Fausto Masó: La oposición de la oposición

Grupos de la oposición ridículamente minoritarios quieren el fracaso de la MUD.

Se equivocan, igual que ocurrió con los que apostaron por la antipolítica y le abrieron el camino a Chávez. Hay también los que están hasta los tequeteques de las arbitrariedades del Gobierno, los que desconfían del CNE, sin entender que a pesar de su parcialidad, su ventajismo, su arbitrariedad, los votos se cuentan gracias a las benditas maquinas, si hay testigos, claro. Tienen razón, sin embargo, en algo: participar en las elecciones no requiere abandonar la calle. Al contrario. Hay que votar y luchar, o luchar y votar, buscar votos y acompañar a los que piden que les cumplan sus contratos colectivos, no los maten en los barrios, pedir que las comunas se dirijan democráticamente, no desde Miraflores.

Si la oposición pierde las elecciones de diciembre no se acabará el mundo, tampoco alcanzaremos el Nirvana al entrar un nuevo inquilino en Miraflores, sino cuando hayamos construido otro país, distinto del que conocemos y del que conocíamos. Venezuela no se adaptará al socialismo del siglo XXI, porque por dividir a la sociedad en buenos y malos este régimen nunca logrará la estabilidad de la republica civil.

El chavismo no ganará todos los estados en diciembre 16, si perdiera siete u ocho la oposición proclamaría una victoria; porque si a Carabobo, Zulia, Miranda, Nueva Esparta, Táchira, se sumasen Aragua, Anzoátegui, Bolívar, comprobaríamos algo obvio: Chávez como candidato gana elecciones, pero sus políticos, sus subalternos, su proyecto no goza de la misma popularidad. En un referéndum sobre la propiedad comunal, las expropiaciones, la descentralización, el chavismo sería derrotado, porque hasta muchos chavistas no tragan el marxismo.

La oposición hasta ahora ha carecido de un verdadero proyecto, en realidad lo esta construyendo. Sabemos lo que no queremos, a Chávez; pero ignoramos lo que queremos. La oposición coincide en el rechazo a Chávez, sabe que fuera de la unidad no hay salvación, apoya la democracia y la alternabilidad en el poder, pero todavía carece de esa coincidencia en sus propósitos que tuvo la Convergencia chilena, una alianza que gobernó 20 años después de que Pinochet salió del Palacio de La Moneda, porque compartió un verdadero programa, hasta que llegó Piñera y polarizó nuevamente la sociedad y resurgió la juventud comunista.

La oposición ha recorrido un largo camino. Por lo menos reconoce la necesidad de la unidad, escoge su candidato por primarias; comprendió que las elecciones sirven por lo menos para crear líderes, los gobernadores electos de la MUD el 16 de diciembre podrán volverse líderes nacionales.

Chávez hace lo suyo para que gane la MUD las elecciones de diciembre. Se le suben los humos a la cabeza, interpreta mal su victoria electoral.

Escoger candidatos a dedo, importarlos desde Caracas, amenaza con repetir las derrotas que sufrió el chavismo después de las presidenciales de hace seis años cuando supuso que podría imponer una reforma constitucional.

Chávez descubrirá un día que su carisma se desvaneció porque tanto va el cántaro a la fuente que un día se rompe.

Por ahí están hablando de una caída sustancial de los precios del petróleo en el Financial Times . En ese ca- so le quedarían dos salidas a Chávez, radicalizarse muchísimo más, o privatizar en grande, porque sólo privatizando Chávez volvería mas eficiente su aparato administrativo. ¿Es esto posible? ¡Noooooo! Por fin, a votar sí o sí.

@faustomaso