Llegarán tres o cuatro días antes del 7 de octubre, harán relaciones públicas con los comandos y el día de los comicios se movilizarán por algunos centros de votación. Ninguna nación que acompañará el proceso podrá opinar. Su trabajo de observador se redujo a “turismo electoral”.
Vicente Bello, representante de la oposición ante el Consejo Nacional Electoral, lo informó. Los países invitados a presenciar la contienda tienen prohibido analizar la campaña, el sistema de votación, la participación, el rol de los medios de comunicación públicos y privados. “Se limitarán a ver, no tendrán mayor relevancia”, publica La Verdad.
Gabriela Moreno / Maracaibo / gmoreno@laverdad.com
Pero la falta de competencias de las delegaciones internacionales arropa a las nacionales. Sobre cuántas sumarán, Socorro Hernández, rectora del CNE, solo adelantó que suman 200 sin especificar las proporciones y no incluyen al Centro Carter, la Organización de Estados Americanos ni la Unión Europea.
“El proceso está en manos de los venezolanos. Los que vendrán son invitados del Gobierno, diplomáticos sin conocimiento especializado en la materia electoral y carecerán de valor sus juicios”, sostuvo Vicente Bello, quien reiteró que “eran necesarias opiniones imparciales, distintas a las de oposición y los voceros del oficialismo”.
Reprochó no contar con la participación de 130 observadores europeos, como ocurrió en los comicios del 3 diciembre de 2006, ni con los 40 organismos internacionales enviados para evaluar el referéndum revocatorio de agosto de 2004, en el que triunfó Hugo Chávez, presidente de la República.
Sin miedo
“Los hechos viajan por vías rápidas como las redes sociales y ocultar situaciones inconvenientes es imposible, y tener embajadores acreditados en Venezuela lo vuelve más difícil”, subrayó Enrique Márquez, representante del Comando Venezuela en el CNE.
Alertó que “el país entró en aislamiento”. Lo explicó. “No esperamos que los observadores se conviertan en árbitros, pero sí deben contribuir a construir una matriz de opinión pública para que se reconozcan los resultados”.
La versión de Sandra Oblitas, rectora del ente, es otra. “El objetivo es romper con el modelo tutelar e injerencista. Nadie va a calificar o refrendar el proceso electoral, que solo es soberanía del pueblo”.
Márquez detectó peligros. “Se pueden tener parcialidades en los juicios que se hagan del proceso como consecuencia del cerco internacional para pronunciarse, así como la violación de lo derechos humanos en el transcurso de la jornada electoral”.
¿Está o quedó indefensa Venezuela en la garantía de transparencia? Vicente Bello respondió que “sin observadores no pasa nada, la oposición invitará a dirigentes del Parlamento y se encargarán de transmitir sus opiniones en el extranjero”.
Llegan acompañantes de Unasur
Alejandro Tullio, coordinador general de la Misión de acompañamiento de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), llegó ayer al país para cumplir, hasta el 12 de octubre, con actividades de veeduría electoral.
Tullio, quien ejerce la Dirección Nacional Electoral del Ministerio de Interior de Argentina desde el 2001, trabajará en conjunto con el jefe de la Misión de Unasur, Carlos “Chacho” Álvarez, quien llegará a Venezuela el próximo viernes 28 de septiembre.
Con privilegias
Mientras los diplomáticos ejerzan su función de acompañantes gozarán desde su ingreso, permanencia y salida del país, de los privilegios de inmunidad de jurisdicción penal, civil y administrativa. La medida quedó establecida en la Gaceta Oficial N° 40.012 del 20 de septiembre.
En el caso de la delegación de la Unasur, esta tendrá inmunidad de detención o arresto personal, e inmunidad contra todo procedimiento judicial, respecto a todos los actos ejecutados, así como por las expresiones emitidas, ya sean orales o escritas en el desempeño de sus funciones.
Tendrán derecho a comunicarse con el bloque regional a través de radio, teléfono, correo electrónico o cualquier otro medio de telecomunicación o informático, y recibir documentos y correspondencia por mensajeros o valijas selladas.
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