el que murieron al menos 18 guardias nacionales de un cuartel aledaño a la refinería. Además, dijo que todavía hay varios desaparecidos y al menos 31 hospitalizados, lo que podría aumentar el número de fallecidos.
“El techo de la casa voló, la reja se salió, fue algo horroroso ver cómo los vidrios de las ventanas salieron y se reventaron sobre las camas de los niños”, dijo Ramón Díaz, residente de la zona. “Seguimos asustados”, agregó.
La detonación derribó más de dos centenares de casas y locales comerciales que se levantan en las inmediaciones de la planta, dejando un reguero de hierros, cascotes y restos de petróleo por toda la zona, donde todavía se veían gigantescas llamas anaranjadas y una sólida columna de humo negro.
Esta ha sido una de las explosiones más letales registradas en una refinería. En 1997, un incidente en la planta de Visakhapatnam de Hindustan Petroleoum Corp en India dejó 56 muertos y en el 2005 hubo un accidente en una refinería de la británica BP en Texas que dejó 15 muertos y 180 heridos.
El accidente volvió a llamar la atención sobre las recurrentes fallas que han sacudido en los últimos años al circuito refinador de la nación socia de la OPEP, afectando su producción y capacidad para cumplir las metas de expansión por problemas eléctricos, demora en mantenimientos y accidentes,
En medio de la intensa campaña hacia las elecciones del 7 de octubre, Chávez descalificó a los que especulan con la tragedia mientras la oposición considera que el incidente corona años de pésima gestión de la principal industria nacional.
“¿Falta de mantenimiento? ¿Quién puede afirmar eso? Los irresponsables”, dijo el mandatario, quien pasó varios minutos reprendiendo a una periodista que aseguró que residentes de la zona habían detectado olor a gas el día previo al incidente.
Tanto Chávez como su rival, el gobernador opositor Henrique Capriles, solidarizaron con las víctimas, mientras que los países sudamericanos de la Unasur mostraron sus condolencias a Venezuela en un comunicado.
El Centro Refinador Paraguaná (CRP), con una capacidad de 955.000 bpd, es el segundo mayor del mundo detrás de Jamnagar, en India, que procesa 1,24 millones de bpd. Su producción va casi en partes iguales al mercado interno y para exportación.
Operadores estimaron que la exportación de crudo y derivados venezolanos experimentará demoras en los próximos días tras el incidente en Amuay, que ya vio afectadas sus operaciones en dos ocasiones este año debido a un pequeño incendio y a un fallo en su sistema de refrigeración.
“Eventos como este (…) están en la estadística. Lamentablemente es una situación de riesgo inherente a (esta) actividad”, dijo el ministro Ramírez.
Tweet


