Millones en Estados Unidos luchan tras paso de Sandy

El noreste de Estados Unidos enfrentó inundaciones y cortes extendidos de energía el martes después de que la tormenta Sandy azotó la costa con un fuerte oleaje, vientos poderosos y lluvias torrenciales que dejaron al menos 45 muertos y causaron miles de millones de dólares en pérdidas, reseña Reuters.

Brian Hajeski, de 41 años, se lleva las manos a la cabeza luego de ver los restos de una casa arrastrada por la supertormenta Sandy, el martes 30 de octubre de 2012, en Mantoloking, Nueva Jersey (AP Foto/Julio Cortez)

Millones de personas en Nueva York y otras áreas afectadas pasarán días o semanas recuperándose de una tormenta ya vista como mucho más destructiva que el huracán Irene, que azotó la misma región hace un año. Una empresa de modelos de desastre dijo que Sandy pudo haber causado hasta 15.000 millones de dólares en pérdidas no aseguradas.

La tormenta dejó 18 muertos en la Ciudad de Nueva York, con un total de 23 en el estado de Nueva York y seis fallecidos en Nueva Jersey. Otros siete estados reportaron víctimas fatales.

Unos 8,2 millones de hogares y negocios en varios estados estaban sin electricidad luego de que árboles derribados por los vientos feroces de Sandy derribaron líneas de energía.

Sandy azotó la costa una semana antes de la elección presidencial del 6 de noviembre y tierra adentro descargó fuertes nevadas, entorpeciendo una campaña sin precedentes para alentar la votación anticipada y planteando dudas sobre si algunos centros de votación estarán listos para abrir el día de las votaciones.

Nueva York tendrá que arreglárselas sin su sistema de metro, que se inundó y permanecerá cerrado durante días. Gran parte del distrito de Wall Street estaba bajo las aguas pero los funcionarios tienen la esperanza de los mercados financieros reabrirán el miércoles.

Sandy, la mayor tormenta que ha azotado el país en generaciones, tocó tierra con vientos con fuerza de huracán el lunes cerca de Atlantic City, en Nueva Jersey.

Con la campaña política y el partidismo en pausa, el presidente demócrata Barack Obama y el gobernador republicano de Nueva Jersey, Chris Christie, planeaban visitar el miércoles las áreas de desastre en Nueva Jersey.

“Es una devastación total allí. Hay barcos en las calles a cinco cuadras del océano”, dijo Peter Sandomeno, un propietario del Court Motel Broadway en Point Pleasant Beach, Nueva Jersey.

Christie, quien ha sido un firme defensor del candidato presidencial republicano Mitt Romney, elogió a Obama y la respuesta federal a la tormenta.

Obama y Romney pusieron la campaña en espera por segundo día consecutivo, pero Romney planeaba retomar la campaña en Florida el miércoles y Obama parecía que iba a reanudarla el jueves.

Obama se enfrenta a un riesgo político si el Gobierno no responde bien, como fue el caso del manejo chapucero de su predecesor George W. Bush frente al huracán Katrina en el 2005. Obama tiene una oportunidad de demostrar que su Gobierno ha aprendido las lecciones de Katrina y que puede liderar durante una crisis.

Nueva York bajo el agua

Sandy provocó una marejada récord de casi 4,2 metros en el centro de Manhattan, superior al récord previo de 3 metros durante el huracán Donna en 1960, dijo el Servicio Meteorológico Nacional.

La tormenta obligó a Nueva York a aplazar el tradicional desfile de Halloween, que se había fijado para el miércoles por la noche en Greenwich Village y amenazaba con interrumpir la maratón el domingo.

La mitad inferior de Manhattan quedó a oscuras cuando el agua de mar inundó una subestación de la red de energía y luego de que Consolidated Edison cerró otras de forma preventiva. Alrededor de 250.000 clientes se quedaron sin electricidad.

Un incendio devastó la zona de Breezy Point en el barrio de Queens, destruyendo 110 viviendas y dañando 20, arrasando aún más en el barrio cercano de Belle Harbor. Sorprendentemente, no se reportaron muertes.

“Describirlo como las imágenes que hemos visto de fines de la Segunda Guerra Mundial no es una exageración”, dijo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, después de visitar la zona. “El área fue destruida por completo. Chimeneas y cimientos eran todo lo que quedaba de muchos de estos hogares”, agregó.