Desde la cárcel de Sabaneta matan con fusil a una abuelita

Le faltaba pasar por dos casas para llegar a la suya, cuando sintió una puntada en el pecho. Bajó la mirada y vio ensangrentado el vuelo de su bata. Gritó a su hijo mayor, Ángel, quien salió junto con su hermano a socorrerla. Una bala perdida se le incrustó en el corazón, informa La Verdad.

Ángel cargó a su madre, Rubia Elena de Hernández (78), mientras Javier buscaba el carro, donde la trasladaron al Centro de Diagnóstico Integral de Lago Azul. “Mamá llegó muerta. En el trayecto al CDI exhaló su último aliento. Vi cuando se le cerraron los ojos y su cabeza descendió hacia el espaldar del asiento. Le hablábamos y no atendía. Le dimos palmadas en los cachetes y tampoco respondió”, relató Javier.

Afuera del centro de salud estaban sus ocho hijos y 14 nietos. Lloraban sin consuelo. Se preguntaban por qué fue “mamá Rubia” quien interrumpió el trayecto de la bala hacia el suelo.

Los vástagos, desconcertados, no saben cómo será su vida de ahora en adelante. Ángel Hernández (86) es el esposo de la señora Rubia. Vio a su compañera llena de sangre y luego muerta. El octogenario se desmayó cuando le informaron del deceso. Le colocaron oxígeno para que volviera en sí, luego debieron sedarlo porque le dio una crisis de nervios. Estaba acostado en una camilla en la emergencia del CDI y desde ahí vio cómo los funcionarios de la Policía científica engavetaban el cadáver de su esposa en la furgoneta. El sonido de fondo fue un puñado de detonaciones, provenientes de la Cárcel Nacional de Maracaibo.

Desde Sabaneta

Javier reside con sus padres en la calle Brisas del Lago con avenida 45 del barrio El Calvario. Aseguró que la bala que mató a su progenitora provenía de La Modelo. “Desde el viernes los presos tienen fiesta. Desde las 6.00 de la tarde es plomo y plomo. Y hoy lunes no fue la excepción”.

Los Hernández han recogido al menos cinco proyectiles dentro de su vivienda en dos semanas. Las balas atravesaron el techo de acerolit y cayeron en una de las habitaciones, en la sala, en la cocina y hasta en el baño. La semana pasada se quedaron sin electricidad en la barriada, pues uno rompió la parte de arriba de uno de los postes.

“Los cartuchos son grandes. Parecen de fusil o de metralleta. Creo a mamá la mató uno de R15, porque el orificio de entrada era tan grueso como un dedo pulgar”.

Llueven balas

Residentes de los barrios El Calvario, San Pedro, Ramón Fereira, La Matancera y de la urbanización Lago Azul denuncian que hallan balas en sus garajes, en los techos y hasta en las habitaciones de sus viviendas y apartamentos. Aseguran que de viernes a domingo las balaceras en la Cárcel Nacional de Maracaibo son constantes. Durante la semana, los presos se desatan después de las 9.00 de la noche.

20 años tenía viviendo en El Calvario la víctima

“Los militares son los que les proveen a los presos las armas y las balas. El Gobierno debe sancionarlos o mudar las cárceles de las zonas urbanas”. José González. Vigilante.

Rubia Elena de Hernández. 78 años. Ama de casa. Tuvo ocho hijos y 14 nietos