El 22 de Octubre de 1941, es una fecha histórica para el deporte venezolano, ya que la Selección de Béisbol de Venezuela venció a la novena de Cuba 3 carreras por 1, en la final de la Serie Mundial Amateur para llevarse el Título del Torneo.
A continuación una breve reseña de la hazaña lograda por los llamados “Héroes de 1941″:
Para dar algunas referencias de éstos primeros héroes de nuestra pelota, fueron contadas muchas historias de los logros y la forma caribeña de jugar que sólo un béisbol aprendido en la calle, cerrero, con caimaneras duras y un estilo profesional muy particular de entrega al deporte pudiera darnos tales satisfacciones como la que nos trajeron de Cuba los Héroes del 41. Bajo un comité organizador conformado por Abelardo Raidi, José Antonio Yánez“Yanecito” y el legendario Hermán “Chiquitín” Ettedgui se logró un equipo compacto que dio mucho que hacer en el Mundial Amateur de 1941.
El “Gatico” Hernández con su velocidad endemoniada que llegó a lanzar hasta tres juegos al día con el Almenderos en Caracas, Guaicaipuro en Los Teques y terminar más tarde pinchando para el Princesa de Jesús Corao.
Felipe Gómez, nativo de Maiquetía, llamado el Decano de los Jugadores, hijo del conocido Manuel González, se desempeño como un excelente lanzador de la delegación.
“El Catire” Maal que representó al Royal Criollos y Atilano Malpica que surgió como un habilidoso del madero y un excelente guante al punto de implantar un récord de 32 lances sin cometer errores en los Juegos Centro Americanos y del Caribe de 1938, sin duda fue un utility de calidad. Su hermano Manuel Antonio “Pollo” Malpica, de Valencia también, fue un multiatleta que dominó sin duda el arte de ser estratega (Manager).
Pedro “Buzo” Nelson, quien no tuvo la oportunidad de jugar en la Serie, pero que sin duda éste caraqueño bueno con el bate y lanzador prevenido se mantenía alerta para entrar en acción cuando fuese necesario.
José Pérez Colmenares, conocido por su prodigioso bate y guante y Jesús“Chucho” Ramos, el segundo Big Leaguer después del “Patón” Alejandro Carrasquel, que se caracterizó por su velocidad en las bases y un average de bate impresionante de .389 que daba solvencia a la ofensiva de la alineación criolla al punto de estar involucrado en las tres carreras que se necesitaron para ganarle a Cuba el decisivo encuentro.
“Joseíto” Rodríguez, coach cubano que militó en las mayores con los Gigantes de Nueva York en 1919 y habría ganado en 1938 con su país en Panamá los Centro Americanos y del Caribe fue objeto de un halago del poeta Andrés Eloy Blanco al momento de recibirlos en Venezuela cuando expresó… “Joseíto es parte del alma y del pensamiento del equipo, en quien se realiza mejor que en nadie la unión deportiva de Cuba y Venezuela, y esta victoria venezolana no es otra cosa que el triunfo de la escuela cubana y la gloria del maestro en el triunfo del discípulo…”
Domingo Barboza, un lanzador sin igual y un bateador de postín que le ganó entre otras cosas a Nicaragua. Héctor Benítez Paiva “Redondo”, tercer bate del equipo, dejó en dicha serie .355 de promedio al bate, además fue el Jugador Más Valioso del 45 y se le conoce como el primer jugador en batear tres jonrones en un mismo juego, a punto de que fuesen cuatro, de no ser porque la bola pegó en el poste y regresó al terreno, decretándose doble por regla.
Julio Bracho, “El Rubio de Maracay”, apodado también “El Brujo” que entre otras cosas bateó para .500 puntos en la Serie del 41 y relevó un juego célebre contra los Estados Unidos al “Patón”Carrasquel con sus curvas que enmudecieron los bates de los legendarios Roy Campanella, Jackie Robinson y muchas estrellas más que fueron dominadas por sus envíos.
“El Chino” Canónico, de Guarenas trajo sus excelentes manos tanto en el infield como en los jardines, pero sus logros de lanzador sobrepasaron lo inesperado al triunfar en cinco ocasiones, sobre Puerto Rico (2×1), México (5×2), Panamá (7×2) y dos veces más contra la novena Cubana.
José Antonio Casanova, campocorto estelar que fungió también como manager en Venezuela, fue subcampeón bate del 41 y el jugador más útil, además luego sería campeón manager y medalla de oro en México al ganar los Centro Americanos y del Caribe del 44 donde le ganó a Estados Unidos.
Dalmiro Finol, fuerte bateador que se convirtió en el ángel salvador del equipo con sus espectaculares atrapadas en el cuadro interior. “Tarzán” Contreras, zuliano, receptor que no pudo jugar los dos últimos encuentros del 41, dejó un valioso promedio al bate de .320. Benjamín Chirinos, también de Maracaibo, tuvo la responsabilidad de lanzar el encuentro contra El Salvador, ganando (8×2), para luego enfrentar a Nicaragua en juego que dejaría ganando, pero que terminó empatado a 6 por lado.
“Dumbo”Fernández, de quién se puede hablar hasta el cansancio, fue tirador zurdo que brilló por todos lados, al punto de casi entrar en la historia en 1943 dominando por espacio de 8 innings y 2/3 a Panamá sin permitir hits, ni carreras, pero que le sería esquivo al final, sin embargo hazañas como la de 1941, como la de haber ganado dos juegos en menos de 24 horas, como fajarse con Panamá durante 15 entradas en un juego que terminó empatado por falta de luz, de haber sido el Jugador Más Valioso cuando los Mulos del Bronx (Yankees de Nueva York) visitaron nuestro país y de muchos otros logros más le valieron el respeto y reconocimiento de todos los aficionados del béisbol.
“El Conejo” Fonseca, sabio conductor de los lanzadores en el 41, 42, 44 y 45, que en un partido le pedía todo el tiempo el “Chino” Canónico la bola de nudillos, hasta que éste le dijo “vas a acabar con mi brazo”, y Fonseca le respondió “y tu vas a acabar con los cubanos”. Jesús Corao, fundador del Caribe, jugó con los Samanes e Independencia y que sería a la postre gran empresario.
Por último, Guillermo Vento en la receptoría, traído de manera especial para la Serie y Luis Romero Petit, intocable en la tercera base, .1000 puntos a la defensiva y quizás uno de los más jocosos del equipo soñado del 41, quién todavía cuenta sus anécdotas como si fuese ayer, para el deleite de quienes no vieron esa maravillosa época del béisbol, donde Venezuela se vistió de gloria gracias al desempeño de éstos héroes que se convirtieron en nuestro “Equipo Imparable” del cual siempre los venezolanos se sentirán honrados e inmensamente orgullosos. (Antero, 2006. p. 8)
Alfredo I. González Mendoza.
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