Carlos Julio Peñaloza: La hora de la verdad

CARLOS JULIO PEÑALOZA

El reconteo manual y total de los votos como respuesta a cualquier duda razonable sobre la pureza de los escrutinios, será la manera de asegurar la paz en unas elecciones donde no hay sitio para el Síndrome del Candidato Sumiso.

Este domingo, al caer la tarde, en Venezuela empezará a correr “la hora de la verdad”, noble expresión de raigambre taurina para designar el momento en que el bravo torero entra a matar o a ser empitonado. De allí el matador va a la muerte o a la gloria.

Es evidente que Capriles ha hecho una magnífica faena. Su caso es el del joven aspirante a quien se le da la oportunidad de demostrar facultades en una plaza de primera categoría y desarrolla una faena que prende la música y los olés. Pero todavía le falta la suerte suprema: la estocada que dé muerte limpia al toro que ya no puede con sus seiscientos kilos.

Ese momento supremo es el más peligroso de la lidia, porque el toro viejo y resabiado suele intentar triquiñuelas antes de doblar el morro. Un movimiento brusco de su cabeza en el momento en que el matador está tendido sobre su cuello, buscando la cruz donde es mortal la estocada, puede llevarse al matador junto con el toro. Ante la derrota dictada por los números algunos partidarios del candidato oficialista, temerosos de sanciones jurídicas, pueden cometer violaciones a las leyes y reglamentos electorales y a la propia Constitución. Estas situaciones quedaron fielmente retratadas en el episodio donde el dictador nicaragüense Anastasio Somoza dijo, en trance electoral: “Ustedes depositen sus votos, que nosotros los contamos”. Chávez ha dicho lo mismo, con otras palabras, y es público y notorio, incluso aceptado, que él cuenta los votos.

El ciudadano tiene, no obstante, maneras de defenderse de esta satrapía que repite modelos como el de Somoza en Nicaragua. Las transgresiones electorales que sean observadas deben ser reportadas inmediatamente tanto al Comando Venezuela como a organizaciones que, como Transparencia Venezuela, el domingo serán observadores y recopiladores de denuncias. Esas denuncias deben ser evaluadas con cuidado por el comando de campaña antes de aceptar conteos rápidos basados en susurros sin comprobación. Esta vez no hay espacio para el Síndrome del Candidato Sumiso.

A la hora de la verdad por un lado estará el CNE, un organismo cínicamente sesgado a la orden presidencial, y por el otro un cúmulo de denuncias elevadas por el pueblo. Dependiendo de los resultados emitidos por el árbitro puede haber motivos de peso para solicitar una revisión detallada de los resultados. Esa es la hora de las chiquitas, donde un torero de casta debe sacar a relucir su temple. Si la decisión del árbitro es equívoca y la acumulación de denuncias suficiente y creíble, Capriles debe impugnar los resultados, solicitando reconteo del 100% de los votos. Un reconteo total y manual evitaría de plano el fraude electrónico. Si este escenario ocurre y el CNE niega ese legítimo recurso, la trampa del régimen quedaría en evidencia a nivel mundial, y en Venezuela estaríamos en una situación análoga a la del 17 de diciembre de 1957, cuando Pérez Jiménez cometió un fraude ante a los ojos de Venezuela y el mundo.

Roguemos a Dios que el CNE atienda a estas solicitudes de pulcritud y re-chequeo, que no alterarían los resultados si fueran favorables al Gobierno. Sería la manera de espantar el fantasma de una guerra civil, criminal pensamiento que habita en la mente sanguinaria de Fidel Castro y pudiera haber infectado a nuestro alicaído presidente, quien debe recordar que nadie se opone al indulto de un toro que se comporte gallardamente en la lidia.

NOTA ESPECIAL- Las denuncias deben hacerse en tiempo real y estar bien fundamentadas. La ONG Transparencia Venezuela pone a disposición del público los teléfonos 0212-5812913, 0212-5808126, 0414-3122629, 0416-3122629, su cuenta en twitter @NoMasGuiso y el correo electrónico [email protected]

Mis lectores y seguidores en tweeter pueden enviar esas denuncias a mi correo [email protected] o a mi tweeter @genpenaloza. Cualquier idea para mejorar este procedimiento de contraloría popular me la pueden hacer llegar por esas vías.