Política Imberbe o de los falsos Odiseos por @nancyarellano

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Kavafis

El viaje de Odiseo hacia Ítaca luego de la Guerra de Troya no fue el camino del retorno del Héroe que ya ha combatido. Ha sido el camino del héroe que emprende una nueva lucha y esta lucha significa, en sí misma, nuevamente la oportunidad de mostrar la heoricidad. No valieron las glorias pasadas a Odiseo -Ulises- para echar por tierra las adversidades, sino que tuvo que emerger como un nuevo tipo de héroe.

Yo no estoy al cabo de entender qué cruza por la cabeza de los líderes jóvenes de la oposición, pero sí sé que no son los héroes de Troya, ni los dioses están buscando que sean ellos muestra de una nueva forma de Areté (virtud). También sé que Ulises no se dedicó a declarar en contra del bando de dioses que le favorecieron en el camino; y que, si los dioses eran antropomorfos y llenos de defectos, de los hombres no podemos esperar menos.

Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Continúa Kavafis… porque las luchas auténticas no se resuelven de la noche a la mañana; y el deber del líder no es ir en contra de su bando, ni destruir al contrario… es consigo mismo y con el fin superior perseguido. Todos perseguimos Ítacas y no vale creer que el desafío a los dioses nos hace grandes, ni burlar simplemente la adversidad por demostrar grandeza, sino la superación de las circunstancias de fines elevados.

No es grande Prometeo por desafiar a los dioses, sino por darle el fuego a los hombres; no es grande Teseo por matar al Minotauro, sino por librar -con astucia- a la civilización Minoica del “impuesto humano” que alimentaba al mounstruo. No fue grande Perseo por descabezar  a la Medusa, sino por la inteligencia con la que usa el escudo. La habilidad y la entereza de los fines; no el pragmatismo del imberbe.

Hay que tener cuidado en la fase de lucha, sobre todo cuando ésta es continua. Cuando las batallas que se endilgan no fueron realmente lideradas y cuando se crean batallas ficticias para coger notoriedad. Hay que tener cuidado en no convertirse precisamente en víctimas de las circunstancias que acusamos.  No se puede combatir el sectarismo con sectarismo, ni la improvisación con más improvisación.  Ulises pudo haber claudicado en el camino, pero su grandeza consistió en mantenerse en el viaje. Las sirenas eran un peligro, y se amarró al mástil antes que sucumbir o evadir.

Tampoco llegó a Ítaca dando declaraciones ni exigiendo mítines. Llegó en arapos al encuentro de lo que era suyo.

Hay que buscar enriquecer el camino de la sabiduría porque…  “Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Itacas”

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