Cómo elegir el gimnasio perfecto

Antes de inscribirte en un gimnasio debes fijarte en las condiciones relevantes y las restricciones. “Hay que recordar que no son válidas las cláusulas que pudieran dar pie a abusos, es decir, aquellas donde las empresas se permitan realizar cambios unilaterales, como el aumento arbitrario del precio, cambio de sedes, etcétera, o donde se desentiendan anticipadamente de su responsabilidad, por ejemplo, ante robos o accidentes que se produzcan producto de su negligencia”.

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De hecho, ¿sabías que una cláusula abusiva escrita en un contrato no tiene valor, aunque la hayamos firmado? Finalmente, los derechos de los consumidores son irrenunciables.

Los gimnasios deben entregar un servicio de calidad, asegurar condiciones de seguridad, contar con personal idóneo, respetar lo ofrecido, publicitado y acordado con el consumidor, y responder si hacen un mal trabajo.

¿Nuestra tarea? Cotizar y premiar con una contratación a aquellos locales que tengan sus patentes y permisos sanitarios al día, y que visiblemente entreguen condiciones adecuadas. Y ojo, porque esos típicos carteles que dicen “no se responde por daños, accidentes o robos”, desentendiéndose de su responsabilidad, no tienen validez. Su deber es entregar un servicio que no afecte la salud o seguridad de los consumidores. Es recomendable además que, antes de iniciar una rutina física, tengas las recomendaciones médicas necesarias.

¿QUÉ EXIGIR?

- Infraestructura: Fíjate en la cantidad y calidad de las instalaciones, máquinas e implementos deportivos disponibles para la actividad. Es importante poner atención en la variedad y estado de las máquinas, el tipo de piso y muros, el estado de los camarines y servicios higiénicos, número de duchas por persona, sistema de ventilación y calefacción.

- Servicios: Evalúa los servicios, es decir, la planificación del trabajo y la supervisión al alumno. Fíjte si el instructor realiza una evaluación diagnóstica de tu condición física, si consulta tus intereses, si recomienda alguna actividad física en particular, si entrega un plan de trabajo que controla y evalúa, si explica los ejercicios, los guía y corrige durante su ejecución.

- Seguridad e Higiene: Cerciórate de las condiciones generales de seguridad. Por ejemplo, presencia de extintores y vías de evacuación, pisos antideslizantes en las duchas, limpieza en el interior del recinto, etcétera.

- Contratos: Pon atención a las condiciones fijadas en los contratos suscritos, especialmente al tiempo de duración, horarios, causales de término, etcétera. Recuerda que éstos no pueden ser modificados o renunciados una vez firmados. Ante incumplimiento en las condiciones de los contratos, el consumidor debe exigir lo ofertado directamente al proveedor.

- Información: Exige información sobre disponibilidad de horarios, tus derechos y deberes como usuario, el número de clases incluidas en la mensualidad, la modalidad para recuperarlas y el precio.

¡COMIENZA A ENTRENAR!

Escogido el gimnasio perfecto, y con esa motivación que da estar ad portas del verano, intenta que sea una actividad constante, casi un hobby… ¿Por qué no?

¿Qué ejercicios realizar? El traumatólogo especialista en medicina deportiva de Clínica Santa María, Hugo Marambio, entrega algunos tips para quienes están considerando hacer actividad física, pero no tienen claro por dónde empezar.

1) Evita complicaciones: hazte una evaluación de salud. Una persona que nunca ha hecho deporte debiera prevenir cualquier eventual problema con un chequeo cardiopulmonar, traumatológica y exámenes de rutina.

2) Comineza con ejercicios “amables”. Caminata, natación, gimnasia acuática y gimnasio controlado por personas entrenadas, son buenas opciones para el nuevo deportista.

3) Intenta que el ejercicio físico sea una de las prioridades diarias. “El deporte debe ser una actividad de la vida cotidiana y practicado con frecuencia, de 5 a 6 veces a la semana”, explica el traumatólogo.

4) Usa ropa apropiada para cada disciplina. Realizar deporte con tenidas inapropiadas podría generar hipertermias o hipotermias y pérdida de líquidos, mientras que el uso de un calzado que no sea deportivo puede dañar los pies y provocar heridas.

5) Haz del deporte una actividad social. Si tienes hijos, sal con ellos o llévalos a sus actividades deportivas.