En Tiempo Real: Justicia Roja Rosita, por @carlosvalero08

En la actualidad los cambios sociales se suceden con una rapidez trepidante producto del avance en la tecnología y en la comunicación. Por ejemplo, la velocidad del fenómeno de las redes sociales es tal que la opinión sobre los hechos llega casi tan rápido como los hechos mismos. Será esta rapidez en los cambios la razón por la cual esta revolución llegó a la decadencia casi en paralelo a su implantación política y social?  Al imperio romano le tomó siglos llegar a su decadencia, la democracia representativa comenzó a mostrar signos de degradación después de más de 15 años, en el primer gobierno de Pérez, cuando nadando en petrodólares los excesos se convirtieron en rutina, aunque la distancia que se guarda con lo actual es abismal.

El segundo debut de Didalco Bolívar en la política venezolana marca una inflexión ética y moral en la revolución bolivariana que sin duda alguna es la punta del iceberg de una enorme corrosión de los valores que prometió defender en la intentona del año 1992 y en su primera campaña electoral en el año 1998, cuando pedían  freír la cabeza de adecos y copeyanos para luchar contra la corrupción, las barraganas y el despilfarro.

Didalco, la expropiación de PODEMOS y la forma como ese partido anda “repartiendo” justicia e intentando sobornar líderes opositores para hacerle el trabajo más fácil a la revolución en la asamblea o dividiéndola  en las regiones, son una clara demostración de la “decadencia precoz” de la revolución roja. Todas las triquiñuelas se hacen instruidas por el máximo jefe o en su defecto, bajo su mirada cómplice y complaciente.

La manera diametralmente opuesta  como la  justicia trató el caso de Rosita y el de la jueza Afiuni son un meta mensaje  a la dirigencia de la revolución y a los potenciales aliados que JVR y Didalco andan buscando. No importa la falta que cometan, siempre que alaben al líder y se pongan una camisa roja están exonerados. La pregunta que habría que hacerse es si una sociedad estructurada sobre esos principios es viable en el corto  y mediano plazo?. La respuesta evidentemente es que no es posible volver a una especie de estado naturaleza en pleno siglo XXI. Por momentos parece que desde las altas esferas de la revolución se intenta construir un estado forajido, sin reglas de juego claras, sin ataduras históricas en relación a la legalidad, porque ella obedece a unas leyes burguesas e imperialistas.

Imagino que los “ideólogos de la revolución” tipo Giordani justifican toda la orgía de inmoralidades bajo el argumento de la transición de un estado liberal a un estado comunal, con la finalidad de eliminar la disonancia cognitiva que ello debe provocarle. Sobre lo que piensa el líder del proceso no me cabe la menor duda que todo ello le parece normal porque para ÉL, siempre el fin ha justificado los medios. Por eso se rindió en la planicie, lloró en la sotana del Cardenal, alabó al General Baduel y después lo borró del mapa confinándolo a un calabozo donde no puede ni recibir sol.

Es una lástima que nuestro país haya caído en semejantes manos y la única forma de superar esta situación es reivindicando lo mejor de nuestra sociedad para sacar a millones de la hipnosis política en la que se encuentra, alimentada, por supuesto, por el uso indiscriminado del ingreso petrolero. Los mismos anti valores que tratan de imponer en la sociedad se terminarán comiendo a la revolución, ya que es inviable que un sistema basado en la anomia social pueda sobrevivir a las fuerzas caóticas que desata esa misma anomia inducida. Sigamos defendiendo valores como el respeto, la tolerancia, la solidaridad y tratemos de actuar sobre la base del juego limpio. Por más que algunos piensen que el camino es copiar las obscenidades de ellos, estoy convencido de que es todo lo contrario. El contraste y la inserción social son parte de lo que debe hacerse para que en el país no haya barraganas ni rositas que moldeen la moral pública.

Carlos Valero

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