Astrónomos explican la simetría de los chorros que lanzan las nebulosas

Un equipo de astrónomos ha logrado confirmar que las nebulosas planetarias lanzan al exterior chorros de gas simétricos porque en su corazón conviven dos estrellas, no una sola, girando la una en torno a la otra en órbitas mínimas.

Así lo avanzó hoy en un comunicado el Observatorio Austral Europeo (ESO), que mañana divulga íntegramente su descubrimiento en la revista científica “Science”, tras observar la nebulosa planetaria Fleming 1, en la constelación de Centauro, con un telescopio de largo alcance del Observatorio de Paranal (Chile).

“Nuestros resultados ofrecen una mayor confirmación del papel que juega la interacción entre pares de estrellas para dar forma a nebulosas planetarias”, afirmó el responsable del equipo científico, Henri Boffin.

Algunos astrónomos antes habían conjeturado de manera teórica que la apariencia simétrica de los chorros -técnicamente, eyecciones gaseosas- tenía que ser un efecto de la orbitación mutua entre dos estrellas.

“El origen de las intrincadas y hermosas formas de Fleming 1 y de otros objetos similares ha sido un tema controvertido durante muchas décadas”, reconoció Boffin.

El logro de esta investigación es precisamente haber confirmado, por primera vez y de forma empírica, que en el corazón de la Fleming 1 conviven dos estrellas y que la combinación de sus movimientos son la causa de los “sorprendentes chorros simétricos que tejen enredados patrones curvos” de la nebulosa.

En la Fleming 1, el material parece disparado desde los dos polos de la región central en chorros gaseosos con forma de “S”.

“En este caso cada parte de la nebulosa tiene un chorro gemelo exacto, a la misma distancia de la estrella, pero en la dirección opuesta, el tipo de simetría mostrada por las figuras de los naipes de una baraja convencional de cartas”, explica el comunicado del ESO.

El equipo científico descubrió también que las dos estrellas que habitan en el centro de la Fleming 1 son similares al Sol de nuestro sistema planetario y están al final de su vida -esto es, son dos enanas blancas, en lenguaje técnico-, con lo que sus eyecciones gaseosas son “el sorprendente canto del cisne de una pareja estelar”.

Además, constataron que estas dos estrellas describen órbitas mucho más pequeñas de lo que se había postulado teóricamente, trazando trayectorias que completan en tan sólo 1,2 días.

“Los astrónomos ya habían sugerido la posibilidad de una estrella binaria, pero siempre se pensó que, en caso de serlo, estarían bastante separadas, con un periodo orbital de decenas de años o incluso más”, apunta Boffin.

Por su parte, Brent Miszalski, coautor del estudio, explicó que “éste es el caso más completo hasta ahora de una estrella binaria central para el cual las simulaciones han predicho correctamente cómo daba forma a la nebulosa que la rodeaba… y con una forma realmente espectacular”. EFE