No dejaron fecha, pero sí explicaron cómo sería el fin del mundo

Foto: google.com

Texto: esmateria.com

Los mayas no dejaron escrita la fecha del fin del mundo, pero aunque lo hiciesen sin querer, sí que nos contaron cómo podía ser el fin de una civilización. Los problemas que provocaron el ocaso del mundo maya habían comenzado casi cuatro siglos antes del hundimiento, hacia el año 660. Las prósperas ciudades mayas, que se habían multiplicado durante  un largo periodo de lluvias abundantes que comenzó hacia 440, empezaron a sufrir las consecuencias de un descenso continuo de las precipitaciones.

Sus poblaciones, que habían crecido como nunca antes durante la bonanza y dieron lugar a espectaculares conjuntos arquitectónicos como los de Tikal o Caracol, necesitaban una gran cantidad de alimentos para mantener su nivel de vida y con la escasez llegó el conflicto. Los enfrentamientos entre ciudades, las divisiones y la guerra debilitaron progresivamente una civilización que iba a recibir la puntilla con el cambio de milenio. Una sequía de 80 años, entre 1020 y 1100, acabó con la edad dorada de los mayas.

Aunque la influencia del cambio climático siempre ha estado presente en las teorías que explican el fin del periodo clásico maya, la escasez de secuencias arqueológicas y climáticas que puedan confirmar este relato ha hecho que la hipótesis aún sea controvertida. Ahora, un registro climático de los últimos 2000 años obtenido a partir de estalagmitas en la cueva Yok Balum, en Belize, ha permitido presentar pruebas consistentes que explican el fin del esplendor maya.

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